La pintura transporta a Pedro Orlando Torres

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 16 años.
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Cuando se cruza la puerta de la casa del actor Pedro Orlando Torres, es fácil experimentar una sensación agradable. La ambientación, los espacios abiertos y la tranquilidad que impera en el acogedor lugar hacen olvidar que a corta distancia existe el bullicio de la ciudad.
El actor y educador vive rodeado de naturaleza. Desde su cocina, se puede apreciar el verdor de las montañas y gran parte del lago Carraízo, en Trujillo Alto. Se trata de estas vistas que, si miras por cinco minutos, la mente se transporta muy lejos.
Este entorno le ha servido a Pedro Orlando para inspirarse en la pintura. Aunque esta disciplina forma parte de su vida desde su juventud, hace 20 años su hogar en el campo le inyectó una energía especial para la creación de sus pinturas.
El rostro de Pedro Orlando es conocido por su auge en las telenovelas en la década de los 80, su fructífero trabajo teatral, su talento para el diseño de escenografía y su labor como productor. No es que haya mantenido en secreto su faceta como pintor, pero pocas veces se le identifica con las artes plásticas.
“Esta casa es mi estudio. Me gustó mucho su estructura casi sin paredes y me encanta pintar en el gazebo. Éste es mi taller”, dijo el artista, cuya casa toma forma de galería por la cantidad de cuadros suyos por todo el lugar.
En la actualidad mantiene ocupada su mirada en dos proyectos: un retrato de Braulio Castillo, padre, y otro de la vista que disfruta cada día que despierta en este lugar.
La pintura de Castillo se uniría a la exposición permanente de dramaturgos que se encuentra en el teatro Braulio Castillo, en el edificio de la alcaldía de Bayamón. En ese mismo edificio también se exhibe un cuadro con la figura de la desaparecida actriz Jossie Pérez. Ambos trabajos, comentó, le permitieron darles forma artística a figuras que admira.
“La pintura siempre ha formado parte de mi vida, casi desde el comienzo. Siempre la he llevado a la par con el teatro. Por eso, he trabajado mucho en el diseño de escenografía. Me lo disfruto mucho”, mencionó quien popularizara su trabajo en telenovelas como Vivir sin ti, Coralito, De qué color es el amor, Tanairí y Yara prohibida; y en obras de teatro como Puerto Rico fua y más recientemente Vincent, basada en el pintor holandés Vincent Van Gogh.
Entre las satisfacciones que le ha dado la pintura, recordó el cartel de su autoría sobre la obra La charca, que formó parte de una muestra de carteles de teatro en Cádiz.
“Son esas pequeñas cosas que te dan mucha satisfacción”, comentó quien estudió ciencias políticas, actuación y artes plásticas.
Este maestro de historia de las artes y de diseño de escenografía de la Escuela de Bellas Artes de Bayamón no tiene una obra favorita, porque cada una representa un momento de su vida.
“Cada una la asocio con un instante. Muchas cosas me han dado satisfacción, como cuando gané el premio de diseño de escenografía de la obra infantil de La cucarachita Martina, que se me ocurrió hacer todo en miniatura, porque la cucarachita salía de una caja de fósforos”, mencionó quien dice que en cada pieza deja plasmado su estado de ánimo.
Aunque no es recurrente, como señaló, ha vendido varios cuadros, y vislumbra presentar una exposición de sus obras.
Pedro Orlando vive una vida sencilla, como estableció. Solo, pero ni tanto, porque está acompañado de sus perras Yerma y Poncia.
“Llevo una vida simple, porque lo mío es dedicarme a mi trabajo, la pintura”, comunicó el actor orocoveño, de 58 años, al señalar que su compromiso es aportar a la formación de los aspirantes a artistas, en tiempos en que la clase artística sigue careciendo de taller, sufre de recortes presupuestarios y continúan las eliminaciones de plazas de maestros de artes.
Él se ha visto afectado con la paralización de los proyectos de la compañía Productora Nacional de Teatro, por recortes presupuestarios del Gobierno. Por medio de esta casa de teatro, tenía oportunidad de hacer piezas teatrales a través de distintos pueblos.
“Las crisis suceden cuando hay una revolución política y social en los países. Cuando sucede esto, todo se afecta. No tenemos la efervescencia de los 70, 80 y 90. Pero hay que seguir formando, porque no es la primera vez que hemos pasado por una crisis. El talento existe y no podemos descuidar a los estudiantes”, apuntó.
Esa preocupación por mantener vivo el talento artístico la refleja también cuando habla de cómo este país parece haber caído en arenas movedizas, que no permiten que salga a flote.
“Me afecta la sacudida a nivel de la criminalidad y la violencia. Esto es algo que nunca había visto en toda mi vida. Algo está pasando en la base, con la estructura familiar”, mencionó.
“En estos días, la gente tiene miedo de salir a la calle por tanta violencia. No podemos concentrarnos en nuestros problemas sin tener una visión amplia de lo que somos”, concluyó su reflexión.

