Plena Libre y la Sinfónica la montan en Bellas Artes de San Juan -VÍDEO
Las agrupaciones dejaron pleno al público, que se movió unas veces y otras apreció la música en quietud.

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 13 años.
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Un cantito de las calles de Ponce, de Santurce, de Loíza, en fin, de toda la isla se trasladó la noche del sábado a la Sala de Festivales del Centro de Bellas Artes de San Juan, donde la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico ofreció su primer concierto exclusivamente dedicado a la plena junto con el grupo Plena Libre.
Bajo la dirección de Rafael Irizarry, las agrupaciones borraron categorías como "música popular" y folclor al combinar la sofisticación de los instrumentos clásicos con la ricura afroborinqueña en una receta de canciones típicas y temas emblemáticos de Plena Libre, liderados por Gary Núñez.
El recital, titulado Plena pa'ti, comenzó a las 7:25 de la noche con Pa' que tú, Como te gusta a ti, Julieta, Bomba pa' ti y Tin Tin. Desde el principio, la cocción de la cadencia en la multiplicidad de vientos, cuerdas y percusión fue interpretada por el público como un permiso para hacer comentarios, aplaudir, ponerse de pie y hasta gritar en plena actuación de los músicos. Boricuas al fin.
Pero esa era la idea. ¿Cómo no contonearse ante el ritmo de Tanta vanidad, Te quiero ver, Cuando las mujeres y Salinas? Así estén vestidas con la elegancia de la Sinfónica, estas melodías autóctonas sacuden hasta al más soso.
"Estoy un poquito nervioso. Muchas gracias por estar aquí. Hay muchos que piensan que nuestra música es menos. Hay muchos que pensamos que nuestra música es más. De eso es lo que se trata esta función", dijo un emocionado Gary Núñez a los espectadores que casi llenaron el recinto.
Esa atmósfera de fiesta de pueblo se condensó cuando Plena Libre se quedó solo con un popurrí de sus éxitos, incluidos El pari, Cucú y El celular, sin olvidar su clásico A mi manera.
Aunque los músicos de la Sinfónica permanecieron estáticos frente a sus instrumentos, el segundo segmento del concierto mantuvo ese espíritu de festejo cuando se volvieron a unir las agrupaciones, flanqueadas esta vez por los bailarines Maritere Martínez y Juan Luis Reyes.
Aun así, la audiencia se ajustó al "mood" de la apreciación musical al degustar silenciosamente los números Remolino de mar y Habla cuembé (bomba). El contoneo y las palmadas revivieron duplicadas durante un tributo a Rafael Cortijo que incluyó Perfume de rosas, Maquinolandera y El bombón de Elena.
Luego de Plena al salsero y Carnaval, la velada cerró pasadas las de las 10:00 de la noche dosificada de tradición. ¿Cómo se despiden los puertorriqueños en una verdadera fiesta boricua? Pues "agradeciendo a todo el mundo", como dijo Núñez, y riendo con la jocosidad de temas como Mañana por la mañana (llena tu casa de flores) y Voy subiendo (Voy bajando). Es decir, se van con el alma plena.

