Gilberto Santa Rosa: “El orgullo de abuelo me sale por los poros”
El salsero, que lanzó el viernes una canción con su nieto como colaborador, habla sobre cuánto disfruta esta faceta.

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Trabajar en una colaboración musical con su nieto ha sido una de las experiencias más gratificantes para el cantante puertorriqueño Gilberto Santa Rosa. Pesa el valor familiar y la alegría de ser cómplice de su talento.
“El orgullo de abuelo se me sale por los poros”, confesó con notorio entusiasmo el galardonado intérprete, quien resaltó el nivel de compromiso de Ian Marco para la canción “Consejo de un abuelo”, que estrenó el viernes.
“A mí me llena muchísimo, y escucharlo cantar… He escuchado la canción 957 veces y siempre le encuentro algo diferente. Me emociono. Estoy viviendo un momento muy importante. De todas las colaboraciones que he hecho en estos años, esta es la más especial”, afirmó con énfasis sobre el junte con el menor de 12 años, de su hijo Omar.
La composición del tema estuvo a cargo del reconocido cantautor Juan José Hernández, quien también la produjo.
“Fue bien emotivo para mí ver que este legado musical de la familia se mantiene a través de mi nieto”, expuso la voz de éxitos como “Que alguien me diga”, “Conciencia”, “Vivir sin ella” y “Ahora o nunca”, entre tantos.
“He dicho que en la familia de nosotros siempre hubo mucha música, pero no había músicos”, repasó sobre su crianza.
La pasión por cantar en un escenario tampoco la vio reflejada en sus retoños.
“Siempre hago el mismo comentario, a mis hijos no les gusta, pero yo lo vuelvo a decir. Mis cuatro hijos cantan, pero muy mal. Tengo sospechas de que Miredys canta bien, pero no se deja oír. Los varones son un desastre como cantantes”, resaltó el también padre de Javier y Gilberto Joel.
El “Caballero de la Salsa” reveló que el talento artístico de Ian Marco se fue manifestando desde niño.
“Su mamá lo grababa. Él se ponía los audífonos y empezaba a tararear todas esas canciones de los musicales de Disney, que son canciones difíciles para aprendérselas, para cantarlas, y él las cantaba con esa facilidad y eso me emocionó mucho”.
En el camino, Gilbertito fue alentando su talento.
“Recuerdo que con un video le escribí a Michelle Brava, que estaba con nosotros trabajando, y le digo ‘¿o yo soy un abuelo ridículo o este niño canta bien?’. Me dijo ‘el nene lo tiene’. Entonces, empezamos, se interesó. Hoy día Yaire es su maestra de canto y él está muy entusiasmado con eso”.
El artista, a su vez, resaltó que el apoyo para guiar a Ian Marco está presente, pero sin ejercer presiones para forzarlo a seguir un rumbo musical.
“Yo no veo todavía que tenga interés en seguir la carrera, pero sí le gusta mucho la música”, dijo, y profundizó sobre los atributos a tan corta edad. “Tiene facilidad para aprender. Me sorprendió mucho cuando fuimos a grabar porque fue bien preparado. Por lo regular, a esa edad tú lo tomas como un pasatiempo, ‘voy a estar con abuelo’. No. Él llegó muy preparado”, recordó.
“Cuando Juanchi le decía ‘vamos a tal parte’, él sabía perfectamente dónde era. No tenía reparos en repetir las cosas, porque a veces las grabaciones se ponen un poco tediosas. Me impresionó eso de su parte”.
Regalo a padres y abuelos
El tema “Consejo de un abuelo” es mucho más que un sencillo que se suma al repertorio de Santa Rosa. Está cargado de emociones que reflejan lo complacido que se siente con esta faceta, la conexión que comparte con su nieto, y el interés de sembrar buenos valores.
“Estamos viviendo unos tiempos bien diferentes a los que cuando yo me criaba, pero hay cosas que yo digo que no pasan de moda. Hay cosas que siempre van a funcionar y yo pienso que apegarse a esos valores siempre es beneficioso para el individuo y ayuda a sanear el ambiente un poco hostil de los tiempos modernos”, afirmó.
“Entonces, apegarse a la calidad de vida, a la cercanía positiva entre las personas, a mezclar, que es uno de los mensajes más importantes que tiene esta canción, como tú mezclas la experiencia con la juventud y cómo haces ese balance, y eso hace que tengas unos resultados, según mi criterio, más favorables para el individuo y en la sociedad. Ese es uno de los mensajes más poderosos que tiene la canción”, añadió sobre la intención de la letra, y lo complacido que se siente con la composición.
“Se mandó a hacer a la medida”, afirmó. “Hablamos y ‘Juanchi’ lo entendió perfectamente, el mensaje, y es lo que está plasmado ahí. Para mí tenía que ser él porque nos conoce muy bien. Ha visto a mi nieto desde niño y (existe) esa afinidad con la familia”.
El tema lo lanzó como preámbulo al fin de semana del Día de los Padres.
“Se me ocurrió hacerles un regalo musical de sentimiento, para los padres que como yo disfrutan la paternidad y de ser abuelos, y que tengan esa muestra del orgullo que uno siente cuando tú ves que en tus hijos y en tus nietos sigue la línea que tú trazaste”.
Un abuelo alcahuete
Mimar a sus nietos es una de las tareas que más disfruta. Lo colma de gratas experiencias que va atesorando en su corazón.
Desde que debutó como abuelo de Ian Marco en 2013, el cantante puertorriqueño dejó clara su determinación de consentir y ser cómplice de su felicidad. Lo mismo ha ido aplicando con sus nietas, Evelyn y Olivia, de 10 y 6 años, respectivamente, ambas de su hijo Javier.
“Habrás escuchado mucho decir que a los nietos se les quiere más. Pero lo que pasa es que es diferente el momento histórico que te toca vivir”, reflexionó. “Cuando tú estás criando, tú tienes una responsabilidad. Yo levanté a mi familia a la vez que mi carrera, entonces tú vas a una velocidad y uno está en una montaña rusa. Hoy día es más fácil tú pararte y analizar, es más fácil mirar hacia atrás y decir ‘yo hice esto y hubiera hecho esto otro’ ”, prosiguió dentro de su reflexión.
El artista apuesta a la sabiduría que llega con el paso de los años para ejercer con maestría este rol.
“Hay una diferencia en el tipo de relación que tú tengas con tus hijos y tus nietos. Sí la hay. Ahora tú tienes toda la madurez, tienes la experiencia. Nunca dejas de aprender con las nuevas generaciones. Lo que no deja de pasar de moda es la comunicación”, sostuvo pensativo. “Nunca dejas de aprender porque los tiempos son diferentes y la misión es diferente, pero la realidad es que sí hay una diferencia en la crianza, y es tratar de llevarlo a los mejores resultados”.
Al hablar de la dinámica que prevalece al interactuar con los pequeños, el entusiasmo se refleja en su voz.
“Soy un abuelo alcahuete. Yo no soy el abuelo regañón”, sostuvo con énfasis. “No soy un abuelo ausente, pero por mi trabajo sí me paso mucho tiempo fuera y no creo que es correcto que yo llegue a estar regañando y cantaleteando, además de que mis nietos son bien tranquilos. Viven su niñez, tienen sus inquietudes como todos los demás, pero son tranquilos”.
Su mayor aspiración para sus nietos es que vivan en plenitud.
“A veces uno se preocupa por el rumbo que está tomando la vida en general, pero yo te puedo decir que mi mayor anhelo es que sean felices y se realicen como seres humanos, y que sean buenas personas, porque esa debe ser la meta de todos nosotros, que seamos felices y seamos buenas personas para tener un mundo mucho mejor”.


