Los cazafantasmas sí existen
Se trata de personas que responden al pedido de ayuda de quienes experimentan con “presencias” que no pueden explicar.

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 9 años.
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¿Creer o no creer en las historias de fantasmas? No nos consta que esos espectros divaguen entre nosotros. Pero lo que sí es un hecho es que los cazafantasmas existen y la ciencia ha puesto a su disposición una serie de herramientas tecnológicas para estudiar y realizar investigaciones de estas entidades del más allá que muchas veces no pueden explicarse.
En el marco del estreno de nueva versión de la película Ghostbusters, echamos un vistazo a este grupo de estudiosos de fenómenos paranormales en la vida real. Estos expertos se dedican, exclusivamente, a documentar los fenómenos paranormales e intentar encontrar explicaciones a los mismos.
Se trata de equipos de personas que suelen responder al llamado de ayuda de quienes experimentan con “presencias” que no pueden explicar, ya sea en sus casas, áreas de trabajo y demás lugares.
Uno de esos equipos es conocido como Dead of Night Paranormal Investigations. En estos días, BBC Mundo reseñó una de sus intervenciones: El personal de un restaurante del estado de Maryland estaba convencido de que tenían fantasmas en el local, así que los contactaron.
Unos días después, cinco integrantes del equipo llegaron al local para investigar el caso. Luego de hablar con camareros y cocineros que aseguraban haber sentido a una presencia invisible subir y bajar las escaleras del local se pusieron a trabajar.
Los investigadores posicionaron cámaras de video y de imagen térmica en el restaurante para intentar capturar cualquier movimiento fantasmal. Luego encendieron la pieza clave en el kit para cazar de fantasmas: la “caja de sonido”.
Este dispositivo del tamaño de la mano escanea de forma rápida varias frecuencias de radio las cuales, según quienes creen en ello, crean un tipo de energía que los espíritus pueden manipular para expresarse.
Es entonces cuando un fantasma bautizado como Malcom habría dicho la palabra: “Ayúdenme”.
Como cuestión de hechos, los cazafantasmas de la vida real no usan rayos de protones para atrapar entidades. Utilizan videocámaras analógicas y digitales con rayos infrarrojos, cámaras de imágenes térmicas, micrófonos amplificados o parabólicos, monitores ambientales y atmosféricos, detectores de movimientos y sismógrafos.
Uno de los instrumentos que más utilizan los cazafantasmas es una unidad conocida como “detector EMF”. Se supone que el aparato detecta las fluctuaciones en los niveles de energía magnética, eléctrica y radiales.
Leanne Baur, de Dead of Night aclaró que, en la vida real, la tarea de cazar fantasmas es distinta a la versión hollywoodense que se exhibe en cines.
“Hay un aspecto muy serio. No podemos capturar espíritus”, dice. “Queremos estar en paz con los espíritus”.
Muchos investigadores han sostenido que lecturas anómalas en estos niveles pueden ser un indicativo de que un fantasma está presente en el lugar. Sin embargo, no todos están de acuerdo.
¿Aquí hay?
En Puerto Rico, según mencionó el antropólogo Andrew Álvarez, actualmente no existen grupos organizados de cazafantasmas.
“Pero en un pasado sí los hubo”, aclaró Álvarez al ser abordado por Primera Hora sobre el tema.
“Yo te diría que como desde el año 2011 para acá (esos grupos en Puerto Rico) como que desaparecieron. No sé si se fueron o los fueron”, comentó el experto en fenómenos paranormales.
Según los expertos en el tema, existen una serie de cosas que pueden dar un indicio sobre la presencia de estas entidades del más allá que habitan en ciertos lugares.
Algunas de las manifestaciones de estos seres espirituales pueden percibirse a través de golpes en las paredes o puertas; caídas inexplicables de objetos; aparatos eléctricos que se encienden solos; luces que se encienden y se apagan; olores agradables o desagradables; calor extremo o frío glacial; sombras que se deslizan fugazmente; pisadas o pasos; figuras humanas translúcidas; objetos que cambian de lugar y presencias que pueden percibirse aún sin ser médiums.