Lydia Echevarría mete miedo como “Bernarda Alba”
La actriz narra su experiencia interpretando el personaje.

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 15 años.
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“Yo soy como ‘Dr. Jekyll’ y ‘Mr. Hyde’”. Así describe Lydia Echevarría la transformación que sufren sus facetas personal y artística cuando se prepara para interpretar un personaje, una mutación que se está agudizando en estas semanas mientras se prepara para interpretar, por primera vez, a “Bernarda Alba”.
A la actriz le habían ofrecido varias veces este papel y, aunque sabía que le “caía al dedillo”, lo había rechazado porque “esa señora” le parecía demasiado antipática. No podía concebir que existiera una madre así, tan diferente a la tierna amiga que fue para ella la suya, doña Julia Rodríguez.
“¡Uy, no! Es tan castrante y yo soy tan mamá que algo en mí se negaba, pero siempre supe que me quedaría de maravilla porque requiere de una actriz de carácter, de entereza”, cuenta a Primera Hora.
“Ahora, pasa que ya yo superé la etapa de amamantar y ‘Bernarda’ es fascinante, aunque sea destructiva”, explica sobre por qué cedió al personaje de la obra La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca. La pieza sube a escena con funciones escolares el miércoles, 30 de noviembre y el jueves 1 y viernes 2 de diciembre, en el Centro de Bellas Artes de San Juan.
Como no encuentra figuras reales con las que pueda identificar a esa madre abusiva, viene a su mente la imagen de Mona Marti, la “mayagüezana imponente” que, mediante su trabajo, convenció a Echevarría de que había nacido para las tablas.
Cuando todavía cursaba la escuela superior en el plantel Román Baldorioty de Castro, en la capital, Echevarría trabajaba con la compañía Teatro Español de América en el Teatro Tapia, en el Viejo San Juan.
“Y así fue como conocí a esa mujer tan alta, fuerte, que daba el personaje a las mil maravillas y que me transmitió esa sensación de que actuar es algo sabroso”, relata la madre de Luis Alberto Cruz y Vanessa y Glendaly Vigoreaux, quien falleció hace tres años y a quien extraña “con todo el corazón”.
En esa época, cerca de los mediados del siglo XX, Lydia tuvo la suerte de tener una madre muy distinta a esa “Bernarda”. Se trataba de tiempos en los que imperaba el prejuicio de que “ser actriz era casi ser meretriz”. Mas doña Julia Rodríguez, su “ángel, guía y luz”, le permitió no sólo tener ese empleo, sino constantes “escapadas” a la Universidad de Puerto Rico (UPR) en Río Piedras junto con su amiga Miriam Colón.
“Hice muchísimas obras con Victoria Espinosa, Dean Zayas (quien dirige La casa de Bernarda Alba), Nilda Martínez, Chavito Marrero, Eugene Iglesias, Rafael Enrique Saldaña, y en seguida me cogieron para el Teatro Rodante. Hasta Leopoldo Santiago Lavandero fue mi director”, relata Echevarría.
“Una era tan jovencita que no se daba cuenta de la oportunidad tan excelente que estaba teniendo. Yo me alimenté de los buenos”, dice con un dejo de melancolía.
Al exteriorizar esos recuerdos, la artista puertorriqueña se da cuenta de que, con la puesta en escena de Bernarda Alba en noviembre, vivirá esa dinámica a la inversa, al menos en relación con Isabel Arraiza, quien dará vida a “Adela”.
Arraiza tiene apenas 21 años de edad y cursa un bachillerato en drama en la UPR.
“Que se apriete el yistro porque yo soy bien respetuosa al teatro. Ya te describí a ‘Dr. Jekyll’, pues ahora te voy a decir quién es ‘Mr. Hyde’”, advierte Lydia.
“En primer lugar, que llegue temprano. En segundo lugar, no me gustan las riserías, comederas y bachatas. Yo entro en personaje y vivo una comunión con mis líneas y con todo el libreto. Que no me molesten porque se me va la concentración. Me pongo bien cranky (gruñona)”, describe con tono de mamá regañona.
La actriz, sin embargo, retoma la dulzura cuando piensa en la posibilidad de ser algo así como una mentora, de reencontrarse con el entusiasmo propio de la juventud en pleno descubrimiento de la faena actoral.
“¡Qué rico es actuar! ¡Qué rico es hacer una prostituta, una malvada, una mujer enredadora...! ¡Vivir tantas vidas, vivir lo prohibido!”, expresa emocionada.
“Muchas veces uno interpreta esos personajes en la vida real y no se da cuenta de que lo hace por culpa del qué dirán. Como dice ‘Bernarda’: “por culpa de los que tienen el oído pegado al tabique”. El teatro te da esa libertad, y luego nadie te quita lo bailao”, manifiesta sin querer reflexionar más, porque “después publican mucho análisis y poca obra”.
Por eso, invita a los niños y jóvenes de escuela superior a conocer el “terrible y fascinante” mundo de La casa de Bernarda Alba en noviembre. Para más información, llame al (787) 400-2010 o al 222-9555.

