Un cuarto de siglo después de que dos emprendedores de Silicon Valley idearan un concepto que arrasó con los videoclubs Blockbuster y sirvió de trampolín para el streaming de vídeo que ha transformado el entretenimiento, el icónico servicio de envíos de DVDs por correo de Netflix llegara a su fin mañana.

Los cinco centros de distribución de DVDs que le quedan en California, Texas, Georgia y Nueva Jersey, cerrarán mañana luego que envíen por correo sus últimos discos.

Los menos de un millón de destinatarios que aún están suscritos al servicio de DVD podrán conservar los últimos discos que lleguen a sus buzones.

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“Es triste”, dijo el jueves Amanda Konkle, suscriptora de Netflix DVD desde hace mucho tiempo, mientras esperaba la llegada de su último disco, “The Nightcomers”, una película británica de terror de 1971 con Marlon Brando. “Me da nostalgia. Conseguir estos DVDs ha formado parte de mi rutina durante décadas”.

Algunos de los incondicionales de los DVD recibirán hasta 10 discos como regalo de despedida para clientes fieles como Konkle, de 41 años, que ha visto más de 900 títulos desde que se suscribió al servicio en 2006. Con la esperanza de ser elegida para el sorteo de los 10 DVD, Konkle puso en su lista más películas protagonizadas por Brando y otras más antiguas, difíciles de encontrar en streaming.

En su apogeo, el DVD contaba con 16 millones de abonados que podían elegir entre más de 100,000 títulos almacenados en la biblioteca de Netflix. Pero en 2011, Netflix tomó la decisión crucial de separar el negocio paralelo del DVD de un negocio de streaming que ahora cuenta con 238 millones de suscriptores en todo el mundo y generó 31,500 millones de dólares en ingresos anuales.

El servicio de DVD, por el contrario, sólo generó 146 millones de dólares de ingresos el año pasado, lo que hace inevitable su eventual cierre en un contexto de fuerte competencia en el streaming de vídeo que ha obligado a Netflix a recortar gastos para aumentar sus beneficios.

“Es muy agridulce”, dijo Marc Randolph, consejero delegado de Netflix cuando la empresa distribuyó su primer DVD, “Beetlejuice”, en abril de 1998. “Sabíamos que este día llegaría, pero lo milagroso es que no llegara hace 15 años”.

Aunque no ha participado en las operaciones cotidianas de Netflix desde hace 20 años, Randolph tuvo la idea de un servicio de DVD en 1997 con su amigo y compañero empresario, Reed Hastings, que acabó sucediéndole como consejero delegado, cargo que Hastings ocupó hasta que se hizo a un lado a principios de este año.

Cuando Randolph y Hastings se plantearon la idea, el formato DVD era una tecnología tan incipiente que sólo había unos 300 títulos disponibles.

En 1997, los DVD eran tan difíciles de encontrar que, cuando decidieron probar si un disco podía llegar a través del Servicio Postal, Randolph acabó metiendo un CD con los grandes éxitos de Patsy Cline en un sobre rosa y lo echó al correo para Hastings desde la oficina de correos de Santa Cruz (California).

Randolph pagó sólo 32 centavos por el sello para enviar el CD, menos de la mitad del coste actual de 66 centavos por un sello de primera clase.

Netflix no tardó en crear una base de fieles seguidores del cine gracias a un novedoso modelo de suscripción mensual que permitía a los clientes conservar los discos todo el tiempo que quisieran sin tener que pagar los recargos que Blockbuster imponía por las devoluciones tardías. El alquiler de DVD por correo se hizo tan popular que Netflix llegó a ser el quinto mayor cliente del Servicio Postal de Estados Unidos, al que enviaba millones de discos cada semana desde casi 60 centros de distribución estadounidenses en su momento álgido.

Por el camino, los sobres rojos y blancos que entregaban los DVD en los hogares de los abonados se convirtieron en una pieza de correo muy esperada que hizo que disfrutar de una “noche Netflix” se convirtiera en un fenómeno cultural. El servicio de DVD también supuso el fin de Blockbuster, que quebró en 2010 después de que sus directivos rechazaran la oportunidad de comprar Netflix en lugar de intentar competir con él.

Aunque el streaming de vídeo estaba en auge, los amantes del cine como Michael Fusco se quedaron con el servicio de DVD porque aún ofrecía películas que ya no se proyectaban en los cines y que no podían encontrarse fácilmente en las tiendas. Cuando Netflix anunció su intención de cerrar el servicio de DVD hace cinco meses, Fusco amplió su plan de suscripción para poder alquilar hasta ocho discos a la vez por un coste de 56 dólares al mes.

Fusco, de 36 años, rentabilizó su dinero, sobre todo en agosto, cuando vio 32 DVD que le envió Netflix.

“Fui muy estratégico”, dijo Fusco, que también pensó cuidadosamente qué películas elegir como selección final después de ver más de 2,400 títulos durante sus 18 años como abonado. El residente del sur de California espera ahora una comedia española, “Solo con tu pareja”, como disco final y también ha preparado su lista para destacar películas de Harrison Ford (“La costa de los mosquitos”), Tom Hanks (“Joe contra el volcán”) y Arnold Schwarzenegger (“Gemelos”) en caso de que esté entre las elegidas para el sorteo final de 10 discos.

Randolph y Hastings siempre pensaron que el streaming de vídeo dejaría obsoleto el servicio de DVD por correo una vez que la tecnología avanzara hasta el punto de hacer viable el visionado de películas y programas de televisión a través de conexiones a Internet.

Esa expectativa es una de las razones por las que se decidieron por el nombre de Netflix en lugar de otros nombres que se barajaron, como CinemaCenter, Fastforward, NowShowing y DirectPix (el servicio de DVD se llamó “Kibble” durante un periodo de prueba de seis meses).

“Desde el primer día, sabíamos que los DVD desaparecerían, que se trataba de un paso transitorio”, afirma Randolph. “Y el servicio de DVD hizo ese trabajo milagrosamente bien. Fue como un cohete propulsor anónimo que puso a Netflix en órbita y luego volvió a la tierra al cabo de 25 años. Es impresionante”.