CEIBA. Cada año, la Playa Los Machos en Ceiba era el escenario perfecto para celebrar el Festival de las Chiringas, un evento que se realizaba en honor a Vitín Gotay, un ceibeño del barrio Chupacallos que se dedicó toda a su vida a confeccionar chiringas con materiales de la naturaleza y otros elementos para luego hacer volar sus creaciones por los cielos.

Este evento, inspirado en el legado de don Vitín, celebró su edición número 17 en el 2019 y, desde entonces, no se realiza debido a la pandemia.

No empece a esto, su familia aún mantiene viva la tradición que ha pasado de generación en generación.

“Mi papá en los tiempos de antes de 1970 y pico, se dedicaba a hacer chiringas porque no había con qué entretenerse. Él cogió de aprender a hacer chiringas con todos los hermanos. Se las inventaba, las hacía de hoja de pana, de hoja de uva, de todos los tamaños. Mi papá era un duro. De ahí la tradición la tenemos nosotros, mi hijo, mi primo y casi todos los muchachos de aquí del barrio. Mi hermano, que lamentablemente también falleció, y yo éramos bien fuertes en los festivales. De ahí, seguimos con la tradición de las chiringas”, expresó Edna Gotay, hija de don Vitín.

Entre las chiringas tradicionales que les enseñó a confeccionar su patriarca está la que era su favorita; “la original”: simple, pero resistente, forrada con papel de traza marrón.

La familia Gotay también crea varios diseños como “la cometa”, en forma de diamante; “la estrella”, que luce un poco más elaborada por tratarse de una forma compleja; y la que ellos dicen es la más sencilla para que los niños aprendan a volar, “la arepa”. Además, Edna también ha creado unas que aunque vuelan son tan pequeñas que las guardaba en cajitas de fósforos.

Edna aprendió de su papá, don Vitín, este arte.
Edna aprendió de su papá, don Vitín, este arte. (David Villafane/Staff)

Para la elaboración de las chiringas, la familia utiliza desde majagüilla, guajana, vara de ratón, vara de mangle y bambúas hasta palitos de pinchos para formar la estructura o el esqueleto. Para amarrarla, utilizan hilo de pastel y para forrarla usan papel de traza o papel de regalo, pero también las hacen de hoja de pana y de uva.

Según Edna, el poder construir una chiringa ha cobrado un sentido diferente para ella, ya que es la manera de mantener a su padre presente.

“Para mí es bien especial porque sigo recordando a mi papá. Siempre estará en la memoria de nosotros. No es fácil de superarlo, pero siempre estará ahí con nosotros. Él nos dejó ese legado y donde quiera que vamos lo llevamos con nosotros y donde quiera conocen quién era Vitín Gotay y todo por las chiringas”, afirmó y añade que cuando acampan en familia, “no puede faltar una chiringa volando para recordar que él está ahí y que siempre va a estar presente con nosotros”.

Añoran volver a celebrarlo

Gotay recordó que, antes de organizar el primer Festival de Chiringas en honor a su padre, el cual aún recuerda con cariño por haber sido un evento de mucha participación, iban a las inmediaciones del aeropuerto de Fajardo a volar sus chiringas con otras personas de la isla.

“Mi papá siempre tuvo la idea de hacer un evento así. Antes, nos llamábamos y acordábamos encontrarnos allí en el aeropuerto. Hasta que un día estábamos en la competencia de la chiringa que más alto volara y comenzaron a soltar hilo y a soltar hilo y por allí había aviones que podían tener un accidente. Entonces, la policía vino, pero gracias a Dios lo que nos dijeron era que había que buscar un mejor lugar para reunirnos. Así nació el primer festival en Ceiba”, rememoró.

La familia Gotay mantiene la esperanza de volver a celebrar el tradicional evento.
La familia Gotay mantiene la esperanza de volver a celebrar el tradicional evento.

Estos recuerdos y los deseos de seguir haciendo trascender el legado de su padre, mantienen a Edna y a todos los Gotay esperanzados de que el próximo año puedan volver a celebrar el popular festival.

“No queremos que se caiga la tradición, queremos que por lo menos coja más enfoque. Ya lamentablemente muchos de los que volaban chiringa con mi papá han fallecido... La tradición la estamos siguiendo nosotros para que no muera ese legado que nos dejó él”, concluyó.