Aunque el imaginario colectivo consagró a “Rata de dos patas” como el himno definitivo contra la infidelidad masculina, la verdadera génesis de este clásico de la música ranchera oculta una carga política que pocos sospechan. Lejos de ser un simple desahogo sentimental, la obra maestra de Paquita la del Barrio nació como una audaz critica al poder ejecutivo mexicano de los años 90.

La historia no comenzó con un corazón roto, sino con una observación estratégica del compositor Manuel Eduardo Toscano. Tras presenciar el furor que Paquita despertaba en el Auditorio Nacional al confrontar al machismo, Toscano decidió elevar la apuesta.

“Pensé qué pasaría si Paquita cantara una canción con frase tras frase contra nosotros los hombres”, relató Toscano sobre el momento en que decidió crear una letra que rompiera todos los moldes de la época. Lo que Paquita inicialmente consideró “demasiado fuerte”, terminó convirtiéndose en su sello de identidad.

La creencia popular vinculaba la letra con los 25 años de matrimonio de la cantante, marcados por los engaños. Sin embargo, el propio compositor ha revelado que su musa no fue un amante traicionero, sino Carlos Salinas de Gortari, presidente de México entre 1988 y 1994.

Debido a la censura de aquellos años, Toscano tuvo que camuflar su crítica social bajo la fachada de un despecho amoroso. Según declaraciones recogidas por ABC, el autor aludió directamente al mandatario al describirlo como “un señor peloncito, con orejas grandes”. Así, epítetos como “escoria de la vida” o “adefesio mal hecho” eran, en realidad, dardos dirigidos a la corrupción y al manejo del Estado.

La conexión entre la intérprete y su compositor fue la clave del éxito. La propia Francisca Viveros Barradas (Paquita) reconoció la maestría de su colaborador al afirmar que “cada canción que me da este señor es un éxito”.

Hoy, mientras miles de personas siguen gritando “¿Me estás oyendo, inútil?”, la canción mantiene su dualidad: para unos es un cierre de ciclo amoroso; para quienes conocen su historia, es uno de los actos de protesta política más ingeniosos y exitosos de la música popular.