La risa que provocó el comediante cubano Leopoldo “Pucho” Fernández” se escuchará en los corazones de quienes le conocieron frente y fuera de las cámaras.

En una emotiva ceremonia, realizada en la tarde de ayer, jueves, en la capilla de Celestium en Carolina, donde luego sus restos serían cremados, un centenar de familiares y amigos despidieron al artista cubano con un último “aplauso, ¡please!”

La productora televisiva Vicky Hernández, gestora de “El cuartel de la risa”, programa en el que Pucho se destacó como el policía “Poncito”, llegó para ofrecer sus condolencias a la familia.

Al igual que ella, arribaron Raquel Montero, Carlos Esteban Fonseca, Miguelángel Suárez, Carlos ‘Topy’ Mamery, Héctor Marcano, Víctor Santos y Felipe Durán.

El servicio religioso estuvo a cargo del sacerdote José Arteaga, quien en su alocución recalcó que “la muerte es más fuerte que la vida, pero el amor es más fuerte que la muerte”.

Pucho Fernández expiró a los 81 años en la madrugada del martes a consecuencia de un cáncer pulmonar. Por varios años estuvo recluido en la égida La Merced y en el último tiempo en el hogar Shalom.

Uno de sus nueve hijos, el paparazi Leo Fernández III, dijo estar “dolido” por las expresiones de que había abandonado a su progenitor.

“Nosotros tratamos de darle una vida digna. Él no era fácil. Lo que pasa es que alguna gente iba y lo visitaba una que otra vez y le llevaba dinero para que fumara y bebiera y luego se llenaban la boca diciendo cosas. Las trabajadoras sociales y su ama de llaves saben que no le faltaba nada. Él peleaba con nosotros porque le reclamábamos por la bebida... Le dimos su espacio. Una vez me botó del hogar donde estaba, pero nos comunicábamos periódicamente”, manifestó Leo Fernández III, en compañía de su familia.

La reunión en Celestium también sirvió para que María Margarita, hermana del paparazi, conociera a otros familiares.

“Acabo de conocer a dos de mis hermanos”, dijo llorando al tiempo que confesó no tener relación con su padre.

“Su vida profesional y su vida personal eran muy diferentes”, añadió.

La clausura del acto recayó en Héctor Marcano, quien recordó los tiempos en que conoció la entrega frente a las cámaras de Pucho Fernández.