Este mes se cumple un año desde que Kathia Yari decidiera comenzar un pasatiempo que terminó dirigiendo sus planes profesionales: realizar maniobras de wheelie o en “buen español”, wheelear.

Desde entonces, su vida ha dado un giro que ella misma repasa con asombro, convencida de que jamás imaginó que encontraría en el reto de elevar la parte frontal de una motora o un vehículo todoterreno por unos segundos, un interés que la ha convencido de querer darse a conocer como una doble de acción (stunt) en la industria fílmica.

“La meta es llegar a las películas”, afirmó enfática la joven natural de Bayamón, quien ha trabajado en logística en producciones musicales del género urbano. Además, se graduó de terapia atlética, aunque revela que nunca lo ejerció.

Kathia cobró mayor notoriedad tras participar del vídeo de Bad Bunny que se grabó el año pasado como parte de la presentación en los Latin Grammy, con escenas en el puente Teodoro Moscoso para el tema Bichiyal.

“Me contactaron (la producción) por Instagram. Luego me entero de que fue que él (Bad Bunny) me había visto en Instagram. Llevaba como un mes de práctica que había comenzado a hacer wheelies”, recordó. “Para mí fue una experiencia bien increíble porque el equipo de trabajo que estuvo directamente de la mano conmigo, era un equipo de trabajo que hace stunts para películas como Capitán América. Fue todo súperorganizado”.

Todavía recuerda una de las peticiones del famoso exponente urbano para una de las escenas en las que aparece en un Bugatti.

Kathia quiere darse a conocer como una doble de acción (stunt) en la industria fílmica.
Kathia quiere darse a conocer como una doble de acción (stunt) en la industria fílmica.

“En medio del set, cuando estaban haciendo las diferentes tomas y dando instrucciones, él se acerca y me dice, ‘Kathia, yo lo que voy a hacer es que voy a salir por la ventana y tú wheeleas por el lado’. En mi mente yo lo que decía era, ‘si va muy rápido, no puedo subir el four track’. Habíamos como 70 chicas en motora, el carro, y yo’. Estaba pendiente a la velocidad”, recordó sobre la tarea encomendada, que logró realizar, y mencionó que se ha mantenido en comunicación con la compañía de expertos. “A cada rato me escribe que tiene proyectos y que me dejarán saber por si estoy disponible”.

Al hablar de su actual interés, la también conductora de dirt bike confiesa que “siempre me han gustado las motoras, los four tracks, los botes, los caballos, todo lo que es fiebre”. Pero hace varios años que wheelear era desconocido para ella. “Unos muchachos nos invitan (a una amiga y a mí) a correr motora con ellos un día, y ellos wheeleaban en el four track. Cuando llegamos allí y vimos eso, yo nunca lo había visto en mi vida, dije ‘esto es otra cosa, esto es lo que yo quiero hacer’”.

La motivación fue inmediata para reunir dinero para su primer vehículo todoterreno, lo que demoró cerca de dos años. Y al poco tiempo de exponerse en las redes sociales, fue contactada para la colaboración con Bad Bunny.

“Sabía que me iba a dar a conocer porque soy nena. Es algo diferente, eso yo lo tenía bien claro, pero jamás pensé que iba a ser a ese nivel, tan rápido, y que mi primera oportunidad fuera en unos Latin Grammy”.

Su desempeño llamó la atención de numerosos exponentes urbanos, que le escribieron en las redes sociales para felicitarla. Ozuna la contactó mediante un amigo en común, y se mostró interesado en donarle el vehículo que anhelaba entonces, y del cual es dueña en la actualidad: un Yamaha YFZ.

“Le dije a mi amigo que quería seguir desarrollándome en esta área, y mi meta de comprar ese four track, y entonces Ozuna insistió en regalármelo”.

“Ese four track es de hombres”

Escuchar comentarios que ponen en duda su capacidad para desenvolverse en lo que ha convertido en su trabajo, ha sido parte de lo que le ha tocado sobrellevar, incluso cuando reveló su interés en obtener el modelo YFZ. Pero Kathia no permite que le quite el sueño, ni el deseo de perfeccionarse.

“A mí me dijeron ‘ese four track que tú quieres es de hombres’, que era muy difícil manejarlo. Me dijeron ‘quédate con otro menos agresivo’, y yo dije ‘no, ese es el que me gusta’”, afirmó enfática Kathia, quien también aparece en el vídeo musical Estamos arriba, del cantante Lyanno, y en el vídeo por estrenar El niño, de Lunay.

Aunque en diciembre del año pasado causó revuelo entre sus seguidores por aparecer en un vídeo haciendo wheelie en tacones, aclara que suele ser muy cuidadosa a la hora de maniobrar. “Yo me pongo casco full face, me pongo guantillas y, obviamente, tenis”.

Quiere que otros aprendan

En su deseo por que otras personas vivan una experiencia similar a la que ella siente en sus maniobras, Kathia recién adquirió un wheelie machine.

“No existía en el Caribe. Es una máquina que va en la parte de atrás de la motora y evita que la motora se vaya para los lados. Solamente puede ir para atrás o para adelante, y las personas pueden aprender los fundamentos básicos de hacer wheelie”, dijo con entusiasmo, y resaltó la seguridad en el intento de quienes deseen probarla.

“La persona no se cae de la máquina. Tiene hasta un cojín que, si cae para atrás, cae en el cojín, y si la persona no sabe utilizar el freno, la máquina puede frenar por ellos. Es una alternativa segura”.

Por otro lado, al plantear el tema de la prohibición de los four tracks en las carreteras de Puerto Rico, Kathia expuso lamentar esta medida.

“Pienso que lo que tú regulas, tú lo controlas. No me hace sentido que sean ilegales. En muchos países están legales, como en Alemania, Londres, Estados Unidos. Me parece increíble”.