Mucha salsa y poco público en concierto de Cano Estremera-VÍDEO
El salsero, que con confianza y ambición tituló su concierto “Al rescate de la salsa”, tuvo que admitir que la asistencia del público no era la que esperaba.

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 12 años.
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Ni la con la varita mágica de Harry Potter, el Cano Estremera logró llenar la versión más pequeña del Coliseo de Puerto Rico la noche de ayer.
El salsero, que con confianza y ambición tituló su concierto “Al rescate de la salsa”, tuvo que admitir que la asistencia del público no era la que esperaba, pero lo hizo a su estilo: con una dosis de buen humor y otra de crítica.
“Yo esperaba más gente… quizás es la economía. Pero, este es el comienzo de un movimiento y hay que empezar desde abajo. Hay que llegar con dos sacos… Pero, a mí Turismo no me dio $15 mil como a Carlos Vives. Así que muchachos, hoy estamos tocando de gratis. Los que no están no hacen falta, somos los que somos”, expresó luego de cantar corrido los primeros cuatro temas del show, “La revolución”, “La boda de ella”, “El gato” y “Avísale”, con los que ya había calentado a los bailadores que se manifestaron en la parte posterior del recinto.
Dejando atrás el asunto de la poca asistencia, el Cano se dedicó a hacer lo que fue a hacer: cantar, sonear, bromear y poner a su fanaticada a gozar. De hecho, el artista hasta bailó para complacer a los que le pidieron a coro “baila Cano baila”, y movió su esqueleto de manera graciosa para demostrar que como bailarín es un gran sonero.
El concierto, que inició a las 9:00 p.m. y concluyó dos horas más tarde, contó con una selección de los éxitos del “Dueño del soneo”, así como algunas números especiales para la ocasión. La melodiosa, afinada y nítida voz de Cano Estremera estuvo respaldada por una potente orquesta con metales reforzados, el maestro José Lugo en el piano y el sabor tradicional del cuatro de Prodigio Claudio. También contó con el conguero Javier Febres, quien se lució en un solo que sirvió de introducción al tema de cierre, “Ven rumbero”.
Además de muchos momentos jocosos, en los que Estremera hizo reír a la audiencia con sus comentarios –como cuando habló en inglés y dijo que lo aprendió en la escuelita del gobernador Alejandro García Padilla, o cuando dijo que no se acordaba de toda la gente que criticó durante la promoción del concierto, como a la alcaldesa de San Juan Carmen Yulín Cruz, porque “me di un palo de propofol en el camerino”, o cuando se refirió a sus colegas del género como “cantantes plumitas”- también hubo espacio para la reflexión.
Uno de ellos fue cuando el cantante sorprendió al arrodillarse en la tarima para orar por la salud de Cheo Feliciano. “Señor, dejo mi soberbia a un lado para pedirte que Cheo mejore. Y te prometo que si tú lo curas, yo no me peleo con nadie más en la salsa”, rezó con devoción para luego interpreter el tema “Anacaona”, en el que Prodigio Claudio realizó un solo de cuatro que sin duda habría sido medicina para Cheo Feliciano.
Otra de las sorpresas de la velada fue la participación del niño Jonatán Rivera, quien se dio a conocer en Idol Kids Puerto Rico, y quien también es albino. El Cano le dejó la tarima a “el Canito”, quien encantó al público con su interpretación de “La soledad”. Luego se juntaron los dos para cantar “El muñeco de la ciudad".
Pero sin duda, entre las interpretaciones que más disfrutó el público estuvo “La profecía”, la versión de “Mi gente” y “El toro”’, en las que Estremera lució sus dotes de sonero. De hecho, hasta le sometió al rapeo en un duelo con el exponente urbano Chino Nino, en el tema “Callejero”.
Para la parte final de la rumba, Cano Estremera dejó el himno salsero “Soy boricua” y para entonces era evidente que el salsero que no fue, se lo perdió.