Los propietarios de salones de belleza llevan las llaves en mano, listos para reabrir sus negocios este martes y en ese grupo se encuentra el estilista Esteban Montes, quien volverá a operar en el área de San Patricio y Condado.

Tras darse a conocer la nueva Orden Ejecutiva que permite la reapertura de este tipo de negocios de arreglo personal a partir de hoy, Montes presentó a los medios de comunicación los protocolos de seguridad que ha establecido, tanto para empleados como para clientes.

El recorrido se realizó en el salón ubicado en Galería San Patricio, en Guaynabo, donde volverá a trabajar un grupo de 12 empleados. En el salón del Condado, trabajarán otros 15. Todos se irán rotando en sus respectivos salones, de modo que el total de casi 60 empleados, entre estilistas, recepción y administrativos, tengan oportunidad de volver a sus puestos de trabajo.

El horario para esta primera etapa de reapertura será de lunes a viernes, de 9:00 a.m. a 5:00 p.m., y se proyecta que cada estilista atenderá un promedio de cinco citas por día.

A nivel del salón, lo primero que se observa es un podio ubicado en la entrada, donde se recibe a cada cliente citado.

El área de recepción y productos están protegidos por acrílicos y vitrinas; cada estación de trabajo tiene una separación de seis pies y las áreas comunes tiene rotulación con información relacionada a las reglas de seguridad.

Una vitrina de acrílico proveerá una barrera adicional entre empleado y cliente al momento de la llegada y registro.

Los equipos de belleza y otros, como teléfonos, caja registradora y computadoras, serán desinfectados previo a la apertura, durante las horas de servicio y al cierre del negocio.

Protocolo para empleados

Los empleados -entrenados con anticipación- deben presentarse 30 minutos antes de la hora de entrada para tomarse la temperatura y limpieza de zapatos. Cada uno llevará mascarilla y face shields, así como productos de sanitización de manos. Cada estación de trabajo se desinfectará entre cada cliente.

“Parte de lo que está previsto en este protocolo es que el patrono tiene que proveer unas herramientas básicas de protección, que eso por lo menos va a incluir la mascarilla. En el caso de nosotros tenemos mascarillas y face shields; se compraron y ya se les puso el emblema del negocio”, comentó el empresario.

Protocolo para clientes

Cada cliente se atenderá por cita previa. Al coordinar, se le indicarán las medidas de seguridad a seguir, como llevar mascarilla, toma de temperatura, entregar prendas y carteras para protegerlas en fundas plásticas y limitarse exclusivamente al servicio solicitado.

Una vez en el salón se le entregarán unos “cubre-zapatos” o shoe covers y se dirigirá a la estación de trabajo del estilista que le atenderá. La mayoría del servicio se ofrecerá en la misma estación incluido el pago.

No se permitirán clientes “flotando por el salón”, indicó Montes, y las visitas al baño serán escoltadas para verificar que el área esté desinfectada antes de usarla.

Los costos de los servicios se mantienen iguales a lo establecido previo a la cuarentena, pero cada cliente pagará un cargo o “covid charge” de $4 por visita. Este cargo busca cubrir los gastos de productos y servicios de desinfección y protección para empleados y clientes.

“Definitivamente todo empresario tiene unos costos multiplicados”, puntualizó el estilista, al tiempo que levantó su voz en favor de que se acelere el permiso para ofrecer los servicios de estética.

“Tenemos protocolos igual de estrictos en cualquiera de las áreas”, aseguró. “(La estética) es necesaria para que todo el mundo se dé un pampering de cariño y pueda bajar toda esa tensión”.