Le gusta el blin blin, lleva los tenis Nike de última moda con la etiqueta colgando, y las siglas de los New York Yankees en su gorra brillan igual o más que sus cadenas.

Sus siete pies de estatura –que en el pasado aprovechó para jugar baloncesto-, los viste con colores de camuflaje. Camina a pasos suaves, y se expresa con la misma calma.

El Micha se proyecta como un tipo sencillo. Es consciente de que el éxito le llegó en el primer inning, e igualmente sabe que se le puede ir a la misma velocidad. Para mantenerlo cumple sus propias leyes: ser original, andar con los pies en la tierra y respetar la veteranía.

“No lo visualizaba así tan rápido, pero lo visualizaba. Sabía que podía dar el batazo, pero no sabía qué inning era”, reconoció el artista en su primera visita de promoción en la Isla.

“Resultó que en los primeros innings salió el batazo y la gente va a ver lo que viene a continuación”, advirtió.

Michael Sierra Miranda salió de su patria cubana y de inmediato colocó su voz al lado de figuras reconocidas: Gilberto Santa Rosa, Enrique Iglesias, Jeancarlos Canela, J Álvarez y Pitbull.

“Estamos trabajando fuerte para que las cosas suceden, y están sucediendo”, comentó el compositor e intérprete, de 36 años.

“Llevo muchos años en esto, la competencia nunca me ha afectado, nunca he subestimado, nunca he envidiado nada a nadie, siempre he hecho mi trabajo y es lo que pienso seguir haciendo”, sostuvo el natural de La Habana.

“Cuando eres original en donde sea, y no lo haces por dinero ni por fama ni por cuatro fotos… Yo empecé a hacer esto por amor y cuando haces las cosas por amor es que llega todo eso, pero hay mucha gente que llega a este mundo pensando en eso antes de hacerlo con amor”.

Fama agridulce

Su popularidad no es completamente dulce. Tiene un lado agrio, y es quizás el que lo mantiene enfocado en su afán de mostrarle al público como es que le echa el “sazón casero” a los ritmos.

Darse a conocer en el competido mercado de la música urbano no solo le representa horas de trabajo, sino dejar atrás lo más valioso: la familia. En Cuba se quedaron su mamá, sus dos hijos y la madre de estos.

“Uno es un ser humano y mientras más fama cojas, más solo te sientes. Pero es un precio que hay que pagar”, lamentó, aunque convencido de estar en su lugar.

“Tuve que sacrificarme, ¿qué voy a hacer? Hay muchas familias cubanas que han tenido que sacrificarse en otros años, a mí me tocó en el 2018”.

Recientemente regresó a su tierra natal, y, aseguró, se sintió como la misma persona que salió de allí a vivir un sueño.

“Me puse al nivel de los míos, porque verdaderamente es Micha el que está en la tarima. Abajo de la tarima es Michael, lo mismo en Cuba que en Japón, que en Australia, y se me hace fácil manejarme de esa manera, porque no cambio. Soy el mismo”, afirmó el padre de una niña y un niño.

No es mucho el tiempo libre que maneja en esta etapa de su carrera para estar con los suyos, pero volver está siempre en sus planes.

“Pienso vivir allá porque los pulmones me lo van a agradecer porque ese aire es el que les gusta a ellos, y me lo va a agradecer mi familia, mi sombra, mi vida, y yo”.

El Micha aspira graduarse como intérprete urbano, y ese logro lo alcanzaría si se le da grabar con Daddy Yankee, Wisin & Yandel y Ozuna.

Luego buscará “defender su esquina” con un álbum propio, que incluiría por lo menos cinco de sus composiciones. Será el primer proyecto que presente bajo un sello discográfico.