“Al borde del deseo” o, ¿ ...de las contracciones?

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 18 años.
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ALGUNOS dirán que soy una exagerada, tal vez sí, pero cuando al filo de las 11:00 de la noche del miércoles, vi cómo la Policía en la mininovela “Al borde del deseo” (Wapa) convertía en colador a un hombre dispuesto a entregarse, salté tan bruscamente del sofá que, si tuviera un par de semanas más de embarazo, me hubiera ido de parto.
NO SÉ si el superintendente de la Policía, Pedro Toledo, pudo ver de antemano tal escena, supongo que no, porque fue un ejemplo inaceptable de brutalidad por parte de la Uniformada.
HASTA donde sé, la Policía dispara un par de veces a un individuo que ha tomado a otros de rehenes, sólo para inmovilizarlo, pero dos, tres y hasta seis o siete veces fue totalmente reprobable.
LA ESCENA sólo sirvió de abono para la violencia que domina en los medios de comunicación, en este caso la televisión.
COMENCÉ hablando de “Al borde del deseo” desde el final, -quizás fue el impacto-, pero ahora voy en mejor orden.
LA PRODUCCIÓN de Vicente Castro me desorientó desde el comienzo cuando un cintillo ubicaba a la audiencia “12 horas antes”. ¿De qué? Pensé que se iba a establecer una relación entre el unitario “Las infieles” -que da pie a esta mininovela- pero no ocurrió.
ES0 NO fue lo único que no entendí. Tampoco la rápida escena de sexo entre Ivonne Caro Caro y el modelo Javier Lorenzo.
ENCUENTROS DE este tipo son posibles, claro que sí, pero ésta fue exagerada, además del cliché de la mujer infeliz que a primera vista se enchula del plomero.
OTROS inexplicables son la escena de Cenicienta que le tocó a Cordelia González al perder el taco de un zapato en las adoquinadas calles del Viejo San Juan.
Y QUÉ decir del bote navegando por una playa que, evidentemente, no es el mar que baña el paseo La Princesa, donde se encontraba Cordelia con su príncipe mexicano Rodolfo Jiménez.
ESO fue tan risible como la muñeca, que suponía ser Alexandra Malagón, tirada al vacío por un elevador.
EL PERSONAJE de la empleada de mantenimiento de la empresa donde laboran las machistas caracterizaciones de Carlos Esteban Fonseca y Jerry Segarra lo considero innecesario, ridículo.
LOS VISUALES de Paseo Caribe, ¿qué hacen en la trama? Si querían una protesta, podían generar una propia y no sacarse a Tito Kayak de la manga.
EN PRODUCCIÓN, fallaron el sonido y la iluminación, sobre todo en las escenas de exteriores. Los rostros casi ni se veían por las sombras. Los tiros de cámara, en su mayoría, cerrados a los rostros, revelaron todo lo que los artistas quieren ocultar con maquillaje, y que la tecnología digital les delata.
¿LAS actuaciones? Sin sorpresas.
EN FIN, “Al borde del deseo”, que se transmitirá los miércoles, a las 9:00 de la noche, es un mal refrito de las series norteamericanas “Desperate Housewives” y “Sex and the City”.
AUN ASÍ, dizque ganó en los ratings. A ver por cuánto tiempo.

