Ella era la única persona a quien no agredía. De repente, a sus 15 años de edad, Francheska Toro se vio asumiendo el rol de intermediaria entre su hermano José y sus padres, Miriam Medina y Jaime Toro, luego que el joven fuera diagnosticado con autismo justo cuando terminaba la escuela superior.

“Existen muchas etapas y una de ellas es la agresividad. Cuando se ponía agresivo, a quien único no atacaba era a mí. Yo era como esta persona que él no lastimaba y tuve que aguantarlo, ayudarlo, calmarlo, y es difícil”, narra la actual Miss Mundo de Toa Baja.

Francheska no necesita ganar la competencia nacional para hacer un llamado respecto a la importancia de educarse sobre esta condición y el síndrome de Asperger, tipo de autismo que padece su hermano, quien tiene 24 años. Más allá de cumplir con su requisito de belleza con propósito en el Centro Tomatis, en Río Piedras –dedicado a esta enfermedad–, la modelo vivió la situación, así que sabe de lo que habla.

Normalmente son los hermanos mayores quienes protegen a las hermanitas en la escuela, pero en su caso fue al revés. Francheska tuvo que irse “pico a pico” con compañeras del colegio que se burlaban de José no solo por su padecimiento, sino por sus aspiraciones de ser sacerdote.

“Es increíble porque hasta los adultos lo han hecho. Yo lo tuve que defender muchas veces, especialmente de muchachas, que se espera que sean más sensibles”, comenta Francheska desde la plaza pública de su pueblo natal.

Según la beldad de 20 años, a veces los padres sienten culpabilidad y los hermanos coraje por el dolor que el paciente les hace pasar. La clave es entender que se trata de una condición en la que la persona afectada no tiene control de sus acciones, afirma. Por otro lado, la situación puede hacerse más tensa cuando existe el mal diagnóstico, lo cual implica una pérdida de esfuerzos y tiempo.

“Yo sentía que mi hermano murió, que la condición se apoderó de él totalmente y nunca volvió a ser el mismo. Mi intención no es que la gente me coja pena ni llamar la atención. Yo lo que quiero es que quien esté pasando por esto, que es algo tan traumatizante, sepa que hay esperanza”, enfatiza la reina de belleza, quien también tuvo que enfrentar el hecho de que su padre fuera diagnosticado con cáncer de próstata en etapa terminal.

Actualmente, su progenitor está libre de esa enfermedad y su hermano recibe tratamiento en Orlando, Florida. Ella viaja constantemente para visitarlo. “Lo enseñé a guiar, le compramos un carrito. Desafortunadamente ha sufrido el discrimen al momento de buscar trabajo, pero ayuda como voluntario en un hospital”, relata.

“Él es una persona bien espiritual y gracias a Dios nunca se quiso suicidar. Nunca abandona su meta de ser sacerdote y yo creo en él. Lo amo, siempre lo tengo en mente. Independientemente de lo que pase (con Miss Mundo de Puerto Rico), mi compromiso con esta causa no se acaba”, promete.