En pos del intercambio cultural

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 18 años.
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Lo único que se necesita es querer comunicarse con el mundo. Para el cineasta y productor Marcos Zurinaga, la articulación de una industria cinematográfica puertorriqueña se podrá concretizar cuando se visualice como una opción para el desarrollo económico del país y como un producto exportable.
“Puerto Rico no se ha enfrentado al cine como una industria de desarrollo económico. Una industria de cine no es unos fondos que se reparten al año de parte de una oficina gubernamental. Tiene que haber todo un esfuerzo de capital, financiamiento, de grandes inversiones. Hay que incentivar al inversionista puertorriqueño para poder tener un impacto en el desarrollo económico. La industria no va a existir con películas aisladas. Tiene que haber una unión de gobierno, industria privada, artística…”, señaló uno de los protagonistas del “nuevo cine”, como lo catalogan estudiosos, que se dio en las décadas de 1970 y 1980. En este periodo sobresalen además los directores Efraín López Neris, Jacobo Morales y Luis Molina.
“Los diferentes gobiernos no se han detenido a estudiar la realidad de una industria de cine porque siempre se ha visto como una necesidad menor. No entienden que una industria no es una peliculita, sino un movimiento masivo. El cine es una industria, por excelencia, de exportación y uno de los problemas que tenemos es que no se exportan los productos puertorriqueños. No se crean las plataformas y estructuras para exportar. Aquí, vemos la globalización como que viene de afuera hacia adentro, cuando nosotros debemos comunicarnos con el resto del mundo”, puntualizó el creador de “La gran fiesta” (1986), “Tango bar” (1988) y “The Disappearance of García Lorca” (1997).
En 1985, Marcos Zurinaga se comunicó con “el resto del mundo” con su joya fílmica “La gran fiesta”, por lo que no es imposible. Su propuesta consiste en insertar la Isla en el “toma y dame” cultural.
Su claridad en este tema lo situó en la coproducción entre Puerto Rico y España, titulada “La mala”. En esta ocasión, lleva el sombrero de productor, rol que comparte con John Viguié. La dirección recayó en Pedro Pérez-Rosado y Lilliam Rosado.
El filme presenta la historia de “Yoli” (Lena Burke), una joven cuya aspiración es ser artista y su mayor influencia es La Lupe. En la cinta participan el actor cubano Jorge Perugorría y los puertorriqueños Sully Díaz, Dolores Pedro y Pedro Telemaco, entre otros.
Zurinaga destacó que la historia se centra en una familia cubana que se estableció en el Puerto Rico de 1960.
“Ha habido una emigración cubana desde los 60 y ellos han sido parte del Puerto Rico moderno de los últimos 40 años. Es interesante ver ese microcosmo, que no refleja en lo absoluto el movimiento cubano a Puerto Rico, pero sí las preocupaciones, frustraciones e ilusiones de una familia”, comentó.
El filme “La mala” se estrenará el 13 de noviembre en Puerto Rico, pero antes formará parte del Los Angeles Latino International Film Festival y del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, en España. Aunque en ambas plazas la cinta se presenta como parte de las competencias en que se someten los proyectos, para Marcos Zurinaga lo más importante es la exhibición frente a un sinnúmero de distribuidores.
Puerto Rico: fuente inacabable de talento
Marcos Zurinaga resaltó que la Isla es una “fuente inacabable de talento”, lo que se ha evidenciado en el trabajo de figuras como los fenecidos José Ferrer y Raúl Juliá. A ellos se les suman Rita Moreno, Rosie Pérez y Benicio del Toro.
Aunque él no se plantea cuándo dirigirá a compatriotas actores como Del Toro, Roselyn Sánchez y Amaury Nolasco, dijo que existe cierto “acuerdo solidario” para coincidir en proyectos futuros.
“Mantenemos relaciones cordiales, y al menos con Benicio hay un compromiso hace tiempo. Sólo estamos esperando la oportunidad”, mencionó quien no se atreve a comparar el éxito de Benicio del Toro y Raúl Juliá, porque “lo hermoso es que son diferentes”.
“Ambos han resaltado nuestra sangre y nuestra cultura en un momento dado. Lo hermoso es que son diferentes y lo grande es que cada uno tiene una identidad particular”, comentó.

