El actor británico sir Ian McKellen rindió este jueves un íntimo y conmovedor tributo a su compañero de tablas, colega cinematográfico y entrañable amigo durante más de cinco décadas, sir Patrick Stewart, quien falleció el miércoles a los 86 años.

Luego de horas de silencio, el laureado intérprete recordó a través de un sentido pronunciamiento público las raíces de Stewart, su honestidad inquebrantable y el instante en que intentó disuadirlo de aceptar el papel del capitán Jean-Luc Picard en la emblemática franquicia de “Star Trek”.

A continuación, las palabras compartidas por sir Ian McKellen:

“Antes que cualquier otra cosa, a Patrick lo definía el haber nacido y crecido en Yorkshire, el orgulloso condado del norte de Inglaterra que amó hasta el final. Se podía notar en su voz con acento y en la firme honestidad con la que te decía lo que pensaba y sentía. Los hombres de Yorkshire no toleran las medias verdades ni el esquivar los temas cruciales. Llevaba el corazón en la mano, lo que lo convirtió en un hombre en quien confiar, a quien admirar y, en mi caso, amar.

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Nos conocimos hace medio siglo como jóvenes y ambiciosos actores en la Royal Shakespeare Company, aunque no coincidimos en las mismas producciones. Mi primer recuerdo vívido llegó unos años después, al cruzarme con él en una calle del centro de Londres, cuando me contó sobre la oferta para asumir un papel protagónico en ‘Star Trek’. ‘Pero Patrick, piensa en tu carrera teatral en el Reino Unido. ¿De verdad quieres arriesgarte a perderte en Hollywood por años y años?’.

Pues bien, asumió el riesgo y, gracias a Dios para todos nosotros, lo hizo; no solo por sus devotos ‘trekkies’, sino por el público del cine y del teatro, que se maravilló al ver cómo utilizaba su celebridad internacional para protagonizar una cadena de éxitos en la pantalla grande (incluyendo ‘X-Men’, por supuesto) y grandes clásicos de Shakespeare, Ibsen, Arthur Miller, Peter Shaffer, Pinter y Beckett en Stratford-upon-Avon, en el West End de Londres y en Broadway.

Estados Unidos se convirtió en su hogar adoptivo, donde conoció a su adorada Sunny, quien cuidó de él en la salud y en la enfermedad, en las buenas y en las malas. Pero jamás olvidó sus orígenes: y el mayor orgullo para el actor más respetado y querido de su generación en ambos lados del Atlántico fue su nombramiento como rector de la Universidad de Huddersfield, en Yorkshire”.