¿Millonaria Adamari López? La boricua aclara mitos sobre los rostros de la TV
Confesó que le generó mucha incertidumbre económoca su salida de Telemundo.
PUBLICIDAD
La fama no siempre viene acompañada de grandes fortunas. Adamari López y Chiquibaby, dos de los rostros más reconocidos de la televisión hispana, hablaron con total franqueza sobre una de las creencias más extendidas del público: que quienes trabajan en la televisión viven rodeados de lujos y dinero sin preocupaciones.
Durante su programa digital Ada y Chiqui De Show, transmitido por YouTube, ambas presentadoras coincidieron en que esa percepción está lejos de la realidad.
“La gente cree que el que sale en la televisión gana millones de dólares y es rico, y realmente esa es una falsa percepción”, afirmó Chiquibaby, copresentadora de ¡Siéntese quien pueda! (Univision).
Adamari López, quien actualmente forma parte del programa Desiguales (Univision), señaló que las redes sociales también han contribuido a alimentar esa idea.
“Es verdad que hay personas que han logrado ganar mucho dinero a través de las plataformas digitales, pero de ahí a pensar que todos somos millonarios y que vivimos una vida fácil, eso no es así”, expresó la puertorriqueña, quien acumula cerca de 10 millones de seguidores en Instagram.
La actriz y conductora subrayó la importancia de “aterrizar” las expectativas del público y poner las cosas en perspectiva. “Si nosotras no trabajamos, no podríamos mantener el estilo de vida que tenemos. Mucha gente cree que salir en la televisión significa ganar dinero para toda la vida, y no es así”, sostuvo.
Adamari recordó además uno de los momentos más difíciles de su carrera: su salida de Telemundo, que le generó una profunda incertidumbre económica.
“Mi mayor preocupación era si iba a poder seguir pagando la casa, cuánto tenía ahorrado como colchón mientras conseguía otro trabajo y, sobre todo, cómo iba a pagar la escuela de mi hija”, confesó.
Con total honestidad, la presentadora de 54 años aseguró que no habría tenido problema alguno en vender su casa si eso garantizaba la educación de su hija.
“No me daba vergüenza pensar en mudarme a un lugar más pequeño. Lo importante era poder pagar el colegio de la niña. Hoy dormimos en el mismo cuarto y no nos hace falta nada más”, afirmó.


