Estreno: “House of the Dragon” viene encendía
La tercera temporada de la serie estrena por HBO y HBO Max el 21 de junio.

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En estos tiempos, creo que es más una costumbre que coincidencia que una franquicia -cinematográfica o televisiva- llegue con problemas frente o detrás de cámaras, ya sea por percances con la producción, con la recepción del proyecto en sí o audiencias cada vez más difíciles de complacer. Aún se estudia, por ejemplo, por qué cintas recientes como “Mortal Kombat 2” y “Masters of the Universe”, ambas siendo bien recibidas por críticos y audiencias, han fracasado en la taquilla.
El universo de “Game of Thrones” no está excento de esto. Desde la segunda temporada de la precuela “House of the Dragon”, el escritor y cocreador del proyecto, George R.R. Martin, había expresado preocupaciones debido a cambios en la historia y la eliminación u omisión de algunos personajes por parte de su socio creativo, Ryan Condal. Martin, quien de igual forma es el autor del libro “Fire & Blood”, en el que se basa la serie, advirtió de posibles inconsistencias de continuidad narrativa futuras relacionadas a estos cambios. A principios de este año nos enteramos de que la comunicación entre Martin y Condal se había dañado y esto contribuyó a la preocupación de los fanáticos, quienes esperan el comienzo de una conclusión satisfactoria, que ahora está puesta en duda.
La tercera temporada de “House of the Dragon” nos lleva de regreso a Westeros y nos adentra inmediatamente a la acción. La historia continúa desarrollando el infame “Baile de los Dragones”, la guerra civil entre la familia Targaryen, quienes se aproximan a una de las batallas más esperadas y decisivas de este conflicto. Drama, suspenso y tragedia vuelven a adornar nuestras pantallas, pero ¿acaso es todo lo que deseamos?
La respuesta a esa pregunta es un poco más complicada que un “sí” o un “no”.
Primero que nada, el primer episodio no comienza como quizás algunos hubiesen querido: comienza con una escena de acción diferente, pero que encontré igual de emocionante y aterradora que cualquier batalla. Sin embargo, este momento incluye la primera divergencia del material original en esta temporada. Ya veremos cómo los fanáticos más puritanos lo reciben, pero para mí, alguien que leyó y aprecia el libro de igual forma, no lo considero algo muy drástico. De hecho, siento que presenta oportunidades interesantes para el futuro desarrollo de la historia.
Ahora bien, el caso de la “Batalla del Gullet” es distinto. Ciertamente es una secuencia de acción impresionante, llena de combates, efectos especiales y momentos emocionantes. No obstante, para tratarse principalmente de una batalla naval extrañé la complejidad estratégica y elaborada que presenciamos durante eventos similares en “Game of Thrones”. Las guerras navales en la serie original te adentraban en el combate entre naves con una experiencia inmersiva en la que, si eras como yo, no entendías las órdenes, posiciones ni movimientos defensivos u ofensivos que los capitanes gritaban, pero al menos te las creías. Esta batalla no se toma el tiempo para hacer algo así. En cambio, la serie decide tornar este evento en una persecución entre dos barcos en particular, que es disfrutable y tensa, pero no sé si era lo que esta secuencia merecía.
Por otro lado, y en referencia al lado de la batalla aérea de esta secuencia, es realmente emocionante y grande en su ámbito, regalándonos unos instantes que hubieran sido espectaculares en la pantalla grande de un cine. Aun así, hay ciertos jugadores claves que para frustración de muchos están ausentes de esta escena a diferencia del libro, lo cual sospecho que se debió a una decisión de presupuesto por parte de la producción para decepción de algunos fanáticos. Con todo y esto, el final del primer episodio dejará a muchos con la boca abierta.
Los tres episodios que siguen son excelentes: llenos de suspenso, intriga y momentos impactantes como solo el mundo de “Game of Thrones” puede hacer. El episodio tres particularmente es mi favorito hasta el momento, ya que explora a profundidad problemas clasistas, políticos y económicos que se sienten sospechosamente cercanos a algunos con los que estamos lidiando en nuestra realidad. Este episodio también incluye una de las mejores escenas alrededor de una mesa de comida jamás hechas dentro de este universo de fantasía. El episodio cuatro se siete más lento de lo que es apropiado para esta serie, pero se podría argumentar que es para beneficio del desarrollo narrativo de algunos de los personajes.
Estos primeros cuatro episodios cuentan con actuaciones sólidas. Emma D’Arcy lleva a “Rhaenyra Targaryen” a otro nivel con una interpretación emocionante y conmovedora, específicamente durante el comienzo del segundo episodio que bien podría merecerle una nominación al Emmy. Matt Smith (“Doctor Who”) regresa como el manipulador que amamos odiar (realmente no lo odiamos) “Daemon Targaryen”, quien se roba el show cada vez que está en pantalla y en esta temporada hasta nos canta. Olivia Cooke (“Ready Player One”) como “Alicent Hightower” y Steve Toussaint como “Corlys Velaryon” ambos toman roles más prominentes en esta temporada; en el caso de Toussaint proveyéndonos la actuación más impresionante de las dos, con varias escenas chocantes y estremecedoras. Otra actuación que impresionó mucho durante estos primeros episodios fue la de Phoebe Campbell como “Rhaena Targaryen”, personaje al que le aplican un “twist” y mucho más que hacer durante la serie. Campbell aprovecha cada escena y logra que su personaje asuste con su imprevisibilidad.
La tercera temporada de “House of the Dragon” ciertamente será controversial desde el principio, pero entiendo que no debería afectar negativamente al proyecto en general ya que a pesar de los cambios, la esencia de estos momentos y sucesos se encuentra presente. De hecho, considero que algunos de estos ajustes funcionarán para el beneficio de esta historia, pues se evitarán ciertas trampas en las que cayó la serie original.
El primer episodio se estrenará el 21 de junio a las 9:00 p.m. por HBO y HBO Max.

