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La vedette no muere: se transforma

03/05/2011 |
Iris Chacón, la “Vedette de América  
Sin talento, la belleza de un cuerpo escultural se queda corta.

G-string,  “tapapezones”, cabello frondoso, plumas, tacos, carne, meneo, guiños  y risas. Ser una vedette es mucho más que el resultado de la suma de estos elementos. Hace falta el talento de aunarlos y la disciplina para  balancearlos, pues no hay que ser una gran vocalista, o una comediante con libreto. El punto es crear un magneto de sensualidad  que atrape al público.

La escasez de esta capacidad es uno de los  factores responsables de que se haya extinto este subgénero del espectáculo, al menos en Puerto Rico, según Lourdes Chacón, quien se encuentra preparando su regreso como vedette  a los escenarios.

“En nuestro caso, el baile es la pasión. Hay que  ir poniendo otros complementos: el canto, las canciones,  actuar. Los espectadores, o tú te los comes a ellos o ellos te comen a ti”, establece la hermana de Iris Chacón, la más importante  “Vedette de América”. Iris no estuvo disponible para este reportaje a pesar de múltiples intentos por conseguirla.

Pero, ¿de verdad  ya no hay talento para que se produzca un icono similar a las hermanas Chacón?

“Puerto Rico fue clave en desarrollar lo que es en realidad una  vedette, un concepto que no ha muerto, que está ahí, que ni siquiera se ha transformado tanto, porque sigue siendo la misma base”, establece Lourdes Chacón, reservándose detalles  de su próximo show.

“En Jennifer López, en Beyoncé tú ves a la vedette. Prácticamente, todas las artistas femeninas que han gozado de fama internacional son flores que han crecido de la semilla  de la vedette”, expresa la intérprete de El pescaíto.

La artista confirma así lo que afirman  los especialistas del género del cabaret Lisa Appignanesi (1976) y Lionel Richard (1991). Según estos sociólogos, el vedetismo sentó la base del pop actual al incorporar un montaje grandioso que incluye un cuerpo de baile, vestuarios estrambóticos,   glamur, extrema sensualidad y algún acto semiacrobático, como entrar desde el techo.

“Nunca se ha ido, ha estado ahí”, insiste Lourdes Chacón.

Pero la pregunta sigue en el aire. ¿Por qué en Puerto Rico no existen los espectáculos tipo revista musical?
Lourdes Chacón apunta al factor económico como el segundo requisito, después del talento, para que una vedette tenga éxito.

“Primero, el talento; segundo, la disciplina; y tercero, lamentablemente, el capital. Necesitas invertir muchísimo si quieres que el producto final sea de calidad, que no se  vea a medias, que no sea mediocre o de mal gusto. A eso le sumas la cantidad de gente que necesitas, y entonces se convierte en una preparación altamente costosa”, explica.

“Yo pienso que ésa es otra razón por la que, en Puerto Rico, a veces es más fácil para otros artistas  solamente ser cantante, o solamente bailar, o nada más ser actor, porque,  cuando las combinas todas,  es verdaderamente cuesta arriba llevarlas al público”, detalla.

Otras vertientes

Una causa del  fracaso de algunas personalidades en sus intentos de incursionar en este género es  el mito de que con ser un símbolo sexual basta para lograr el éxito, apunta Richard en su libro Cabaret, cabarets. Origines et décadence (1991).

Sin talento e inversión, la belleza de un cuerpo escultural se queda corta, añade Lourdes Chacón.

Pero en el resto de Latinoamérica ha continuado la tradición del cabaret como exaltación  del erotismo con la figura femenina como estrella. Aparte de Argentina –uno de los bastiones actuales  del vedetismo–, en México, estas presentaciones  han adoptado una modalidad distintiva a partir del legado  de  la estadounidense Tongolele en ese país, destaca Richard.

De este modo, este tipo de entretenimiento tiene ahora la versión “palenque” en figuras como la cubana Niurka Marcos, la costarricense Maribel Guardia y las mexicanas Lorena Herrera y Mariana Seoane.

Sin coreografías demasiado portentosas, estas presentaciones  serían –más o menos– el equivalente a las fiestas patronales de Puerto Rico, con la salvedad de que sus figuras centrales se adueñan del escenario musical  para derrochar sensualidad y picardía sin desembocar en el exhibicionismo.

De manera paralela, el teatro de esa nación ha recuperado el vedetismo con obras como Aventurera y Perfume de gardenias,  ambas  en cartelera.

Un buen trampolín

Por otro lado, con el vedetismo ocurre algo similar a lo que sucede con los títulos de certámenes de belleza: se convierte en trampolín.

Figuras con aspiraciones de ser cantantes, actrices o animadoras se han desprendido de su título de vedette para adoptar estos otros cuando ya se han gestionado  la suficiente fama o poder adquisitivo.

Para Lisa Appignanesi, autora de The Cabaret (1976), pareciera que hay  dos caminos para quienes inician su carrera como vedettes: la conversión al cristianismo o la mudanza a otro campo artístico.

Por ejemplo, la artista dominicana Charytín, conocida como “la Rubia de América”, también se destacó en Puerto Rico como icono de la revista musical televisiva. Pero desde hace más de dos décadas se limita a ser conductora. Actualmente se desempeña como tal en Escándalo TV, por Telefutura y Univisión.

Y de los inicios  de la  actriz boricua Sonia Noemí  como vedette, casi nadie se acuerda, lo que ilustra  la utilidad “trampolinesca” del vedetismo.

Lourdes Chacón parece saber por qué se ha dado este panorama.

“En realidad, lo que  tú quieres demostrar no es que eres  un símbolo sexual, sino que  eres una artista, y eso cuesta talento, trabajo y también dinero”.

¿Qué es vedette?

Una vedette encabeza la oferta de una revista musical, un tipo de espectáculo que requiere una bailarina como figura central. Si canta y actúa, pues mejor. De hecho, la palabra vedette, en francés antiguo, significa estrella.

Debe ser sensual, pero no pornográfica. Según los libros consultados, Argentina es una de las capitales  del vedetismo actual.

Activas las vedettes en Latinoamérica

Adabel Guerrero:  Profesora de danza clásica y vedette del  Ballet del Teatro Argentino.
Amalia Granata:  Pin up de revistas argentinas, actúa en el Festival Viña del Mar de Chile.
Silvina Luna: Saltó a la fama como la vivaracha vedette del reality show  Gran Hermano.
Claudia Fernández: Una de las vedettes  uruguayas más queridas en el Río de la Plata.
Mariana Seoane, Lorena Herrera y Maribel Guardia son algunas de las vedettes mexicanas que presentan sus espectáculos en los tradicionales palenques.

Los iconos mundiales

Iris Chacón: Si tu boquita, Caramelo y chocolate y Soy rebelde, con sus  performances, son parte del acervo cultural boricua.

Josephine Baker:  Recordada por sus muecas con guineos colgándole del vestido. Tuvo mucho éxito en París y era una persona culta.

Olga Breeskin: Una de las más importantes vedettes de México. Tocaba el violín. En la actualidad predica el Evangelio en una iglesia.

Norma Duval:  Fue Miss Madrid 1973 y, desde entonces, fundó una compañía de teatro responsable de mantener el vedetismo en su país.

Otras vedettes Boricuas aparte de las Chacón

Álida Arizmendi: La ex representante por el Partido Popular Democrático inició su carrera pública como una sensual bailarina.

Gladys Núñez: La ahora asistente del teatrero Rafael Rojas se robó los corazones de muchos con su picardía en la televisión.

Rosita Rodríguez: “Afilerito” La fenecida artista cagüeña también fue una estrella televisiva.

Denissa: Fue del vedetismo al baile en el tubo.