Cuidar la salud de un animal de compañía no es solo evitar que se enferme. Como la convivencia de las mascotas con el ser humano es cada vez más cercana y estrecha, resulta importante prevenir la transmisión de algunas enfermedades de los perros y gatos a los seres humanos.

A estas enfermedades, que se transmiten de los animales a los seres humanos, se les conoce como zoonosis y estas son el punto de partida para un concepto que se conoce como “una sola salud”. Aunque es un concepto relativamente nuevo, creado en el año 2004 por la Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre, ha cobrado importancia en los últimos años al mencionar que la salud del ser humano está ligada a la salud de los animales y también a la de los ecosistemas.

Como enfermedades zoonóticas se conocen el virus de la rabia, algunas enfermedades parasitarias (como algunos parásitos gastrointestinales) y también otras producidas por bacterias como la Leptospira y la Brucella.

La Leptospira es un grupo de bacterias microscópicas que tienen una forma alargada y en espiral. Estas afectan a diferentes especies animales como los perros domésticos, los roedores, el ganado y también al ser humano.

La infección se da cuando un individuo infectado elimina las bacterias a través de la orina y contamina fuentes de agua, superficies húmedas e incluso el suelo. Luego, el animal puede manifestar daño en riñones, hígado y también desarrollar problemas en la sangre y en los pulmones.

En los seres humanos, los signos son similares, aunque en etapas iniciales se pueden confundir con una enfermedad respiratoria, ya que produce fiebre, dolor de cabeza, dolor muscular y malestar general; una vez que avanza la enfermedad, puede afectar riñones, hígado, pulmones y sistema nervioso.

Para el caso de la Brucella, estas bacterias afectan principalmente a las vacas, las ovejas, los cerdos, las cabras y también a los perros. Los animales se infectan por el contacto con fluidos de los animales afectados y llegan a desarrollar signos más de tipo reproductivo, como infertilidad, aborto, nacimiento de cachorros débiles e inflamación de los testículos. Sin embargo, algunos animales afectados pueden no mostrar signos durante mucho tiempo.

En las personas, aunque la infección es poco frecuente, la bacteria produce fiebre, sudoración, cansancio excesivo, dolor muscular y articular, dolor de cabeza y malestar general.

¿Cómo se infecta?

Para el caso de la Leptospira, las personas se infectan al tener contacto con orina, agua, suelo húmedo o barro contaminado con la bacteria. Para el caso de los perros, los roedores desempeñan un papel muy importante en el ciclo de infección, ya que los roedores pueden orinar en cuerpos de agua con los que luego los perros entran en contacto al pasear, beber agua contaminada o entrar en contacto con estas superficies.

El caso de la Brucella es diferente. La bacteria tiene afinidad principalmente por tejidos reproductivos. Las personas que se infectan son aquellas que entran en contacto con fluidos como sangre, semen o secreciones vaginales, u otro tipo de secreciones que se producen al momento del parto.

Algunos tutores de animales de compañía suelen pensar que estas enfermedades solo se presentan en animales que viven en ambientes rurales, de finca o que salen a entornos donde conviven con otros animales domésticos. Sin embargo, el riesgo es alto debido a la presencia de roedores en las calles y también a algunas dietas que usan carne cruda proveniente de bovinos, ovinos o caprinos.

En este sentido, el Colegio Norteamericano de Medicina Interna Veterinaria llamó la atención de los tutores y de los médicos veterinarios para cuidar a los perros de razas pequeñas, animales que viven en ciudades, y también cachorros y perros geriátricos.