“Me gusta tener contacto con mi gente”

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 18 años.
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Son las 3:30 de la tarde y el casco de Río Piedras está repleto. La calle está encendía. En una esquina, un cafetín suena bachata a todo volumen. Frente a este negocio varios caballeros se dan la cervecita, mientras que una mujer con su hijo en coche entra a Pitusa, de donde sale una señora cargada de bolsas.
Cerca, un vendedor de verduras se defiende con sus especiales navideños de plátanos y amarillos. A su lado, otro caballero espera que unas adolescentes seleccionen alguna gafa, pantalla, sombrero, pañuelo, llavero, sortija de plástico o cualquier cosa entre las cientos que tiene en su quiosco. Los carros interrumpen a los transeúntes que caminan a prisa y los bocinazos sirven de música de ambiente.
Todo esto transcurre en el momento en que Dreuxilla Divine decide aparecer en el Paseo De Diego, ataviada con un traje rojo escarlata, un abrigo de lana blanco, unos tacones altos del mismo color, que lucen espectaculares con sus medias de malla que combinan con su pelo rojo a lo Iris Chacón.
Es entonces cuando la velocidad del entorno se altera. Los hombres que beben en el bar de la esquina, literalmente queda en la esquina, comienzan a gritarle y a pitarle. La señora con las bolsas comienza a sonreír cuando la ve y los bocinazos siguen, pero ahora sirven de piropos. Los comentarios también empiezan a aflorar: “Nena, pero qué perra”, “Mira pa’ acá, mira pa’ acá, una foto”.
Dreuxilla, divina como siempre, tira besos, responde a los comentarios y camina con esplendor.
“Tuve que venir a hacer unas compras aquí porque a mí me gusta tener contacto con mi gente y mi público puertorriqueño” , comenta la “Titi Dreuxi”.
Luego entra a una tienda, posa con los clientes, y manifiesta que “estoy de shopping”. Asegura que hizo sus compras navideñas en Europa, pero que le faltan unos regalitos. Sale y sigue caminando con estilo por el centro de la calle, mientras la gente la para, le grita y ella sonríe, al tiempo que posa para el lente de PRIMERA HORA.
“Creo que éste ha sido uno de los mejores años de Dreuxilla Divine, entiéndase artísticamente y profesionalmente, porque aunque han habido sus altas y bajas, tengo que decir que el crecimiento profesional y artístico que he tenido ha sido en el 2008”, dice.
“Antes, aunque trabajaba en los medios, se me hacía bien difícil entender lo que es ser figura pública, pero ya yo lo entendí”, agrega.
Esa dificultad, asegura, se debió a que su creador (que no desea revelar su identidad) no le daba la importancia que se merecía.
“Llegó un momento, quizás en ‘Sacando chispa’, que me molestaba maquillarme, pero ya no, ya eso lo canalizo bastante bien porque esto es lo que quiero hacer”, comunica con seguridad.
“Es bien difícil llegar al punto que yo he llegado como transformista y gracias a Dios lo hice en mi país. Muchas compañeras de trabajo se tienen que ir quizás a Nueva York, a Miami, a California, para hacer una carrera en el transformismo y yo soy profeta en mi tierra. La aceptación que tengo de la gente, de los niños, de los envejecientes, eso no lo logra todo el mundo”, manifiesta.
En el 2008 la “Titi Dreuxi” quedó fuera de la televisión, luego de la cancelación del programa “Sacando chispa”, producido por Luisito Vigoreaux. En el tiempo que estuvo fuera hizo su stand up comedy, siguió con sus espectáculos privados, laboró para la revista TV Aquí, mientras seguía en conversaciones con el productor para tener su propio espacio. Esa producción en solitario no se pudo dar, pero en noviembre regresó a la pantalla chica de la mano de la productora Gilda Santini a través del programa “Mediodía Puerto Rico”, donde tiene su propio segmento “Alerta Puerto Rico”.
“Este programa me ha dado la oportunidad de llegar a otro público y hacer entrevistas más serias y no sólo de farándula... Ahora veo la posibilidad en un futuro de tener mi propio programa”, comenta y se despide.
Luego que parte, Río Piedras vuelve a su velocidad habitual, con la única diferencia de que ahora muchos tienen una nueva historia que contar.

