Un ambiente de camaradería y mucha creatividad arropó este fin de semana el Centro de Convenciones de Puerto Rico donde cientos de personas, en su mayoría jóvenes, se dieron cita para participar del Puerto Rico Comic Con.

Durante dos días los presentes fueron transportados a un maravilloso mundo en donde la imaginación reinó y pudieron comprar todo tipo de material relacionado al anime, juegos de vídeo y, por supuesto, cómics. Como un mercado sacado de una película de ciencia ficción, comercios locales tenían a la venta figuras de colección, peluches, juegos, tarjetas y afiches de todo tipo de series o películas recientes.

Asimismo, se podían encontrar piezas de otras épocas casi olvidadas como consolas de juego de vídeo antiguas como el primer Nintendo y los Atari, o el Casillo Greyskull de la serie animada He-Man, de los ochenta.

Muchos de los presentes aprovecharon para demostrar su creatividad al ir disfrazados de sus personajes favoritos brindando más colorido a la actividad. Esto, además, incrementó el ambiente de comunidad, ya que era común ver grupos de jóvenes vestidos deteniéndose para tomarse fotos con otros grupos; extraños conociéndose a través de la pasión que los vincula.

El talento local dice presente

El evento anual también sirvió de plataforma para los artistas de cómics del patio que aprovecharon la oportunidad para dar a conocer sus trabajos independientes. Entre éstos se encontraba Arturo Vilmenay, creador de la serie “Viki Valentino”, sobre una detective puertorriqueña y veterana de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, cuyas aventuras entrelazan la fantasía con datos y personajes históricos.

“Hoy en día, para buena suerte de los artistas, hay nuevos medios de imprenta más accesibles para nosotros. Antes se tenía que gastar mucho dinero. Ya, aunque hay que gastar el dinero, tú lo recuperas. Por lo menos en mi cómic, si me he ganado algo ha sido poco, pero me da para la próxima producción”, opinó el artista sobre la creciente industria del cómic local.

Muchos de estos artistas llevan años trabajando estos proyectos con su talento, el sudor de su frente y financiado por dinero de su propio bolsillo. Este es el caso de Juan Lapaix, quien junto a Ramón Franco y Cassidy  creó la compañía DG Comics en el 2000, la que actualmente produce tres series: “Demonio”, “Esoteric Hunters” y “Dead Gods”.

Este también es el caso de Rosa Colón y Carla Rodríguez, creadoras de la compañía Soda Pop Comics, que, dentro de un campo dominado por hombres, han logrado establecer su identidad con libros como “$19.95”.

“19.95 trata sobre una niña que quiere comprar cómics y la mamá le dice que no porque son pa' nenes. Ella decide hacer peluchitos y los vende para recaudar fondos para comprar su primer “trade” y en el camino hace un amiguito que también le gusta leer cómics”, explicó Colón, dibujante de la historieta.

Invitados de calibre internacional

El Puerto Rico Comic Con tuvo como atractivo principal la presencia de artistas de renombre internacional como Doug Jones, el hombre detrás de muchas de las criaturas fantásticas de los filmes del director Guillermo de Toro como “Hellboy” y el “Laberinto de Fauno”, y Margot Kidder, quien conquistó el corazón de muchos con su interpretación de Louis Lane en las películas de “Superman” en los ochenta.

También acaparó la atención de los presentes la presencia de Johnny Yong Bosch, quien además de haber participado en la serie “Mighty Morphing Power Rangers” ha sido la voz en los doblajes al inglés de muchas series de animación japonesa incluyendo al personaje principal de “Bleach”, Ichigo.

Entre los invitados especiales también estuvo presente el legendario escritor de cómics Larry Hama, responsable de algunas de las historias más recordadas en títulos como “Wolverine” y “G.I. Joe”, quien se mostró sorprendido por la cantidad de personas presentes en la actividad.

“Es la primera vez que vengo a Puerto Rico y no me esperaba tantas personas desde tan temprano. Fue una grata sorpresa”, opinó un sonriente Hama mientras se tomaba una foto con José Vélez, un emotivo fanático que aprovechó para agradecerle por historias que, según él, enmarcaron su niñez.