Rosie O’Donnel muestra cómo quedó su rostro tras facelift
Reconoció que la operación representó uno de los gastos más altos de su vida.

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La comediante y actriz Rosie O’Donnell habló abiertamente sobre su reciente experiencia con la cirugía estética y reveló que se sometió a un estiramiento facial, una decisión que compartió con total honestidad a través de sus redes sociales y en un ensayo publicado en Substack.
En el texto, titulado “Decisions”, la exconductora de The View mostró imágenes del antes y después del procedimiento y reconoció que la operación representó uno de los gastos más altos de su vida.
“Costó más dinero que cualquier automóvil que haya comprado”, confesó la artista de 64 años.
O’Donnell admitió que durante décadas mantuvo una postura crítica hacia las cirugías cosméticas, ya que las consideraba incompatibles con su visión del feminismo y el envejecimiento natural.
“Sentía que era una traición”, expresó.
Sin embargo, explicó que su perspectiva comenzó a cambiar luego de perder alrededor de 50 libras. Según relató, empezó a cuestionarse si su rechazo absoluto a los procedimientos estéticos seguía siendo auténtico o si simplemente respondía a una postura rígida que ya no reflejaba cómo se sentía realmente.
La actriz señaló que investigó cuidadosamente el procedimiento antes de tomar la decisión, aunque confesó que volvió a dudar cuando su hija Clay, de 13 años, descubrió sus planes e intentó convencerla de no hacerlo.
“Sonaba exactamente como yo cuando era más joven”, recordó O’Donnell, quien dijo haber visto en su hija la misma firmeza moral que ella defendía años atrás.
A raíz de esa conversación, la humorista aseguró que quiso transmitirle a sus hijos que nadie debería sentirse obligado a cambiar su apariencia, aunque también defendió el derecho de hacerlo sin sentirse culpable.
Tras la cirugía, la artista aseguró que se fijó límites claros para no caer en una dependencia de los retoques estéticos. Sin embargo, lo que más la sorprendió fue la reacción —o la falta de ella— por parte de quienes la rodean.
“Nadie lo notó. Ni amigos ni extraños”, comentó entre risas, agregando que incluso su hija adolescente evitó mencionar cualquier cambio en su apariencia.
La comediante describió la experiencia como una “crisis existencial feminista” que terminó con un resultado mucho más discreto de lo que esperaba.
Al finalizar su reflexión, O’Donnell afirmó que atraviesa lo que define como su “acto tres”, una nueva etapa personal y profesional en la que se siente cómoda consigo misma, pese a los cambios físicos.
“Tengo un rostro nuevo, pero sigo siendo la misma persona con la misma voz”, concluyó.


