“Estoy bien de voz, celebrando 70 de carrera. Agradezco al Padre Celestial la oportunidad que me permite de poner un granito de arena para dar aconoce mi pueblo de Lares, pero es momento de retirarme paulatinamente de los escenarios”, manifestó el cantante Odilio González como preámbulo a su concierto “La despedida”, este domingo, 15 de febrero, a las 4:00 p.m. en el Centro de Bellas Artes de Santurce.

En su presentación repasará los grandes éxitos que marcaron su carrera artística.

“Voy a interpretar todos mis clásicos, incluyendo ‘La loma del tamarindo’. Me la piden mucho. La grabé con la casa disquera Velvet y me abrió puertas en Santo Domingo, Venezuela y Colombia. No pueden faltar ‘Mercedita’, ‘Celos sin motivos’. A veces me piden canciones de mis primeros discos y casi ni las recuerdo, pero los clásicos los tenemos montados”, aseguró el “Jibarito de Lares”.

Odilio González nació el 5 de marzo de 1939 en el barrio Pileta, sector Arce, de Lares. Tuvo diez hermanos, de los cuales siete viven. Comenzó cantando en actividades de la comunidad.

“Yo vengo de una pobreza extrema; no había agua ni luz, pero gracias a Dios nunca nos faltó una pelota de arroz, porque mi padre era bien fajón. Escuchaba música en un radiecito de batería que teníamos. Comencé cantando en los velorios, promesas que se hacían en aquella época. Después le cantábamos a los Reyes Magos”, recordó al evocar la primera persona que reconoció su talento vocal.

Odilio González
Odilio González (Xavier J. Araujo Berrios)

“Mi maestra de cuarto grado me escuchó y dijo que cantaba bien. Me llevó al programa de cantantes aficionados que tenía Naval Barreto en la emisora WCMN, la única estación del área. De ahí me escucharon en San Juan y me invitaron al programa de Quiñones Vidal, ‘Tribuna del arte’ ”, narró sobre aquella experiencia que no tuvo el final recordado por muchos.

“No cogí la ‘pesetita voladora’ porque entré rapidito, a la soltá. De los pocos seleccionados de aquella época también estaban Felipe Rodríguez y Davilita. Estando en el programa me escuchó cantar Paquito Marcano, del cuarteto Marcano, y me recomendó para hacer mi primer show en el Teatro Puerto Rico de Nueva York. Era un adolescente... eso fue en el 1956”.

El primer tema que grabó fue el mapeyé “Saludos a Lares”, al que se unió “Ni de madera son buenas”, una plena de Toñín Romero.

“En el 1959, Nieves Quintero me motiva a grabar en el género del bolero, de ahí surge la canción ‘Ciega de amor’. Al año siguiente grabé ‘Celos sin motivo’, ‘Mercedita’ y ‘Las manos de Dios’, que fue el éxito de mi carrera”.

Su canción más solicitada es “Mercedita”, tema que el compositor argentino Ramón Sixto Ríos escribió insiprado en un amor no correspondido.

“Tiene todos los años del mundo. Es una historia verídica. Yomo Toro le cambió una estrofa: ‘donde ejercen los trigales provincia de Santa Fe’, por ‘donde crecen las palmeras cerquita de Mayagüez’ para ambientarla en Puerto Rico y fue todo un éxito. Cuando me presento en República Dominicana la tengo que cantar dos o tres veces. Otros temas fuertes son ‘Celos sin motivo’, ‘Arbolito’ y ‘Háblame’, abundó.

El lareño tiene a su haber más de 23 producciones discográficas grabadas en LP, disco de 78 rpm, 45 rpm, casete y CD.

“He vivido todos los cambios de la tecnología en la música”, manifestó.

A pesar de conservar su voz intacta, Odilio desea retirarse por su edad y por asuntos de salud.

“Son 86 años. La calle no es la misma y no guio, necesito un chofer. Quiero irme con los pantalones puestos, disfrutar de mi hogar y familia. Tengo una doña que me cuida a nivel mundial, Sylvia López. Vamos a cumplir ahora en febrero 59 años de casados. Tenemos tres hijos, seis nietos y un bisnieto que está por nacer”, dijo orgulloso.

En este momento, su esposa intervino en la conversación para contar cómo y dónde lo conoció.

“Soy ponceña y estaba trabajando en el Hotel Intercontinental, donde estaba cantando Odilio. En la noche fue al área de la piscina a firmar discos. A mí me llamó la atención el tema ‘La renuncia’ y pregunté por el disco a los que estaban vendiendo. Él me escuchó y dijo: ‘si no está lo hacemos’. Yo no lo conocía porque soy criada en el evangelio y siempre he estado en la iglesia. Nos enamoramos, tuvimos un año y medio de relación y nos casamos en el 1966”, relató López.

En otros temas, el veterano cantante aprovechó el momento para resaltar la figura de Bad Bunny y enviarle una recomendación: “El reguetón es otra cosa. La música ha evolucionado. Estoy feliz de que sea un puertorriqueño, Bad Bunny, que esté en primer lugar en el mundo. Ahora, quisiera que cambiara un poco las letras; son pesadas y fuertes contra la mujer. Se puede grabar con mensajes más positivos. Yo le agradezco a los reguetoneros que hayan puesto el nombre de Puerto Rico en alto. Soy puertorriqueño a carta cabal, orgullo de mi tierra y compañeros”.

Odilio confesó que le hubiese gustado participar en los pasados conciertos de Bad Bunny y visitar su residencia.

“Mucha gente pensó que me invitaría, pero no fue así. Me gustaría compartir con él, porque viene de una familia pobre como yo. Se hizo solo y mira a dónde ha llegado”.

En entrevista con Primera Hora desde el balcón de su residencia en Arecibo, Odilio González dijo cómo quiere que lo recuerden: “Como una persona que con su música hizo algo para conservar nuestra cultura y elevarla”.

“Continuaré haciéndolo hasta que Dios quiera y tenga que partir. Antes me gustaría ver un Puerto Rico más unido, porque estamos desunidos; no sé que nos está pasando, no nos respetamos. A nuestra juventud hay que darle valor, buscarle cosas positivas para que ellos luchen más por su vida”, concluyó.

Los boletos para el concierto “La despedida” están disponibles en Ticketera.