A veces olvidamos el poder de la música, más allá de entretener. El junte de Rubén Blades, Juan Luis Guerra y Draco Rosa en el concierto Encuentro,  el pasado viernes y sábado en el Coliseo de Puerto Rico, fue una oportunidad para evidenciar  la fuerza que tiene la música para unir, para reconstruir y para sanar.

Cada artista, con sus temas de crítica social y de amor, hizo vibrar a la audiencia. Pero, sin duda, fue Draco Rosa el que provocó un mar de emociones entre su fanaticada, que sintió cada palabra que salió de la boca del artista.

Draco también se gozó cada paso que dio en la tarima, saboréandose nota por nota no sólo con su garganta, sino con todo su cuerpo en un baile espontáneo, sincero y contagioso. 

Y el aplauso del público fue como un abrazo gigante... lleno de amor, de fe y deseos de  salud para Draco.