La cantante Ednita Nazario volvió a volcarse anoche en calidad musical, energía, pasión y su natural sensualidad en el primero de los tres conciertos que ofrece este fin de semana en el Coliseo de Puerto Rico, en Hato Rey.

A las 9:42 de la noche –una hora y 12 minutos después de lo pautado–, se apagaron las luces del “Choliseo” y poco después se escuchó una marcha que dio paso a los músicos y bailarines al moderno escenario que destacó por el elaborado montaje de luces.

Rodeada de su “ejército de ángeles”, como ella lo describió un día antes de este encuentro, la artista se presentó con el tema Soy como soy, el primero de nueve de su más reciente disco, que incluyó en el repertorio.

Ednita, con un atuendo militar al estilo de los 80, saludó al público, que la recibió de pie para enseguida calentar las gargantas con un popurrí de Alguien más y A que no te vas. Para este momento, la intérprete ya sudaba sin cesar producto de la fuerza que les imparte a sus canciones.

“Estoy feliz de que estén aquí conmigo. Se ve que se sienten bien. Un poco mojados, ¿verdad? Pero son las lluvias de mayo. ¡Van a salir más bellos y preciosos!”, expresó la vocalista debido a las lluvias que atrasaron el inicio del  show.

El tema Sin pausas tuvo una vistosa presentación del cuerpo de baile, dirigido por Marie Frances, en un acto  de acrobacia desde unos paños blancos colgantes que parecían danzar sobre la tarima.

Aunque sus nuevas canciones fueron recibidas por el público que llenó el recinto, sin duda fueron sus éxitos los que desataron las emociones de la audiencia. El popurrí de Por ti, Devuélveme, El dolor de tu presencia y Un corazón hecho pedazos fue una muestra del apego de los espectadores hacia estos temas, que se han convertido en “himnos” de esta solista.

Una de las sorpresas de la noche fue la intervención del grupo Ánima 5, que la acompañó en el número Dos eternidades. Acto seguido, se alborotó el ambiente con la melodía Pégate, del astro boricua Ricky Martin, ingrediente que  le inyectó el sabor de la plena a esta velada de romance. Como si deseara constar la presencia de su colega y amigo de alguna forma, se trató solamente de una coreografía.

Crece la pasión

Vestida con cun corset violeta, con el corazón que la define bordado en negro, cantó Por ti me casaré, para complacer una petición de alguien sentado cerca de la tarima. Agua profunda fue otro de los números que brilló por el complemento de una coreografía acrobática con  movimiento de paños, lo que daba la sensación de que la cantante volaba sobre nubes.

La picardía de Ednita afloró cuando respondió al piropo de un admirador: “Está bien, papi, yo soy tuya”. En un tono igual de amistoso, la “diva del pueblo” saludó a Wilnelia Merced, Jorge Alberti, Tito “el Bambino”, Andrés Jiménez y al actor Gil René. El saludo más cálido se lo llevó su “marido musical”, Tommy Torres –acompañado de su esposa Karla Monroig–, quien a su vez fue aclamado por el público.

Una brillante interpretación de Intoxicándome antecedió la parte karaoke del show. Así cantaron todos con ella los éxitos Tú sabes quién, Como antes y Más mala que tú.

Samo, del gupo Camila, interpretó con ella Sin querer. En principio, este dúo no logró un mayor impacto, pero a medida que avanzó, fue mejor recibido.

Ednita dejó otros de sus hits, A que pides más, Vengada y Más grande que grande –que vocalizó en un columpio que la elevó por la sección de arena– para el final del espectáculo, desatando las emociones de la desenfrenada fanaticada.

Tal como había prometido, la baladista incluyó Quiero que me hagas el amor. Una advertencia de que no se hacía responsable del incremento de pasiones fue la señal de salida para que la artista terminara de entregarse en un ardiente baile que cerró con ella coqueteando en el tubo mientras bailarines masculinos la seguían con movimientos propios de la intimidad.

Así, la artista concluyó una jornada de éxito que dejó a todos con el deseo de más, minutos después de la medianoche.