“Molusco” y Rocky “The Kid” defienden la vulgaridad de “¡Qué joyitas!”
En Qué joyitas se desprenden de cualquier atisbo de vergüenza.

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 15 años.
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Cafrerías, porquerías y fresquerías que dan risa, mucha risa. Ésa es la que hay en Puerto Rico, aunque la mayoría de las producciones locales no reflejen esta realidad.
Jorge Pabón “Molusco” y Roque Gallart “Rocky The Kid” se basan en este argumento al defender el crudo contenido del filme ¡Qué joyitas!, cuyo estreno ocurre hoy, jueves, en 21 salas de cine de Puerto Rico.
“Lo que pasa es que aquí quieren esconder lo que somos. Nosotros somos así. Ésa es nuestra cultura popular. La película es para adultos, para personas que saben qué está bien y qué está mal. Nuestro trabajo no es educar, es entretener”, manifiesta Molusco en una entrevista con Primera Hora en las instalaciones de SBS Entertainment de Puerto Rico, donde ambos laboran: Rocky en el programa mañanero El despelote de la emisora radial Reggaeton 94 (94.7 FM) y Molusco en el espacio vespertino El Goldo y la Pelúa de La Mega (106.9 FM).
En Qué joyitas los talentos se desprenden de cualquier atisbo de vergüenza que pudieran tener para representar “cafrerías que hasta una persona bien fina de Guaynabo City haría”, indica Molusco.
Para Rocky The Kid, se trata precisamente de la clave del éxito que han tenido sus respectivos programas en la radio.
“La gente nos ha reiterado que les gusta lo que hacemos porque somos naturales, reales. No estamos pendientes del qué dirán. Con esta película no pretendemos ganarnos ningún Oscar”, expresa Roque Gallart.
Jorge Pabón lamenta que esa naturalidad haya sido precisamente el criterio que, según él, utilizó la Corporación de Cine de Puerto Rico para negarle a la producción las ayudas monetarias que ofrece esta entidad.
“Se basan en que hay muchas palabras soeces y escenas fuertes. Sin embargo, Maldeamores (2007) tuvo sobre 100 palabras y escenas de sexo, y le dieron las ayudas. ¿Qué es, que hay que tener a Benicio del Toro como productor ejecutivo?”, cuestiona Molusco haciendo referencia al actor puertorriqueño ganador del Oscar.
“No ven que empleamos gente, talento de aquí que no tienen trabajos a tiempo completo”, agrega en alusión al equipo técnico y a los actores Carlos Vega y Julio Ramos, así como otros talentos involucrados en la película, entre ellos Denissa, Dimary Castro, Carlos Ferrer, Chicky Starr y la hermana de Molusco, Alejandra Torres.
Rocky The Kid enfatiza, asimismo, que esta indignación no quita que se sientan orgullosos de que la Corporación haya respaldado Maldeamores y Mi verano con Amanda 2, otra cinta en la que identificaron contenido parecido al de ¡Qué joyitas!.
“Nos alegramos por ellos, pero aquí también hay un esfuerzo”, dice Rocky, protagonista también de la película ¡Qué despelote! (2010).
“Lo que ven es que no somos personas que estudiamos actuación y que tenemos un título”, acota Molusco.
Esa peculiaridad, sin embargo, no implica que Rocky y Molusco hayan enfrentado un “desafío”, pues se trata de la primera vez que ambos entran en caracterización en una producción fílmica, explican los protagonistas.
En ¡Qué joyitas!, Molusco es “Kacho”, un “tipo que ronca de que es un bravo, pero a la hora de la verdad, se echa pa’trás”, según describe su intérprete. Rocky, en cambio, es “Manolo”, “el tonto, el bambalán”.
Para Rocky, entrar en personaje fue un reto porque, al principio, cuando le dieron el libreto para estudiarlo, no podía asimilar que su papel fuera tan estúpido.
“Yo quería integrarle aspectos de Rocky, pero el primer día de la grabación, por fin pude entender que no podía hacerlo, que tenía que dejar a ‘Manolo’ que fuera como él era”, relata el compañero de Billy Fourquet en El despelote.
“En realidad, a fin de cuentas, los dos son unos estúpidos”, completa Molusco como si quisiera consolarlo.
Ese complementarse uno al otro cuando dialogan fue, por cierto, una de las claves para que la grabación se lograra en seis meses a pesar de que los horarios de trabajo de ambos les impedían hacer secuencias durante periodos largos.
De hecho, la confianza permitió que pudieran llegar a los extremos, según cuentan.
Y es que Molusco y Rocky todavía no pueden asimilar lo atrevidos que fueron en una escena en particular que no se incluye en los cortos.
Cuando se acuerdan de esa secuencia que describen como “superfuerte”, fruncen el ceño, se miran uno al otro y cierran los ojos como si quisieran borrar la imagen mental de sus recuerdos. Luego, estallan en carcajadas.
“Yo todavía no lo puedo creer. La gente jamás pensaría que nosotros somos capaces de hacer algo así, pero la gran confianza que tenemos nosotros, que somos casi como familia, permitió que pudiéramos llegar a esos extremos”, explica Rocky.
“¡Es asqueante”, advierte Molusco.

