Lo de nueva era, quizás, es demasiado prometedor, pues aunque sí inició ayer, lunes, otra etapa en el programa “No te duermas” (Telemundo) con la integración de Daniela Droz y Desirée Lowry, visualmente el cambio fue mínimo.

Lamentablemente, los leves –o casi imperceptibles– cambios en la escenografía le restaron impacto a la transformación que se esperaba en la pantalla. Se limitaron a reemplazar los muebles.

No obstante, la dinámica entre la nueva coanfitriona con el presentador Antonio Sánchez “El Gángster” fluyó con total naturalidad, según se apreció durante la grabación. Lo mismo ocurrió con Desirée Lowry, aunque con ella se hizo notable que todavía no existe la misma confianza que comparten los primeros dos.

Dejando a un lado la escenografía –que se supone tendrá un cambio más drástico en los próximos días o semanas, según se anunció– la primera edición del nuevo formato de “No te duermas” corrió con normalidad y con un tono mucho más liviano de lo acostumbrado. Tal vez faltó un poco de la picardía peculiar del animador.

Hubo las tardanzas comunes de un primer día de trabajo después de vacaciones y de un “estreno”. El Gángster tuvo que hacer la entrada unas tres veces, pero en adelante todo el equipo laboró al mismo ritmo.

La introducción de Daniela Droz y Desirée Lowry al espacio de entretenimiento dio tema para este primer programa, con las presentaciones de rigor y una muestra de lo que poco a poco se podrá esperar de ellas. También era obligatorio discutir cómo el animador se manejará al lado de Daniela sin lucir más bajo, ni ella más alta.

Desirée, por su parte, cumplió con el prometido cambio de imagen a El Gángster, que en las manos del estilista Danny Lozada se quitó varios años de encima. Daniela, en tanto, fue “sorprendida” por la visita de su madre, Sonia Serrano, de quien heredó la vena musical.

Ambas se unieron al pianista Zito Zelante para interpretar a dúo el clásico de Sylvia Rexach, “Olas y arenas”.

De esta forma arrancó la “nave espacial” que, de lunes a viernes a las 10:00 de la noche, promete transportar a la audiencia a otra era de entretenimiento, aunque todavía falta ver cómo siguen engranando los viejos y nuevos talentos.