Magali Carrasquillo quiere celebrar sus 30 años en los escenarios. Por un instante, pensó unirse a su hijo actor Juan Pablo Díaz, pero luego reflexionó que la mejor forma de festejarse era entregándose sola en un escenario y hablar de las contradicciones del género femenino.

Entonces, llegó a sus manos el texto Mi vida es mía, adaptado por la directora Iliana García. La pieza está basada en una convocatoria de un certamen de autobiografías y testimonios de la revista Marie Claire. Magali Carrasquillo les dará vida a cuatro mujeres, y una de ellas explora uno de los temas que más le inquietan: la violencia doméstica.

Mi vida es mía subirá a escena a partir del 16 de octubre en el teatro Victoria Espinosa, en Santurce.

“Me fascinó porque la realidad supera a la ficción. Elegí cuatro personajes para celebrarme como intérprete. Quiero celebrar a pesar de las dificultades que vive nuestra clase actoral, quiero hacer lo que me apasiona. Estoy hablando por cuatro mujeres en el escenario. Una historia es de una sobreviviente de violencia, a otra joven el tictac biológico la está volviendo loca, otra mujer vive una experiencia de turismo sexual y el último personaje se trata de una mujer que quiere vivir a sus anchas”, explicó la actriz al confesar que cada uno de los relatos le “resuena”, le “conmueve”, por lo que entiende que el público se identificará con cada una de ellas.

Al relacionarte con estos casos reales, ¿cómo evalúas la posición de la mujer puertorriqueña?

Nosotras hemos tenido unos logros, como género, pero creo que el tema no está acabado, como plantean algunas posfeministas, al decir que el asunto está solucionado porque hemos accedido a puestos de trabajo, pero la paga sigue siendo menor. Además, pocas están satisfechas con la repartición de tareas domésticas y el problema de la violencia es enorme. Con este trabajo, no pretendo dar soluciones, pero el teatro debe servir para plantear más interrogantes. Tanto el varón como la mujer deben aportar en esta discusión.

La experimentada actriz mostró su preocupación porque la gente se está acostumbrando a la violencia. “Los números son alarmantes y lo vemos como algo normal, y no lo es. No veo demasiada acción”, expresó.

¿Cómo visualizas el panorama, pensando en que las agencias dirigidas a la mujer están siendo desmanteladas a raíz de los despidos?

En pasadas administraciones, se vio un gesto. Creo que la procuradora anterior, María Dolores Fernós, hizo un trabajo excelente. Lo que pasa es que esta administración nos está dando sorpresa tras sorpresa, y no solamente con las agencias que bregan con las mujeres, sino con la cultura en general. Y, entonces, en la médula, la familia, parecen tener unos principios cuasirreligiosos, cuando nuestro país tiene división de Iglesia y Estado. No sé cómo es el análisis, porque los despidos no sólo afectan los servicios, sino nuestra realidad social con tanta gente en la calle.

A pesar de esta situación, Magali insta a la gente a no detenerse, sino a tomar acción ciudadana. “Desobediencia civil y pacífica, pero no debemos parar de expresarnos ni de dejar de trabajar en lo que sea. Por eso me tiré a esta aventura, porque cada quien desde su trinchera tiene que hacer lo mejor para ayudar al país”, apuntó.

La directora Iliana García, por su parte, resaltó la pertinencia de este texto. “Estaremos observando, sin ser observados en el lugar íntimo de estas mujeres. Las mujeres tenemos que estar cuestionando y observando en dónde está nuestra identidad y dónde estamos ubicadas a nivel ideológico”, señaló.

Mi vida es mía forma parte del cuadragésimo quinto Festival de Teatro Internacional del Instituto de Cultura Puertorriqueña. Como parte del montaje, la artista Yolanda Velázquez se une con su exposición Diario del curio, en el vestíbulo.