Christopher Reeve no era solo un héroe cuando se ponía las gafas de “Clark Kent” y se transformaba en “Superman”. El actor y director, nacido en Nueva York el 25 de septiembre de 1952, se convirtió en una estrella de Hollywood al interpretar el rol protagónico en la película dirigida por Richard Donner, que -en aquel entonces- era la producción más cara de la historia del cine. De todos modos, unos años más tarde, el 27 de mayo de 1995, su vida cambió completamente y dio un giro impensado.

Aquel día, este apasionado del universo ecuestre participaba -junto a otros 300 jinetes- en una prueba de obstáculos en la pequeña localidad de Culpeper, Virginia. Allí, cuando se aproximaba a un salto de triple barra, Buck (el apodo con el que bautizó a su caballo purasangre) se detuvo en seco y Reeve cayó de cabeza. Según develó The New Yorker, si el actor hubiera caído un centímetro más a la izquierda habría muerto en el acto. Con solo 42 años, Reeve se seccionó la médula espinal, quedó paralizado del cuello hacia abajo y postrado para siempre en una silla de ruedas. Pero eso no lo frenó.

Reeve reapareció por primera vez en público tras el accidente en los premios Oscar de 1996. Tras ello, continuó actuando (a tal punto que fue nominado a un Globo de Oro por su trabajo en un remake televisivo de La ventana indiscreta) y dirigió varios telefilms hasta su muerte, en octubre de 2004, a los 52 años.

Sin embargo, más allá de su laboral como actor, una de las cosas que lo consolidaron como héroe y leyenda fue su vocación y su trabajo por las causas sociales, principalmente en torno a las personas que viven con parálisis. Con ese objetivo como motor, en 1999, a solo cuatro años del accidente, el intérprete creó la Fundación de Christopher & Dana Reeve, una organización sin fines de lucro que -entre otras cuestiones- contribuyó financieramente a la investigación de tratamientos.

Peter Wilderotter, presidente y CEO de la fundación ha llegado a decir que Reeve “se convirtió en la voz y en el faro de esperanza” para las personas con parálisis y que “es más recordado por su trabajo activista y ser la cara visible de la lesión que como actor”.

A 69 años de su nacimiento Google lo homenajeó dedicándole su tradicional doodle, iniciativa de la que también participó la familia.

Google le rindió tributo.
Google le rindió tributo.

“Si bien el mundo lo conoció por primera vez por su papel protagónico en la película Superman de 1978, fue su coraje y humanidad después del accidente que lo dejó paralizado lo que conmovió a tanta gente a nivel mundial”, dijeron sus hijos al gigante de Internet. Y añadieron: “Nuestro sueño es que su mensaje de esperanza y optimismo, de impulsar el logro de metas consideradas imposibles, y su ejemplo de esforzarse por marcar la diferencia en el mundo, continúen influyendo en las personas de todo el mundo”.

De ese mismo modo, una de las frases del actor más destacadas es: “Muchos de nuestros sueños al principio parecen imposibles, luego parecen improbables y luego, cuando invocamos la voluntad, se vuelven pronto inevitables”.