Estreno: “Espinal” impulsa el género deportivo
La llegada a los cines del filme sobre Jaime Espinal abre la puerta a esa categoría cinematográfica no explorada en la Isla.

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Por años, los deportes han sido gran parte de la identidad y cultura puertorriqueña. Generaciones tras generaciones de boricuas han podido experimentar la emoción de una diversidad de deportes, ya sea en eventos en vivo o transmitidos a través de sus televisores e incluso, recientemente, en la pantalla grande.
Sin embargo, a diferencia de las grandes industrias fílmicas a través del mundo, Puerto Rico carece de biografías narrativas que celebren y honren a aquellos grandes deportistas que han puesto el nombre de nuestra isla en alto. Esta semana, el nuevo filme “Espinal”, que nos presenta la historia de vida del exluchador olímpico Jaime Espinal, pretende cambiar esto.
La trama sigue a un joven Jaime, quien expresa el deseo de ayudar a su familia económicamente y sacarla de las difíciles condiciones de vida con las que luchan. Pronto es presentado con la oportunidad de unirse al club de lucha olímpica Esparta, en donde junto a su entrenador Pedro Rojas conocerá el significado del sacrificio y lo que cuesta ganar un lugar entre los grandes del deporte.
“Espinal” comienza presentando varias características carismáticas: las actuaciones de las versiones jóvenes de Jaime y su hermano, el descubrimiento y presentación del Club Sparta, entre otras pocas. Aparte de esto, la cinta casi de inmediato comienza a demostrar señales de debilidad correspondientes a su estructura narrativa, diálogos y actuaciones.
Durante sus primeros dos actos, el filme pasa demasiado tiempo explorando la juventud del exluchador olímpico, interpretado por Xavier Antonio Morales (“Esta Isla”), incluyendo su relación amorosa con “Jay”, interpretada por Ana Isabelle (“West Side Story”).
Esto limita significativamente el desarrollo y exploración de los logros deportivos de Espinal, los cuales durante el tercer acto de la cinta inevitablemente se presentan más como una ocurrencia de último momento y por lo tanto anticlimáticos. En adición, la producción sufre de no contar con el presupuesto para desarrollar una secuencia visualmente creíble de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, en los cuales Espinal ganó una medalla de oro representando a Puerto Rico. Esto parece haber movido a la producción a confiar en la sobreutilización del “green screen”, lo que ocasiona una desconección en la concentración de la audiencia.
Otro elemento que se ve afectado por el presupuesto es la intención hacer pasar localizaciones de Puerto Rico como si fuesen Nueva York, algo que ocurre en más de una ocasión y no funciona, particularmente cuando es un proyecto que estás presentando a audiencias de la Isla.
Por otro lado, los diálogos en el libreto de “Espinal” son casi imposibles de ignorar, dado a su sobreexposición y poca profundidad emocional. En más de una ocasión me encontré pensando si algunas de las líneas que los actores expresaban habían sido crudamente traducidas del inglés al español a través de un sistema en línea por no concordar con la forma en la que los puertorriqueños nos expresamos.
En términos del elenco, Xavier Antonio Morales no logra encontrar su versión de “Espinal” más allá de la superficie, proveyendo una interpretación retenida. Junto a él, Ricardo Álvarez (“Neón”) nos presenta una actuación caricaturesca e incómoda del entrenador “Pedro Rojas”, quien en realidad formó gran parte de la vida de Espinal, pero la cinta lo presenta como un cliché. La actriz y cantante Ana Isabelle, quien interpreta al interés romántico de “Espinal”, no consigue abrirse emocionalmente durante las escenas junto a su coestrella Antonio Morales, dándonos un trabajo adorable, pero sin química. Del elenco, la única actuación que prueba ser una llena de substancia y entrega es la de Cheddy García como “Roxanna”, la madre de Jaime Espinal, quien nos conmueve interpretando a una cabeza de familia que sacrifica todo por sus hijos, incluso si eso significa comprometer su dignidad.
Jaime Segura (“El Señor de los Cielos”) está a cargo de este proyecto, sirviendo como su coescritor y director. Segura hace un trabajo decente con su dirección, pero no logra encontrar el balance narrativo que aplica a una cinta biográfica ni captura el ritmo que le ha funcionado a este género fílmico anteriormente.
El cine deportivo puertorriqueño aún tiene mucho que recorrer en su camino, pero desde un punto de vista intencional, “Espinal” tiene el corazón en el lugar correcto.
Ya está disponible en cines.

