La dramaturga y cuentista Tere Marichal, también conocida por su personal infantil María Chuzema, relató hoy su dolorosa experiencia como madre al tener a un hijo preso y enfermo en una institución federal aquejada por el coronavirus en Nueva Jersey

Mediante diversos mensajes en la red social Facebook, Marichal dijo que escribe todos los días a Fort Dix, la prisión federal de Nueva Jersey, y no recibe contestación.

“Sin guantes, con hambre, con la misma mascarilla de papel que les dieron al principio”, dijo Marichal sobre lo último que sabe de su hijo.

La mujer, quien ha destacado recientemente por su iniciativa de lectura de cuentos para niños, contó que su hijo está a punto de cumplir su sentencia en una institución de mínima custodia, pero que de haberse comunicado diariamente con él, ahora que está enfermo, no sabe nada e incluso al llamar a la cárcel le han cuestionado si ella es su madre.

La mujer adelantó que si no obtiene respuestas pronto se propone a iniciar una protesta en la corte federal.

“Quiero saber dónde está Miguel. no estoy pidiendo que lo liberen solo quiero saber si está bien. Ayer murieron 400 en New Jersey y los números siguen subiendo. Si para esta noche no se nada de mi hijo me voy a parar mañana al frente del tribunal federal con un cartel a nombre de todas las madres que al igual que yo no saben nada de sus hijos", afirmó Marichal.

De este proceso de denuncia en redes sociales, Marichal obtuvo al menos algo de información sobre la condición de su hijo, esto por gestiones del exmonitor federal de la Policía, Arnaldo Claudio.

arnaldo

Posteriormente, Marichal eliminó la mayoría de sus mensajes en redes sobre esta situación. Solo dejo un mensaje, a eso de las 2:30 p.m. y junto a un artículo de revista que denuncia que en esa cárcel federal se han detectado 12 presos y cuatro empleados con COVID-19: “Ningún familiar tiene derecho a saber como estan sus hijos, sobrinos, padres...La tortura prevalece y todo este sistema carcelario es un laberinto de mentiras y engaños. Fortd Dix Camp es una carcel de mínima seguridad, sin embargo el mal trato, las humillaciones, el racismo, la corrupción reinan y ellos han permitido que el coronavirus se propague entre los reclusos. Es una especie de exterminio aceptado por la sociedad y el gobierno. ¡Malditos!”.

Ningún familiar tiene derecho a saber como estan sus hijos, sobrinos, padres...La tortura prevalece y todo este sistema...

Posted by Tere Marichal on Thursday, April 30, 2020