Cinco años se dicen fácil, pero, durante su media decena de temporadas, la prueba de talento vocal “Objetivo fama”, producción conjunta de ES Televisión y Univisión Puerto Rico, ha batallado para conseguir la clave del éxito en la pantalla chica.

PRIMERA HORA reunió al abogado Roberto Sueiro, la coreógrafa Estela Vélez, y las vocalistas Hilda Ramos y Lunna, quienes forman parte del proyecto concebido por Soraya Sánchez desde su fundación en el año 2004, para obtener impresiones acerca de la evolución del reality show que comenzó como uno nacional y se ha adentrado con ímpetu al mercado hispano en los Estados Unidos a través de la cadena TeleFutura.

Y aunque no existe una fórmula secreta para el éxito, el equipo reconoce que el trabajo realizado, enfocado en resaltar el talento joven, con énfasis en la disciplina y la enseñanza de herramientas necesarias para triunfar en el canto de música popular, han sido fundamentales para la impresionante acogida.

La cantante Lunna, quien se desempeña como directora de la casa-estudio desde la primera temporada, explicó que “la razón del éxito no te la podría dar, pero hay muchos elementos que influyen”.

“Yo creo que es un proyecto que ha venido a unificar a la familia. Se puede sentar todo el mundo y todos se pueden sentir atraídos desde la perspectiva de su grupo de edades”, reflexionó la voz de éxitos como “Ni princesa, ni esclava” y “Fugitivo amante”.

Lunna agregó que “en el caso del show, el mayor atractivo es ver personas comunes de la vida diaria y cómo es posible que hagan realidad sus sueños, y en ese sentido cualquiera se puede ver retratado en cualquiera de los muchachos”.

Sin embargo, la participación en “Objetivo fama” no representa garantía alguna de éxito, y la evidencia está en que, de 98 concursantes que ya han pasado por el programa, un extenso número ha quedado en el olvido.

“Aquí se ofrecen una serie de herramientas (a los competidores), pero el éxito realmente va a depender de su compromiso, de su responsabilidad y de la seriedad con la que ellos enfrenten la carrera como cantantes, y sobre todo del grado de aprovechamiento que desarrollan durante esta experiencia”, detalló.

Roberto Sueiro: “Tengo que mantenerme real”

Roberto Sueiro, por su parte, ha nutrido su labor como jurado de las ejecuciones vocales de los competidores en las galas durante las cinco temporadas con la experiencia que posee en el mundo del espectáculo, como artista, productor y abogado.

Es por eso que sus consejos, a veces tildados de implacables, tienen el beneficio de sus vivencias “en la calle”.

“Yo no creo que yo sea el juez más implacable, simplemente las canto como las veo. Esto es un reality show y uno tiene que mantener la cosa real, y tienes que decir lo que ves porque si no, la competencia se tornaría aburridísima porque todo el mundo estaría elogiando a todos los participantes, y realmente no se destacaría uno sobre otro”, comentó quien ha hecho famosos los adjetivos “incólume”, “soberbio” y “magistral”.

“La retroalimentación que tengo de la gente en la calle es que me tienen aprecio y estima por mi sinceridad”, opinó Roberto Suiero, quien a veces es abucheado por el público en las presentaciones en el Centro de Bellas Artes de Guaynabo.

Acerca de su rol como jurado, explicó que se trata de “traer la perspectiva del productor musical, o del artista y repertorio de una disquera, que no necesariamente tiene que ver con la técnica al momento de cantar. Tiene que ver con percepción y con lo que a mi juicio constituye un artista que al lanzarlo al mercado tiene la posibilidad de vender discos”.

Hilda lleva la técnica a la música popular

Si alguien tiene experiencia en “Objetivo fama” lo es la cantante de ópera Hilda Ramos. Primero fue profesora dentro de la casa-estudio, luego jurado, y actualmente, se encarga de brindar a los jóvenes sus observaciones de cada gala.

Pero, distinto a Roberto Sueiro, la maestra de canto realiza su labor desde la óptica del estudio de la técnica vocal.

“Me gustó mucho la faceta de maestra porque me sentía bien orgullosa cuando yo veía en las galas que los muchachos hacían lo que yo les decía porque les funcionaba... en el caso de ser jurado, lo mucho que me gustó fue que pude enseñar a la gente que esto es una disciplina que se estudia”, detalló.

“La tarea que me tocó fue la de poder integrar la técnica de los grandes cantantes y que se viene estudiando desde hace siglos, a la música popular”, profundizó.

Hilda Ramos explicó que “la música popular, aunque es diferente a la ópera, también tiene muchas dificultades... ahí es que viene la técnica vocal para ayudar (a los cantantes)”.

Estela Vélez los prefiere cruditos

El gran reto de la coreógrafa Estela Vélez en “Objetivo fama” ha sido trabajar con muchachos que llegan “contaminados” en el aspecto del baile.

Y es que, naturalmente, en el contexto de la música popular, es necesaria una buena proyección en conjunto con la voz.

“Lo más importante aquí es tú descubrirlos a ellos. Yo lo primero que hago es darles un poquito de todo y saber cuáles son sus necesidades. Porque algunos vienen con técnicas, pero otros vienen bien contaminados, que es lo más dificultoso que yo encuentro en mi trabajo”, dijo.

La coreógrafa abundó explicando que “el 98 por ciento de ellos ya han hecho trabajos y vienen de otras tablas. Entonces vienen con todos esos adornos que a mí no me funcionan para la televisión”.

“Cuando son novatos, es mucho más fácil porque los acondicionas a tu manera”, confesó.

Estela Vélez también narró que una de sus labores más arduas ha sido el ajustarse al mercado mexicano en los Estados Unidos, cuando le toca montar la coreografía de alguna canción en un género de esa región.

La quinta temporada de “Objetivo fama” llegará a su fin el domingo, con la gala final que se celebrará a las 8:00 de la noche en el Centro de Bellas Artes de Guaynabo.

La velada, con emisión en directo a través de Univisión Puerto Rico, dará a conocer quién entre los puertorriqueños Samuel Colón y Jonathan Ríos, la mexicana Cristina Eustace, y la dominicana Yaindhi Álvarez, obtendrá un contrato discográfico como premio principal.