Es muy común escuchar que “hacer reír es difícil”. Sin embargo, la actriz Awilda Carbia abrazó el arte de la risa.

Como si se alimentara con las sonrisas del público, la actriz les regaló a los puertorriqueños personajes como “Flor Rosa”, “Zahorí”, “Zoila Norsa” y “Rabito”, quienes nacieron gracias a ese don de observar y captar características con que la gente pudiera identificarse.

La “Dama de la Comedia”, como la bautizó el animador Eddie Miró, permanece en la memoria colectiva como una de las artistas más simpáticas y versátiles de esta tierra.

Carbia se despidió de su público el 22 de marzo de 2009. En sus 71 años, la comediante se ganó el corazón de muchos con sus imitaciones de cantantes como Yolandita Monge, Ednita Nazario, Lucecita Benítez y Nydia Caro en los espectáculos Desconciertos. Precisamente, ella fue una de las primeras en caricaturizar a figuras del entretenimiento.

Además, sus aportaciones artísticas fueron esenciales para el fortalecimiento de la programación local en las décadas de 70 y 80.

Uno de los programas que aún la gente atesora es En casa de Juanma y Wiwi, que protagonizó con el actor Juan Manuel Lebrón, con quien representó “el matrimonio que más ha durado”, como ella dijo.

Aunque la comedia ocupó gran parte de su carrera, la artista de Esto no tiene nombre y El show de las 12 formó parte de las radionovelas, se unió a los elencos de obras teatrales y se desempeñó como periodista.

Pero, sin duda, su mejor papel fue el de comediante, con el que logró alegrar a muchos.

Norma Candal cautivó al público

 Petunia” o “doña Tere”. Todo depende del grupo generacional al que pertenezcas.  

Con sus expresivos ojos y su carisma, la actriz Norma Candal conquistó a un sinnúmero de televidentes que esperaban el momento en que ella apareciera por la pantalla chica. 

Esta fajardeña fue profesora de literatura y arte, brilló en las tablas  y cautivó con sus actuaciones en los filmes puertorriqueños Dios los cría y La guagua aérea.  Pero a raíz de su larga convivencia con “Petunia”, fue  merecedora del apoyo del público. 

Curiosamente, la ingenua jíbara, llamada “Petunia”, tenía que llenar los zapatos de “Azucena del Campo” (Velda González), quien había entrado en los hogares puertorriqueños a través del espacio La criada malcriada.  

Con su cartera  y su exagerado deseo de ayudar, esta mujer se ganó a los televidentes, sin la necesidad de sustituir a “Azucena”. 

A través de este personaje, la actriz probó, además, su chispa natural, pues en muchas ocasiones estuvo a cargo de escribir las líneas que le correspondían. 

La artista, quien falleció el 5 de febrero de 2006, llegó a otro tipo de público con su participación en el programa La pensión de doña Tere, que estrenó en 1984.  Este espacio cómico, dirigido a una teleaudiencia juvenil, sirvió de tarima artística para distintas generaciones de actores y cantantes locales.

La actriz  de obras como Magnolias de acero y Las cartas de Mozart supo cómo sobresalir en el teatro, la televisión y el cine con su impecable actuación.

Ofelia D'Acosta: Boricua de corazón

De todos los personajes, sin duda, el de villana le quedaba como  vestido hecho a la medida.

 La actriz cubana Ofelia D’Acosta es recordada por su papel “Emperatriz Arizmendi”, de la telenovela Tanairí.

  Con sus gestos histriónicos y su costumbre de levantar las cejas, la artista ocupó un lugar privilegiado en el grupo de las malvadas de telenovelas, favoritas del gusto popular.

La intérprete llegó a Puerto Rico en 1962, tres años después del triunfo de la revolución cubana.  Pero, desde antes, D’Acosta se había desempeñado en las radionovelas y piezas teatrales en Cuba. 

Como dijo en varias entrevistas, ella se sentía “puertorriqueña de corazón”, lo que no estuvo en duda para quienes aplaudieron sus trabajos en las telenovelas locales Cuando la rival es una hija, La sombra de Belinda, Coralito y Escándalo.

Ofelia compartió, además, sus conocimientos histriónicos en la Academia de Arte Dramático  Ofelia D’Acosta, donde se ofrecieron cursos de actuación, creatividad, baile y maquillaje. Actores como Luisa de los Ríos, Jerry Segarra y Luis Raúl pasaron por este centro educativo. 

En su largo caminar por la actuación, la artista también se destacó en alrededor de  16 producciones cinematográficas, entre ellas Dios los cría 2, del director Jacobo Morales. 

D’Acosta, quien murió en octubre del año pasado, supo cambiarse  sin dificultad sus sombreros de actriz, productora y maestra. 

La actriz gozó de 60 años de carrera artística en los que fue  merecedora de múltiples aplausos, el mejor premio para cualquier actor.

Preferida de las novelas

Sus magistrales actuaciones en  personajes despiadados como “Rosaura Alsina”, del melodrama local Cristina Bazán, captaron la atención del público telenovelero.

Con su fuerte temperamento, la actriz Esther Sandoval fue una de las más “odiadas” del mundo de las telenovelas, aunque también su trabajo resaltó en el teatro, la radio y el cine.

Sandoval tuvo el privilegio de prácticamente inaugurar la llegada de la televisión a la Isla, en 1954, cuando protagonizó la telenovela Ante la ley. A partir de ese momento, la intérprete compartió con figuras de la talla de Lucy Boscana, Rafael Enrique Saldaña y Norma Candal.

Su partida de este mundo, el 6 de febrero de 2006, fue un duro golpe para el gremio artístico y el pueblo puertorriqueño, pues coincidió con la muerte de Norma Candal, quien falleció el día anterior.

La ponceña tuvo una ruta ascendente en el exterior, cuando se desempeñó en obras teatrales en Nueva York. Ella formó parte de  producciones teatrales como El nacimiento del Niño Jesús, Dónde está Luz y Del brazo por la calle, gestadas por la compañía del actor Ramón Rivero (“Diplo”).

Su diversa carrera también estuvo marcada por la pantalla grande, en la que se lució a través de la película inglesa Creature from the Haunted Sea (1961), Thunder Island (1963) y Los traidores de San Ángel (1967). 

 Su actuación en la película boricua Dios los cría (1979), del director Jacobo Morales, le mereció el Premio Coral en el Segundo Festival Internacional del Nuevo Cine de La Habana, Cuba.

Madrina de talentos


El nombre de Lucila “Lucy” Boscana es recordado por distintas generaciones de actores.

Cuando se habla de esta artista, muchos destacan su versatilidad en la actuación, su labor como productora  y, sobre todo,  su papel de “madrina” de los nuevos talentos. El director Gilberto Valenzuela es uno de los que viven agradecidos por las oportunidades que recibieron de la experimentada actriz, quien nutrió su resumé con una larga lista de trabajos en  televisión, teatro, radio y cine.

“Ella tenía muchos hijos en el trabajo. Tan pronto identificaba a alguien con talento, lo agarraba de la mano y lo ayudaba. Su única preocupación era dejar a un grupo de gente que sirviera de relevo”, comunicó Valenzuela hace un tiempo a este diario.

Esta mayagüezana, quien murió en el 2001, es recordada, entre otros personajes, por “doña Gabriela” de la pieza La carreta, de René Marqués. La intérprete sobresalió, además, en las obras Los soles truncos y Mariana o el alba,  de Marqués.

La instrumentista  combinó su gusto por la música al unirse como cantante y guitarrista del conjunto femenino Las Damiselas, encabezado por Sylvia Rexach. Pero conquistó al público principalmente con  sus participaciones en telenovelas como Anacaona, El ídolo, De qué color es el amor, Tanairí y Karina Montaner.

Uno de los mayores legados de la actriz fue a través de la compañía teatral Tablado Puertorriqueño, que fundó en 1960 y  hoy dirige Valenzuela. 

 Actualmente, existe el Proyecto Dramático Lucy Boscana, del Canal 6, en reconocimiento a sus esfuerzos en favor de la clase artística.