Como cualquier madre que trabaja y tiene que dividir bien el tiempo para cumplir con sus responsabilidades personales y profesionales, así lleva su rutina la cantautora mexicana Julieta Venegas desde que experimenta la maternidad hace cinco años.

Relajada y simpática, la madre de Simona, de cinco años y fruto de la relación que tuvo con el músico argentino Rodrigo García, cuenta en entrevista con Primera Hora tener su  vida en balance para poder cumplir con lo que  tanto le apasiona: la música.

“Estoy igual que cualquier mamá que trabaja.  Me voy al estudio y eso me ayuda a ser  más disciplinada porque tengo cierto tiempo para trabajar, termino y me la paso  bien  como mamá. También te organizas de otra manera porque antes, cuando yo iba a sacar un disco, eran largas horas trabajando. Ahora tengo tal horario y también para mi hija es mucho más fácil”, cuenta la vocalista, que arribó en estos días  a Puerto Rico para promocionar su octavo disco, Algo sucede.

Su enamoramiento por su chiquita es tal que le ha dedicado en su álbum, cuyo corte en promoción es Ese camino, el tema Se explicará, que trata de las altas y bajas de  la vida.

“Es un poco la sensación de que quieres decirle que  la vida  se ve superenredada y complicada, pero poco a  poco vas viendo cómo se compone y todo  va a estar  bien…”, sostiene la artista, que hoy viaja hacia Miami para continuar su gira de promoción. Luego regresa a su residencia en Ciudad  México.

Le canta a la infancia

Para la apertura de  su nuevo proyecto  musical, Julieta Venegas escogió  como primer corte Ese camino, porque a través de esa canción se transporta, de cierta manera, a su infancia.

Para ella esa etapa marca a todo ser humano, aún cuando los recuerdos van cambiando en la memoria de las personas, según transcurre el paso del  tiempo.

“Ese camino te transporta a una parte de la  infancia.  Siempre he pensado que la memoria es un poco mentirosa, porque  nos contamos las cosas como pasaron  de una manera diferente cada vez que las contamos.  Pero hay algo que se queda muy presente que es como esta sensación,  y algo de  la ingenuidad y de la inocencia que teníamos cuando eramos niños, y está como muy presente. Es como una celebración...”, precisa. 

¿Cómo describes tu infancia? 

“Muy linda a la verdad y algo lindo de mi infancia es que siempre hubo mucha presencia de la música. Mi mamá y mi papá siempre les gustaba la música  y siempre cantábamos  con ellos. Teníamos siempre música en la casa y nos peleábamos todos por el estéreo. Es lindo y todavía seguimos compartiendo este amor por la música”. 

¿Algún  recuerdo que atesoras de esa etapa?

“A nosotros nos metieron a todos a clases de piano desde  chiquitos, a mis hermanos y a  mí. Mis hermanos se quedaban dormidos y se me hace muy gracioso eso de quedarte dormido. Realmente no les gustaba  y a mí me encantaba. La maestra  le dijo a mi papá: ‘Creo que debería platicar con ellos porque no creo que les interese, pero a Julieta sí le interesa’. Él habló conmigo y me dijo: ‘¿Tú te quieres quedar en clase de piano?’.  Y le dije que sí. Y me dice: ‘Entonces el piano es tuyo’. Y era un piano enorme, antiguo, yo tenía nueve años y para mí era una cosa   (grande) y me marcó  mucho porque de repente era mi territorio  y  como un premio. Se convirtió en una cosa que si  todo el mundo estaba limpiando la casa y haciendo los deberes y no se qué tanto, si  yo me ponía al piano era como: ‘A Julieta déjenla en paz, está tocando’. También  era un escape, Era buenísimo… (ríe)”.

¿Cuán adaptada estás a las redes sociales?

“No me siento obligada. A mí siempre me ha gustado Internet y las redes. Me parece que es una manera de que yo, a la verdad, todo lo que  leo de información y los periódicos,  lo saco de Internet, no de televisión. Las redes son una manera de estar conectada y  a mí me gusta a la verdad. Te haces tu propia opinión. No veo nada de televisión,  no me hago tiempo. Mi tiempo lo consumo leyendo noticias.”

¿Has considerado  mudarte de México como otros colegas que optan por Estados Unidos, en especial Miami?

“Ya tengo 20 años en la ciudad de México. Tampoco es para tanto,  a mí la verdad que me gusta. Creo que cuando te preocupa tu país realmente no te quieres ir, quieres quedarte y ver cómo cambia. A veces   me parece, y perdón que me ría, pero siempre todo el mundo se quiere ir a Miami.  La gente que se quiere ir se va  y la gente que se quiere quedar, se va a quedar. Esa cuestión de que me voy porque mi país está bien peligroso,  hasta me duele cuando me lo preguntan, no creo que la cosa esté tan terrible. Sí te enfrentas a cosas muy feas, pero el   irte tampoco las va a cambiar. Más bien está combinado con lo que pasa, es estar alerta”.

En tanto, el segundo sencillo que próximamente se publicará es Buenas noches, desolación. Esta letra trata, según explica la propia artista, de decirle adiós a la  tristeza.

“Refleja mucho mi manera de pensar. Creo que para salir de una etapa difícil  tienes que levantarte y no quedarte ahí toda la vida en tus preocupaciones y las cosas terribles. Y tienes que ponerle cuerpo a la cosa y decirle: ‘Bueno, ya se acabó’ y chao”, apunta.