Apenas han pasado tres semanas desde que comenzó a sonar en las distintas plataformas musicales el nuevo proyecto discográfico de Gilbertito Santa Rosa junto al percusionista y arreglista José Madera, y ya Santa Rosa tomó una decisión trascendental.

“Antes que termine el año me propongo hacer una presentación pública del trabajo que honra al maestro José Madera y del disco que recién acabamos de sacar ‘Hablando música’ ”, dijo Santa Rosa en una entrevista virtual en la que también participó Madera, profesor de percusión nacido y criado en Nueva York, y que hoy día reside en Colorado, Estado Unidos.

Decirlo para récord pareció ser un bálsamo de tranquilidad espiritual para Gilbertito al destacar de forma muy humilde que algunos de sus pares, fanáticos cercanos y amigos lo han felicitado por el trabajo recién publicado en honor al legado de Madera.

“Llevaba como cinco meses pensando si debía hacer esta presentación pública, me estaba rompiendo la cabeza. Pero, ahora mismo ante tu pregunta, te digo que sí vamos a hacer ese evento. La música y el mismo trabajo discográfico lo merecen. Es como hacer una presentación para aliviar el espíritu y para y por el espíritu de éste trabajo junto a uno que es referente musical del mambo y la música latina del Nueva York de esas grandes décadas desde el 1950, 1960, 1970 que es el maestro José Madera”, dijo Santa Rosa desde su oficina ubicada en la antigua casa estilo japonés que fue propiedad de Tito Rodríguez y que ahora es suya.

Madera reaccionó de inmediato a lo dicho por Gilbertito.

“Sería un espectáculo de primer nivel, histórico. Como con 75 músicos en tarima, interpretando esa música latina de Nueva York de décadas pasadas que se tocaban en el famoso salón El Palladium y luego en el El Corso”, sostuvo.

“Claro, en la parte vocal estará el Frank Sinatra de Puerto Rico, como yo lo llamo, Gilbertito Santa Rosa”, agregó Madera.

El Palladium Ballroom fue el legendario salón de la salsa en Nueva York durante las décadas de 1940, 50 y 60. Ubicado en Broadway y la calle 53 en Manhattan, allí se hizo historia al romper barreras raciales y ser el escenario que consolidó los ritmos latinos antes de la creación del término “salsa”.

Fue inaugurado en 1946. Lo que lo hizo único fue su política de integración racial en una época de estricta segregación. Fue allí donde el mambo evolucionó, abrió un mundo nuevo para los bailarines de salón y sentó las bases para lo que más tarde se conocería mundialmente como salsa.

El éxito del Palladium se debió en gran medida a las orquestas residentes de músicos conocidos como “Los Tres Grandes”: los boricuas Tito Puente, reconocido como el Rey del Timbal; Tito Rodríguez, con un estilo único como bolerista y salsero; y el cubano Frank Grillo (“Machito”), con Mario Bauzá en la dirección musical. Ellos fueron los pioneros en fusionar el jazz afrocubano.

Allí en El Palladium, este trío de orquestas medían fuerzas entre sí y mantenían una energía y una gran vibra en la pista de baile abarrotada todas las semanas. El club atrajo a celebridades como Marlon Brando, Frank Sinatra y Sammy Davis, Jr. Estas estrellas de Hollywood frecuentaban el lugar atraídos por el ambiente mágico que allí se vivía.

El Palladium cerró sus puertas en 1966.

El otro salón icónico de la música latina en Nueva York, El Corso, que se ubicaba en la calle 80 y Seis de la 205 Este, saliendo de la esquina de la Tercera Avenida, abrió sus puertas en 1968 y se mantuvo abierto hasta 1985.

Santa Rosa obviamente no cantó ni visitó El Palladium, pero sí llegó a visitar varias veces El Corso. Recordó que para el tiempo de actividad de éste salón de baile, Madera era uno de los grandes músicos que pisaba continuamente esa tarima.

“Debe ser hoy día uno de los pocos referentes que queda vivo y vivió esa época. Además trabajó con los llamados ‘tres grandes’; fue músico y arreglista para Tito Puente”, destacó Santa Rosa sobre Madera, quien a lo largo de su carrera fue un músico que gustaba pasar con “bajo perfil”, pero fue clave en el éxito de la orquesta de Puente.

Su estilo de tocar el timbal es muy parecido al de Willie Rosario, ambos pausados y sin aspavientos. Madera recordó que conoció sobre Rosario en Nueva York, ya que además de músico, Willie era locutor de noticias en una estación de radio. Fue para Willie Rosario que Madera hizo dos de los grandes arreglos de números icónicos de “La banda que deleita” y que son éxitos para la historia en voz de Gilbertito: “Lluvia”, del cubano Adalberto Álvarez, y “Botaron la pelota”, del compositor naguabeño Pedro Flores.

Jose Madera no solo hizo los arreglos y tocó el timbal, también se encargó de la dirección.
Jose Madera no solo hizo los arreglos y tocó el timbal, también se encargó de la dirección. (Suministrada)

En la producción “Hablando música”, Gilbertito interpreta 14 temas, todos arreglados por el maestro Madera y que fueron a su vez grabados por la propia orquesta de Santa Rosa, algunos músicos invitados y además acompañado por Madera en el timbal, quien además fue el director musical.

Algunos de los temas también fueron grabados por el acompañamiento de la Orquesta Filarmónica Arturo Somohano de Puerto Rico.

La producción discográfica ya gana fuerza en la radio local e internacional. Y aunque no es un disco propiamente comercial en su totalidad, tampoco es un disco de ordinario salsero como los que acostumbra a hacer Santa Rosa.

Gilberto así lo reconoce, pero está claro en que el principal protagonista del disco es Madera. Hace varios años ambos habían iniciado un diálogo respecto a desarrollar este trabajo. El asunto fue cogiendo fuerza hasta el pasado año cuando identificaron una gran cantidad de temas que bien podían ser parte del proyecto.

“Pero, se tuvo que hacer un escogido. Eran muchos temas. Madera me enviaba maquetas de posibles arreglos, de los temas y como se le daría forma. Me preguntaba, ‘¿qué crees de esto y esto otro?’. Y yo qué le podía decir, imagínate! Se trabajaron arreglos nuevos sobre la base de arreglos anteriores que tenían esos temas. Pero, básicamente todo es nuevo”, explicó Santa Rosa.

El disco es como caminar por la carrera de Madera. Recoge la fuerza de la música latina del Nueva York de los años cincuenta, sesenta y setenta, y combina mambo, chachachá, boleros, lo que hoy conocemos como salsa, pero mojados con incipientes toques mágicos de jazz tradicional y de toque latino, con arreglos para Big Band. Ese caminar, el legado de Madera, la participación de los músicos y la voz de Santa Rosa, le dan un toque de historia, nostalgia, sentimiento y de calidad musical de usted y tenga al disco.

“Hijo del Palladium”

Nacido en 1950 en el Spanish Harlem de Nueva York, José Madera es hijo de José “Pin” Madera, miembro fundador y primer arreglista de la legendaria Orquesta Machito. Siguiendo el legado de su padre, José pasó 31 años con la icónica Orquesta Tito Puente, donde se desempeñó como percusionista, arreglista y director musical durante los últimos 15 años.

De raíces en Mayagüez y Guayama, a lo largo de su carrera, Madera ha escrito cientos de arreglos musicales para numerosas leyendas de la música latina. Entre ellos Larry Harlow, Johnny Pacheco, Chico O’Farrill, la Lincoln Center Afro-Cuban Jazz Orchestra, Celia Cruz, Tito Rodríguez, Fania All Stars, Willie Colón, Joe Farrell, Machito, Graciela, Mario Bauza, Willie Rosario, Earl Klugh y Eddie Palmieri.

También ha trabajado con reconocidos artistas de pop, R&B y jazz como Diana Ross, James Brown, Dizzy Gillespie, Paquito D’Rivera, George Benson y Lionel Hampton. Su prolífica carrera incluye actuaciones en más de 500 grabaciones y contribuciones a más de 20 álbumes nominados al Grammy y al menos 12 ganadores del Grammy. Entre sus logros más recientes, el álbum “Watch Out! Ten Cuidao!” con la Mambo Legends Orchestra, nominado a un premio Grammy.

Su abuelo también fue músico y su tío fue el compositor mayagüezano Simón Madera (1875-1950), maestro del violín y del clarinete, con más de un centenar de composiciones que incluyen valses, danzas y música de cámara. La danza Mis Amores es un clásico del repertorio histórico musical de Puerto Rico.

Jose Madera dice ser un hijo del El Palladium.

“Allí se conocieron y bailaron muchas veces mis padres, antes de yo nacer. Soy hijo del Palladium”, dijo entre risas.

Para la décadas del 1950-1960 la ciudad de Nueva York era un fuerte hormiguero de razas y comunidades, eran los años de las gangas neoyorquinas en donde italianos, otros europeos, afroamericanos, boricuas y latinos marcaban sus territorios. Tiempos y calles difíciles para los adolescentes.

“En mi caso, desde temprano, a las 9:00 de la noche, yo no podía bajar a las calles. Era la disciplina de mi mamá. Además, desde pequeño me interesó la música y ver lo que hacía mi padre. Ese camino lo heredé, fue lo que escogí desde muy jovencito. Puedo decir que en Nueva York, la música me salvó la vida”, indicó Madera, quien nunca ha vivido formalmente en la Isla.

Por casi 30 años, Madera enseñó percusión latina en Boys Harbor en la ciudad de Nueva York, inspirando a la próxima generación de músicos. Hoy día, Madera, quien es patrocinado por las firmas Latin Percussion, Remo y Vater, continúa su liderazgo musical como director de la Orquesta Mambo Legends, un grupo compuesto por exmiembros de la orquesta de Tito Puente. La Orquesta Mambo Legends se dedica a interpretar jazz latino innovador y obras clásicas del apogeo de la era Palladium Mambo, recreando y reorganizando la música de Machito, Tito Rodríguez y Tito Puente, así como varias otras y obras originales. Muchos críticos consideran este período, en particular la música interpretada en el Palladium Ballroom en la ciudad de Nueva York, como la “Era más grande e innovadora” en la historia de la música latina.

Una joya de colección

Santa Rosa reconoce la labor y el devenir de Madera, y destaca que el gran héroe de esta producción es el veterano percusionista y arreglista. Por eso Santa Rosa quiere ir por más. Y Madera lo secunda.

“Hacer un espectáculo en Puerto Rico con una banda enorme y presentarle al fanático esa oportunidad única de saborearse y recrearse este espectáculo, uno tipo lo que se daba en lo grandes centros de bailes y de la música de la ciudad de Nueva York”, dijo el sonero.

Gilbertito sostuvo que planifica hacer la presentación tipo “big band” junto a su orquesta y la Filarmónica, en Puerto Rico.

“Ya lo decidí. Ahora toca ir trabajando los detalles y logística. Lo mejor es hacerlo en Puerto Rico. El problema de Nueva York, obviamente, son los costos. Todo sube de precio y esa gente se vuelve loco cobrando. Si estás en una sala digna para este evento y necesitas un micrófono extra o algún detalle, eso eleva el costo. De hecho, por esa razón el disco no se grabó en Los Ángeles y se hizo en Puerto Rico. El costo era desorbitado. Pero gracias a Dios la Filarmónica hizo un trabajo espectacular. En Puerto Rico no creo que se haga en un espacio enorme, será una sala, un lugar de concierto especial para que la gente lo disfrute. La música merece ese lugar de concierto y gente especial que puedan apreciar este trabajo”, dijo Santa Rosa, quien colmó de elogios al ingeniero de grabación Rolando Alejandro.

Así es “Hablando música: La música de José Madera”

La producción “Hablando música” abre con “Recuerdos del mambo”, composición del propio José Madera, y continúa con temas clásicos como “Vale la pena vivir”, del compositor y músico cubano Demetrio Muñiz; “Buenas noches Che Che”, un éxito en la voz de Tito Rodríguez; “Parece que le gusta”, temazo de Ismael Rivera; “Es nuestra canción”, de César Portillo de la Luz; “El cantante del amor”, de Mariano Mercerón; “Fiesta de besos” (Tito Henríquez), con nuevos matices de swing y jazz; una versión en español del clásico “Everybody Loves Somebody” que popularizara Dean Martin y el bolero “Vivo mi tristeza”, de Armando Manzanero, presentado a su vez con un sonido cinematográfico que plasma dulzura y calidad. Está además el tema “La puerta”, un mambo inédito de Israel Plata al estilo Nueva York sesentero.

Suele destacarse el tema “Everybody Loves Somebody”, en dónde Madera, dijo que por vez primera trabajaba en su carrera un arreglo musical en tiempo cinematográfico para este tema, en donde Santa Rosa luce con un dominio impecable de su instrumento vocal al interpretar un tema tipo musical de Broadway.

El coro en esta producción fue un gran acierto. Las voces de Luisito Carrión, Henry Santiago y Joe González le dieron un dejo de nostalgia neoyorquina, ese sabor “viejo” de las décadas del 1950-1960. Además, la percusión, en donde trabajaron los congueros Sammy García y Gerardo Rivas, el bongocero Pedro Morales y el propio Madera en el timbal, tuvo un afinque y “el fraseo” perfecto de la época para evocar viejos tiempos del Palladium y El Corso.

Precisamente ese fraseo musical, esa integración, ese pensar de cómo era tocar en esos tiempos en los grandes salones de bailes en Nueva York, muchos de los músicos no los vivieron, pero Madera se encargó de recrear ese ambiente mental durante los ensayos y en la propia grabación.

Luisito Marín, el veterano pianista y arreglista fue el productor general del disco y el encargado de la dirección musical. Además, se destacó en el piano.

“Muy agradecido por todo lo que hizo Luisito Marín en este disco y proyecto”, reconoció además Santa Rosa.

El pianista y director musical de la Spanish Harlem Orchestra, Oscar Hernández, el trompetista Jan Duclerc y el experimentado trombonista Eliut Cintrón, entre otros, también participaron en la grabación, que tuvo como ingeniero de sonido y grabación y la mezcla a Rolando Alejandro.