Ellos motivan mucha de la alegría que se genera en torno a la caminata “Da vida”, que realiza Raymond Arrieta para los pacientes del Hospital Oncológico, en San Juan.

Llegan temprano a cada ruta de la caminata y no se despiden hasta completarla. Cada día llegan con llamativos vestuarios y un entusiasmo tan admirable como envidiable.

Jonatán Rivera Rodríguez, natural de Luquillo, se unió por primera vez a la caminata en el 2010, cuando el comediante completó la ruta de Vieques a San Juan.

El autodenominado “Negrito Zanquero” se unió al evento sin conocer la verdadera motivación de Arrieta. Su interés era caminar por mucho tiempo en zancos y el evento le pareció una buena oportunidad.

“Sentí una vibra tan buena, y por la razón (que se camina) y cómo la gente se iba uniendo. Me sentí parte, y he tenido tanto apoyo del canal, y de las personas, que ya nos ven como parte de la caminata, y sí entiendo que somos parte de la caminata, porque nos dedicamos a entretener, y eso se suma al ambiente, y ha sido de bendición tan grande para nosotros, que mientras eso siga pasando, voy a estar ahí si Dios me da salud”, afirmó Rivera Rodríguez vía telefónica desde Florida, estado donde reside hace dos años y medio.

Tiempo después se le unió otro zanquero, Alan Padilla, de Corozal. Juntos se convirtieron en dos integrantes oficiales de la caminata. Fue así que les surgió la inquietud de ir tras un récord Guinness aprovechando las largas millas que caminaban en busca de recaudar fondos para los pacientes de cáncer.

El primer intento fue hace dos años, cuando el primer día de la décima caminata (Telemundo hacia Ponce), rompieron el récord que para entonces tenía establecido Guinness (49.6) al caminar 55.3 millas consecutivas en zancos. Aún así no se les dio, porque incumplieron con varias de las reglas establecidas por la famosa publicación.

El segundo intento, y del que están convencidos que los llevará a establecer un nuevo récord lo completaron el pasado 20 de junio, cuando superaron el calor y el dolor físico para llegar a 61.8 millas en 24 horas consecutivas.

El reto lo hicieron desde la pista del Coliseo Tomas Dones, en Fajardo, donde Rivera Rodríguez se hizo atleta en su etapa de escuela superior. A la pista de 400 metros le dieron 243 vueltas y el esfuerzo físico, contó el zanquero, superó cualquier ruta de la caminata.

Le dieron 243 vueltas a la pista de 400 metros del Coliseo Tomas Dones en Fajardo.

“El sol nos castigó brutal. Ya cayendo la noche me salieron unas heridas que nunca me habían salido en los pies. Una bolsa de agua gigante en el talón izquierdo, que eso en 10 años no me había pasado”, compartió.

Mientras esto ocurría, sus seguidores y el público en general hacía aportaciones a través de la plataforma de ATH Móvil para el Hospital Oncológico, pues, según compartió Rivera Rodríguez, no desea que las limitaciones causadas por la pandemia de COVID-19 le resten recursos económicos para los servicios que ofrece el hospital. Las donaciones llegaron a la cifra de $5,372, informó ayer la relacionista Cindy Villarriaga. Estos fondos fueron donados completamente al hospital.

“Ahora sí vamos pal’ libro”, afirmó el zanquero en su Instagram como calce de una imagen en la que aparece con su compañero de equipo, a quien le tocó mantener animado durante el día, mientras el otro hacía lo propio en la noche.

Ambos aguardan por la edición del vídeo que recoge distintas etapas durante las 24 horas del reto para entregar la documentación requerida.