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Loewe viaja al siglo XVI en busca de inspiración

Por Agencia EFE 03/01/2019 |12:17 p.m.
El diseñador redujo los volúmenes, en una colección otoño-invierno 2019/20 en la que se multiplicaron las camisas de seda, las mangas fluidas, las capas a modo de abrigo y las trencas masculinas. (EFE)  
Durante la pasarela predominó el negro y el blanco. Además de encajes e ideas estéticas.

París. Borrón y cuenta nueva en la pasarela de Loewe, donde su diseñador, el norirlandés Jonathan Anderson, retomó este viernes ideas estéticas del siglo XVI, como las chorreras de encajes, y suavizó las siluetas de abrigos masculinos, que adaptó al armario de mujer.

La firma española, que vive una segunda vida de la mano de la joven promesa del diseño británico, escapó ligeramente a sus tendencias fetiches, como su pasión por la superposición de prendas y las mezclas de tejidos rústicos, en una colección elegante y bicolor, cargada de sedas, plumas, pieles y punto.

 El negro y el blanco fueron los protagonistas, desde la apertura, con una masculina gabardina recta ajustada en la cintura y con detalles de piel en los bolsillos, acompañada de botines de cuero y un bolso grande tipo "tote", hasta el último, un abrigo tres cuartos sobre un vestido de chorreras y falda asimétrica con encajes colgantes.

 "Creo que el primer y el último 'look' engloban la idea de lo que hemos intentado hacer: pompones, plumas, sedas...", dijo Anderson a la prensa entre bambalinas.

 El diseñador trazó un punto de partida a partir de una serie de retratos de los siglos XVI y XVII, pinturas originarias de Francia, Inglaterra, Flandes, Italia o España que Anderson descubrió en la Galería Nacional de Londres y en las que encontró un paralelismo con el afán de la sociedad actual de autorretratarse con sus teléfonos.

 Miembros de la nobleza y personajes anónimos, cuyos rostros han entrado en la posteridad gracias a la pintura, aunque a menudo son olvidados por la multiplicidad de las obras, que en este caso fueron pintadas en escuelas de arte de la época.

 "My Best Self" ("Mi mejor yo") fue el título de la colección, que presentó en una estrecha pasarela minimalista en blanco y negro dentro de la sede de la Unesco en París.

 "Cuando vi estos retratos pensé en los selfis y me dije que a lo mejor esconde algo el hecho de que estemos mirándonos a nosotros mismos, que siempre estemos fotografiándonos", dijo Anderson, imaginando que sea este repetido gesto de autorretrato por el que pasemos a la historia.

 A partir de esa idea, trató de simplificar reduciendo las prendas a la mínima expresión y manteniendo el equilibrio entre el carácter de la prenda y la personalidad de quien la lleva.

 Loewe redujo los volúmenes, en una colección otoño-invierno 2019/20 en la que se multiplicaron las camisas de seda, las mangas fluidas, las capas a modo de abrigo y las trencas masculinas.

 Destacaron también un par de vestidos de seda y chaquetas de corte kimono, todos acompañados de una especie de tricornio que en perspectiva parece convertirse en el sombrero de un bufón, quizás el reflejo de lo que Anderson opina de estos autorretratos de los que, a juzgar por su cuenta de Instagram, no es especialmente fan.

 También desfiló en esta quinta jornada de la Semana de la Moda de París la firma Balmain, donde su diseñador Olivier Rousteing volvió a sacar a paseo su famoso ejército, como él mismo lo llama.

 Cerca de 80 estilismos salieron a la palestra en una colección que parecía el resultado de unir en una sola persona a Coco Chanel y Michael Jackson.

 Chaquetas y cazadoras amplias sobre faldas mini triangulares y conjuntos de traje chaqueta en talla grande para una silueta ochentera, cargada de tachuelas, pieles, pvc, vaquero y estampado pata de gallo. Aparecieron también algunos estilismos en tonos pastel, especialmente en lila y verde menta.

 En declaraciones a los medios, Rousteing dedicó la colección a las mujeres "problemáticas", su particular forma de referirse a las "rebeldes" que "recientemente han tenido la necesidad de ejercer una nueva defensa por batallas que ya creían haber ganado".

 Mientras, el modista japonés Yoshiyuki Miyamae, director creativo de Issey Miyake, continuó su apuesta por la innovación en tejidos con el "blink", un estampado en resina en una paleta colorida y reflectante que se mueve con el cuerpo creando un efecto caleidoscopio.

 Abrigos voluminosos llenos de plisados, vestidos largos de cortes rectos y amplios, y pantalones triangulares, en una línea especialmente masculina.

 "No he querido pensar en la colección como una tendencia o como una temporada, sino en prendas que puedas disfrutar una y otra vez. Es una silueta distintiva, una ropa adaptada para un tiempo no muy frío, pero muy versátil, con pocas diferencias entre hombres y mujeres", explicó Miyamae a Efe tras el desfile.

 Obsesionado con la practicidad, su nuevo tejido se pliega fácilmente y ocupa poco espacio, perfecto para viajar. 

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