De Puerto Rico a Catar: el artista boricua que hace su vida y carrera en Medio Oriente
Christian Sánchez Díaz llegó al Golfo Pérsico para una estancia de dos años y consolidó más de una década de carrera entre su labor y la proyección internacional de su obra plástica.

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Lo que empezó en 2009 como una visitar para explorar el mercado artístico del Golfo Pérsico se transformó en una residencia formal de más de una década.
El artista contemporáneo puertorriqueño Christian Sánchez Díaz celebra cómo consolidó una carrera que combina la gestión cultural institucional con la producción visual desde la capital catarí.
En entrevista con Primera Hora, Sánchez Díaz explicó que, tras graduarse de la Escuela de Artes Plásticas y Diseño de Puerto Rico y culminar una maestría en diseño y fotografía en la Elisava Facultad de Diseño e Ingeniería de Barcelona, decidió buscar alternativas profesionales en el exterior. Luego de un período laboral en Estados Unidos, una invitación en 2009 lo llevó por primera vez a explorar la escena artística en Medio Oriente.
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Su mudanza formal a Doha se concretó poco después mediante una pasantía profesional en la institución estatal Qatar Museums, entidad que le ofreció un contrato de empleo permanente.
“En ese primer viaje nunca pensé que me iba a mudar años después acá. Fui de visita, pero me encantó porque era algo totalmente diferente. En ese momento, Catar todavía estaba en desarrollo y era mucho más pequeño, pero la vida acá me llamaba mucho la atención. Lo vi como un reto para añadir a mi historia de vida”, expresó el artista visual natural de Cupey, San Juan.
Proyección global
A la par con sus funciones en Qatar Museums, el sanjuanero impulsó junto al creador Andrew Weir el proyecto artístico Christto & Andrew. A través de la fotografía, el video y medios mixtos, el dúo aborda dinámicas sociales, políticas e históricas mediante el color saturado y el surrealismo.
“Lo que me hace que me quede es que en ese tiempo comencé a trabajar como artista con mi amigo en un dúo. Empezamos a tener mucho éxito, tuvimos representación de galerías y las cosas me empezaron a ir tan bien que ahí es como que me quedo acá”, sostuvo el creador boricua.
La obra desarrollada en Doha ha llegado a museos y ferias de arte en Japón, Rusia, Países Bajos, Portugal, España, Francia, los Emiratos Árabes Unidos y Milán, fusionando la estética contemporánea del Medio Oriente con elementos visuales de la identidad caribeña.
Calidad de vida y seguridad
Aunque su plan inicial contemplaba una residencia de apenas dos años, Sánchez Díaz afirmó que extender la estancia es un patrón recurrente entre la comunidad de expatriados en Catar.
“Esto es algo que te atrapa. La vida acá es tan diferente que es difícil irte. A veces le preguntas a alguien cuánto tiempo lleva y te dice: ’20 años, y había venido pensando que iba a estar dos o cuatro’. Mucha gente se termina quedando”, relató.
Entre las razones para mantener su base en el emirato, el artista resaltó la estabilidad, las garantías laborales y la conectividad internacional:
“En comparación con Estados Unidos o Puerto Rico, el estilo de vida es bien relajado; no hay ese estrés del día a día. Es bien seguro: puedes dormir con la puerta abierta, no asaltan y es muy raro que pase algo de criminalidad. Esa seguridad atrae mucho a la gente. Además, los salarios y la calidad de vida son diferentes; dependiendo de la compañía con la que trabajes, tienes entre 35 y 45 días de vacaciones”.
Vínculo con sus raíces
En un territorio donde la presencia puertorriqueña es reducida y dispersa —compuesta mayormente por personal en bases militares estadounidenses y empleados de la aviación comercial—, el artista utiliza la cocina tradicional para mantenerse arraigado a sus raíces.
“De la forma en que trato de mantener la cultura puertorriqueña es cuando voy a Puerto Rico y me traigo sazón, adobo, sofrito; ninguno de esos condimentos son fáciles de conseguir en Doha. Y a veces, cuando mi abuela hacía los pasteles, me los llevaba congelados aquí. Mayormente a través de la comida es como intento conectar con mis raíces, porque acá también es difícil encontrar plátanos para hacer un mofongo o unos tostones. Hay plátanos, pero son de la India. Una vez intenté hacer, pero no me quedó igual”, apuntó entre risas.
Sánchez Díaz viaja a la isla cada época navideña para reencontrarse con su familia, recorrer museos y coordinar exhibiciones en galerías puertorriqueñas con miras a mantener activo su intercambio con la escena plástica local.


