Se aman y cantan “amarraditos”

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 18 años.
PUBLICIDAD
A casi tres décadas de su unión, a Lissette Álvarez aún le mortifica que Willy Chirino sea “un regón en la casa”.
Y es que en 28 años de casados –cumplidos el pasado 6 de abril– el músico no ha cambiado mucho en sus actitudes, como tampoco lo ha hecho, según demuestra, en sus sentimientos.
“Es un regón, lo deja todo tirado. Sin embargo, hace las maletas impecables. ¡Dios mío!, que si el zapato lo pone organizadísimo. Yo odio hacer la maleta”, comparte Lissette sobre su vida conyugal.
Willy, por su parte, aclara que en este tiempo no ha logrado comprender el afán con la limpieza y la organización que tiene su esposa.
Pero esas cosas sencillas que se descubren en la convivencia quedan en un segundo plano cuando comienzan a describirse.
La vocalista menciona la pasión por el trabajo y los dotes de padre como las cualidades que más le gustan de su marido.
“Es un ser maravilloso. Todavía a mí me sorprende el talento que tiene, las cosas que hace. Toca muchos instrumentos. De momento se le ocurren cosas musicalmente, las canciones... Es muy dedicado en su trabajo. Está en el estudio y no sale hasta que el disco está hecho... Además, adora a sus hijos, es un súper padrazo. Tiene detalles muy lindos”, menciona Lissette mientras Willy sonríe.
“Hijo” musical de su esposa
Él, en cambio, la describe como “una maestra, pues tiene muchos hijos musicales”.
“Uno de ellos he sido yo. Si me pongo a ver la manera que era cuando la conocí, me doy cuenta que me ha cultivado a través del tiempo... la manera de vestir, de actuar. Una parte de su corazón siempre está activa en enseñar a la gente, a nuestros hijos... comunicar su sabiduría”.
La pareja asegura que cultiva la pasión a través de los años y la atracción física continúa.
La rubia intérprete confiesa que cuando conoció a Willy pensó que no era su tipo, pues “era muy alto y tenía barba”.
“Luego me cautivó su manera de ser. Es muy dulce, es un caballero. Cuando lo fui conociendo me di cuenta que era un poco guajirito y él me decía que nunca había vivido en La Habana. Era muy celoso -él asiente- no me podía poner un escote. Ahora no, ahora le encanta”, manifiesta la hija de los recordados Olga y Tony.
El músico, mientras, vocifera que Lissette es una mujer muy sexy, “eso se nota a simple vista”.
“Es un pollazo de verdad”, exclama provocando que su esposa se ruborice.
Sin dejar de acariciarse las manos, ambos cantantes rememoran el día de su boda, un evento íntimo que realizaron en casa de unas amistades.
“Recuerdo la barrigota que tenía, pues estaba embarazada de Nicole. Tenía como seis meses. Gabriel Suau y Nydia Caro fueron los padrinos”, acota Lissette, quien ese día lució un traje de corte imperio el que todavía conserva.
Afincados en Puerto Rico
Tarde o temprano iba a llegar el momento en que Lissette Álvarez y Willy Chirino lograran trascender su unión conyugal y la llevaran a una producción discográfica.
“Era algo que se caía de la mata”, argumentan.
Aunque en el pasado grabaron a dúo varios temas, no fue hasta el pasado año que lograron concretar su sueño.
Para ello, seleccionaron letras con especial significado y que son conocidas en plazas como Puerto Rico, Perú, Venezuela y Cuba.
Las composiciones “Amarraditos”, “Amapola”, “Convergencia”, “De repente”, “Desvelo de amor”, “Tristeza” y “Decir adiós”, entre otras, están incluidas.
Ahora la pareja llevará al escenario esos éxitos, siendo la cita el próximo sábado 14 de junio en el Centro de Bellas Artes de San Juan.
Los artistas ya han presentado el show en Miami en dos funciones “que fueron llenos totales”.
Luego de su concierto en la Isla, los vocalistas trabajarán en sus nuevas producciones por separado.

