La relación entre la directora escénica Victoria Espinosa y el actor Julio Ramos inició hace 20 años. Ese largo trayecto lo han cultivado con admiración y respeto, como se puede comprobar a través de sus expresiones.

Una de las claves para este fuerte lazo entre ellos es la deferencia por el trabajo de cada uno, según coincidieron. Por eso, Victoria Espinosa y Julio Ramos intercambian los sombreros de director y actor sin pretextos.

Los artistas se sienten muy cómodos cuando trabajan en pareja, al punto de entregarse a ojos cerrados al criterio artístico de quien esté a cargo, porque saben que no deslucirán en escena.

Esta vez, Victoria Espinosa cambió su acostumbrado rol de directora para transformarse en la actriz de la pieza Rockaby, que contará con la dirección de Julio Ramos.

Este trabajo interpretativo forma parte de Actos sin palabras, una selección de piezas cortas del dramaturgo Samuel Beckett que se presentarán desde este miércoles hasta el domingo en la sala-teatro Beckett, en Río Piedras. Las funciones serán a las 8:30 de la noche, excepto la del domingo que será a las 6:00 de la tarde.

“Le di clase de dirección escénica. Ahí empezó el romance. La Universidad fue como una especie de embrión, pero luego él pasó a ser un gran profesional”, dijo Victoria sobre su antiguo estudiante en el Departamento de Drama de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.

La actriz, de 89 años, mencionó que una de las fortalezas de Ramos es la dedicación, a pesar de que el artista de hoy tiene que invertir gran parte de su tiempo en otras tareas, pues es difícil que la realización del teatro sea la única vía económica.

“Ella es muy disciplinada y me requiere mucho. Quiere ensayar cuatro horas para algo de ocho minutos”, comentó entre risas el director, al señalar que este proceso ha servido para seguir aprendiendo de esta veterana artista, quien siempre tiene un dato o una anécdota que hace que la experiencia teatral sea más enriquecedora.

En Rockaby, Victoria Espinosa le da vida a una señora que está sumida en una reflexión interna mientras se balancea con el vaivén de una mecedora.

“Es este balancearse de la vida, porque se está acercando a la muerte. Está como dormitando. Hay una voz, que puede ser ella misma u otra voz a la que ella reacciona. En esta búsqueda de sí misma, mi trabajo se concentra en la expresión”, dijo la intérprete.

Inicialmente, Julio Ramos se visualizó dándole vida a este personaje, porque representaba un desafío. Pero tan pronto comenzó imaginar al personaje, se dio cuenta de que Victoria era la actriz idónea para este papel. “Quería hacer la viejita, pero tenía que usar una voz de mujer, por lo que pensé en Vicky. Mientras me imagino el texto, y escuchándola, me descarté”, expresó.

Aunque se muestra muy confiada en su caracterización, Victoria Espinosa confesó que no se siente actriz. Admitió que prefiere montar el rompecabezas de una producción desde la silla de la directora.

“Nunca consideré que era actriz. Cuando era joven, quería ser bailarina de ballet y actriz, pero por los prejuicios raciales, pensé que no podía. Eso me limitó y me detuvo. Pero me gusta mucho envolverme como directora, porque al final tienes que saber de todo: actuación, movimiento, luces, vestuario, maquillaje”, mencionó, al señalar que en esta faceta de su existencia se ha dado la oportunidad de actuar, como lo hizo en el primer episodio de la Off the Map, de la cadena ABC, en el que también apareció Julio Ramos, a principios de 2011.

Esta producción de piezas cortas se nutre además de Acto sin palabras I, basado en la dirección original de Gilda Navarra, y la actuación de Julio Ramos; Acto sin palabras II y Fragmentos de teatro I, ambos con las participaciones de Israel Lugo y Javier del Valle y la dirección de Julio Ramos; y Breath, con la colaboración del artista plástico Gadiel Rivera.

Este trabajo experimental también cuenta con las labores de Jorge Ramírez, en el diseño de luces; José “Chenan” Martínez, en la grabación y sonido; y el artista plástico Jaime Suárez.

En este grupo sobresale el trabajo Acto sin palabras I, con el que Julio Ramos quiere rendirle tributo a la directora Gilda Navarra. “Es un homenaje a Gilda, que es mi maestra, y trabajé con ella por 10 años. Ella montó esta pieza en el 92. Siempre quise volver hacerla con la visión de ella. Quería retomar esta pieza y dirigir Acto sin palabras II, que tiene la temática de la desolación humana. En el caso de Fragmento de teatro I, se muestran a dos seres extraños que se encuentran y uno que trata de oprimir el otro. Entonces, en Breath no hay ningún personaje y se distingue por el trabajo plástico de Gadiel Rivera”, anticipó Julio.