La aspiración de convertirse en una reconocida modista o un diseñador de moda exitoso no tiene edad. Puede comenzar temprano en la infancia como surgir unos años más adelante.

Para quienes tienen la ilusión de conocer más sobre el mundo de la moda, existe una oportunidad de explorar sus talentos de una manera dinámica y divertida. Se trata del campamento de verano Gustavo Arango Fashion Labs, que consiste en tres semanas durante las cuales las menores serán introducidas en la industria del diseño.

“Es para las niñas de ocho años en adelante. No tiene que tener ningún tipo de destreza”, explica el destacado diseñador de moda Gustavo Arango. “Muchas de las nenas han desarrollado muchas destrezas en este campamento. De eso es lo que se trata”, revela refiriéndose a las estudiantes actuales que forman el grupo que está por culminar su participación este viernes.

Como parte del propósito, el modisto aclara que “esto no es simplemente moda. Aquí se está trabajando con la autoestima”. Dentro de la dinámica, “aquí se les enseña que todas son talentosas. Aquí nadie juzga si lo hizo bien o lo hizo mal”. Y enfatiza que “es muy importante para todos nosotros que estas nenas entiendan que ellas son únicas y que pueden lograr lo que quieran”.

Moda con personalidad

Uno de los objetivos del campamento es guiar a las menores en la creación de su porfolio. Gustavo Arango menciona que el que ha sido creado por cada una de las niñas “tiene su personalidad bien definida, lo que es el color, el gusto por los zapatos y cosas por el estilo”.

El propio diseñador trabaja directamente con ellas. “Intervengo bastante en el aprendizaje. No intervengo en lo que tiene que ver con la creatividad” porque entiende que el aspecto creativo “es bien personalizado. Cada una tiene su punto de vista, así que es bien importante que cada una sea independiente en eso”.

Por otro lado, el modisto confiesa que uno de los motivos que lo llevó a crear este campamento es que “a la edad de muchas de las chicas que están aquí a mí me encantaba lo que yo siempre he amado, que ha sido la moda. Y yo hacía trajes con papel de periódico”. En este sentido, reflexiona que “si hubiera tenido la oportunidad desde muy temprana edad de identificar lo que me gusta con una carrera, hubiera empezado más temprano”.

Para concluir, especifica que “no pretendo que una niña de ocho años se siente en una mesa o una máquina de coser a hacer un vestido. De eso no se trata”. Por el contrario, “a mí lo que me interesa es la dinámica de autosuficiencia, autoestima, creatividad y explorar en la cabecita ideas que ellas las puedan plasmar en un papel”.