A pesar de las vicisitudes, el pueblo puertorriqueño es, por naturaleza, agradecido. Si nos falta la luz, nos alegramos de tener agua. Si llega un vecino inesperadamente a casa, agradecemos su visita y le brindamos de lo que tenemos. Y hoy, que es el Día de Acción de Gracias, recordamos con humildad que tenemos salud, seres queridos y, sobre todo, no dejamos decaer el optimismo.

“Puerto Rico es un país arraigado a la cultura cristiana, donde dar gracias es un acto independiente de la tradición norteamericana”, comenta el sociólogo Manuel Torres Márquez. “Esta festividad ha sido bien recibida en nuestra cultura porque nos lleva a reafirmar cómo, como puertorriqueños, aprovechamos una celebración que recibimos a través de transculturación y relación con Estados Unidos”.

Para Torres, lo importante es que hemos hecho de la festividad una propia, “y el pavo se rellena de mofongo, el pie de calabaza se reemplaza por tembleque y adobamos el pavo para que sea un pavochón... no es una copia de la celebración norteamericana”, afirma.

En familia

Otro detalle significativo de la celebración de Acción de Gracias en la Isla es que “nuestra unión y cohesión familiar es mucho más fuerte que la de la cultura anglosajona, y mientras allá muchos hijos viajan en esta fecha y no se ven el resto del año, para nosotros es una ocasión más de sentarnos a la mesa a compartir, beber, comer y, para los más aferrados a sus convicciones religiosas, aprovechar para dar gracias”, explica el sociólogo.

La festividad es más que propicia porque, de acuerdo con Torres, “ha habido un periodo de escasez, mucha controversia con la gestión de gobierno y hay muchos niveles de insatisfacción, incertidumbre y desesperanza, y este acto nos sirve para reflexionar y ver por dónde camina el país y compartir desde el seno de cada familia, respetando también la diversidad en este punto”.

Así que, no importa si no tienes pavo este año: lo importante es unirse con la familia o los amigos, y agradecer que estamos juntos. “Somos un pueblo alegre, y qué bueno que lo somos, porque con los problemas que tenemos y los desajustes mentales, estaríamos todos deprimidos”, dice Torres.

Un acto de fe

Si bien el Día de Acción de Gracias es tradicionalmente, en Puerto Rico, el punto de partida de las navidades (que se extienden hasta las octavitas), no debemos dejar de lado su significado religioso. “Yo creo que se combina la tradición cristiana con el paganismo... el que más y el que menos mira para arriba y busca algún tipo de orientación, aún los más escépticos”, comenta el sociólogo.

Por su parte, Torres adelanta que, “yo voy a pedir por dos cosas: equidad, y que aprendamos a vivir la tolerancia; no a decir que somos tolerantes, sino a vivirlo, respetar la diversidad y, desde esa diversidad, construir un país más saludable y solidario”.