Baby Rasta sale del hospital desesperado por cantar

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 16 años.
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Para el rapero Baby Rasta, la experiencia vivida –por segunda ocasión– de sobrevivir a una balacera es una señal de Dios para que le cumpla su promesa de seguir sus caminos.
Wilmer Alicea Currás, su nombre de pila, que fue dado de alta el pasado sábado del Centro Médico de Río Piedras, revela a Primera Hora que “no sé si son cantazos de Dios por la manera que pasó todo, para despertar y dedicarle su tiempo. Yo le debo mucho a Él desde la primera vez (que lo tirotearon en 1997) y desde mi interior sé que a Él le he prometido estar en sus caminos y no le he podido cumplir”.
Siente, asimismo, que “si me mantuvo con vida y pude salir del tiroteo y encontrar a una persona (que no conocía) que me llevara al hospital cuando yo sentía que me iba (que moría), tengo que valorizar lo que Dios hizo”.
El artista -que mide 5’2” y perdió 10 de las 100 libras que pesaba, tiene cita médica de seguimiento el lunes 12 de abril para sacarle radiografías del pecho y descartar que haya líquido en sus pulmones y verificar la sutura- en un tono pausado al hablar por faltarle un poco el aire, manifiesta a Primera Hora que su brazo derecho no fue operado porque la bala sólo le rozó.
“Lo que me operaron fue el estómago por la bala que entró y me afectó el hígado, que ya está bien. Tengo una costilla (del lado derecho) levantada, que es lo que me impide respirar bien”, dice el intérprete cuyo abdomen está sellado con 45 grapas de manera vertical.
Por su costado derecho, detalla, es que fue la segunda operación, en la que le abrieron la piel para entrar con una cámara y verificar si había coágulos, así como para poder drenarle el líquido retenido en los pulmones.
Esa intervención, dice, es la que provocó que “no me pudiera levantar ni nada y me debilitó. Todavía, cada vez que me paro me mareo”.
“El doctor me dijo que un poquito más y si la bala me daba en una de las venas principales del cuerpo... (por donde estuvo cerca, se moría)” , confesó el exponente de reguetón que ayer, martes terminó sus medicamentos.
Sin miedo
Tras lo vivido, no teme por su vida, sino porque lo velen estando con su hijo Wilmer Manuel, de cinco años y concebido con su esposa Fransheska Rivera, porque no sabe si existe alguna persona que le quiera ver mal.
Ante esa experiencia reconoce que las críticas no faltarán hacia su persona y hacia el género. Por ende, siente que “si me quieren juzgar que me juzguen, porque a mí en ningún momento los guardias me han cogido con armas ni drogas como a otros le ha pasao. Yo estoy aquí pa’ traerle el pan cada día a mi familia. Estoy loco por salir de esto para treparme en una tarima”.
Asegura que le ha conmovido el apoyo recibido por parte de varios de sus homólogos como Daddy Yankee, Don Omar, Mexicano, Tito “El Bambino”, Héctor “El Father”, RKM & Ken-Y, Ángel & Khriz, Arcángel, Cosculluela y Calle 13.
Lo que pasó
Narra, con dificultad al hablar por la falta de aire, que el día del tiroteo se encontraba solo y no sabe de quién o quiénes se trataba la balacera.
“Yo salí del carro corriendo y como que eso continuaba y no paraba. Cuando sentí los primeros impactos al carro sentí que era para mí, y me quedé paralizado. Pero, luego dije: ‘Qué tengo que ver yo con esto’. Y di riversa y habían más carros que chocaron. Pero siento que me dan (las balas) en el cuerpo y cuando le di gasolina paré (el carro) en la acera porque no podía y salí a correr hasta que pedí ayuda”, revela.
Pausado y confiado de que seguirá su vida normal, Baby Rasta señala que “pensé queme iba a quedar en el gate, como se dice en la calle, pero reaccioné a tiempo al dar riversa con el carro donde me quedé 10 segundos tratando de buscar aire y el tiroteo seguía y no sabía si me iban a arrematar. Yo embalé a correr sin mirar pa’ atrás”.

