Sorpresitas memorables para los más pequeños
La industria de la comida chatarra también es una que atrae al público infantil por los juguetes que acompañan las ofertas para los más pequeños.

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 13 años.
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La caja del cereal podía estar rotulada como “Brocolicious”, el cereal en base a brócoli con malvaviscos de espárragos, pero si adentro tenía un carrito, muñeca, sortija o cualquier otra sorpresita, ESE era el que queríamos, aunque no nos comiéramos ni una hojuela verde.

La práctica de esconder sorpresas en las cajas de los cereales ya ha sido mayormente abandonada por las compañías –sustituidas por premios que hay que reclamar vía el correo o videojuegos que se juegan en la Internet-, pero durante años fueron el mayor gancho para atraer niños a estas marcas. Gritábamos, peleábamos y rogábamos por que nos compraran un cereal en específico de acuerdo al juguete que contenía, y temíamos el rostro del cuáquero de Quaker porque nunca traían nada, aunque fueran mucho más nutritivos.
Los cereales no eran los únicos en hacerlo. Las cajas de Cracker Jack’s lo han hecho durante décadas, así como las bolsas de papitas que en general fomentaban más la colección de calcomanías o los populares Tazos que se usaban en un juego que aún muchos no entienden sus reglas.

La industria de la comida chatarra también es una que atrae al público infantil a su comida rica en grasa, colesterol, sal y preservativos mediante juguetes. De todas ellas, McDonald’s es sin duda la que más se esmera en esta área, consiguiendo contratos con marcas reconocidas de series de televisión y películas para que los niños salgan del cine directos a sus establecimientos para conseguir el juguetito que tanto quieren y que abandonarán en menos de 24 horas.


McDonald’s, al igual que Burger King, Wendy’s y otros restaurantes de comida rápida, han estado bajo fuego por defensores de la salud que quieren que abandonen el uso de juguetes como gancho para atraer niños a comida que no es nada saludable. Este año Taco Bell anunció que dejaría de vender “loncheritas”, decisión que fue aplaudida por grupos de padres. McDonald’s trató de hacer algo similar este mes, intercambiando los juguetes por libros que contaban historias sobre cómo comer bien, pero no ha dado ninguna señal de cambiar su política interna.


Por otro lado, cómo olvidar cuando Baskin-Robbins nos hizo ingerir enormes cantidades de mantecado para conseguir todos los cascos de los equipos de pelota de las Grandes Ligas.

¿Cuáles otras sorpresitas recuerdas de tu infancia?


