Lo menos que imaginó Neritza Rodríguez-Carrero era que terminaría cosiendo mascarillas para satisfacer la necesidad de protección dentro de la emergencia de salud pública que se vive a causa de la pandemia del coronavirus COVID-19.

No lo imaginó porque la costura para ella es un pasatiempo que la conecta con la memoria de una abuela, pero no es su oficio. Ella es abogada y la máquina de coser que tiene en su casa la usa esporádicamente para coserle pañuelos a su perra Mila.

“Había una gente a la que le compraba unos pañuelitos y se fueron del mercado, y esos eran los que a mí me gustaban, y dije, ´me voy a poner a coser, porque de verdad que me gusta tener esos pañuelitos´, y me dio con volver a coser”, compartió.

Lo anterior dio un giro súbito cuando su amigo, José “Fofito” Morales, del local La Respuesta, en Santurce, le pidió unas mascarillas para proteger a sus empleados cuando aún no se había establecido el aislamiento social obligatorio.

“Me dice, ´hazme mascarillas para mis muchachos´, y eso fue el viernes antes del cierre, y dije, ´pues dale´. Tenía telas y tenía cosas, pero fui y compré otras telas más, y no he parado de coser“, compartió asombrada la abogada y coach profesional. “Después vino (el restaurante) El Batey y me pidió más. Se me acabó el elástico y tuve que inventar con otras cosas de pelo para agarrar en las orejas”.

Las órdenes le llegan a través de la cuenta en Instagram y al momento ha entregado a familias enteras, vecinos, amistades y poco a poco se ha corriendo la voz, al punto que ya hace envíos a Estados Unidos. Localmente, las entregas en la zona metropolitana de San Juan y Guaynabo en un método tipo “servicarro”.

Siguiendo su pasatiempo de hacer pañuelos o bandadas para las mascotas, ahora los combina con las mascarillas. (Suministrada (nombre del dueño))

Las mascarillas las confecciona con modernos patrones de algodón y las reviste por dentro. También las hace en combinación con los pañuelos para los perros y fascina a los amantes de las mascotas, como ella. Todas las piezas llevan la etiqueta de su marca, Puro amor.

“No es una N95, pero te crea una conciencia de no tocarte la cara, al menos te protege en algo. Igual la puedes usar para proteger una N95 por fuera”, advirtió sobre la mascarilla que brinda una mayor protección, y que actualmente están escasas en el mercado.

Un reporte publicado esta semana en el Washington Post citó a una fuente federal la cual anticipó que el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) considera hacer un cambio en las recomendaciones de medidas cautelares para evitar el contagio de coronavirus y comenzar a recomendar el uso cotidiano de las mascarillas.

Rodríguez-Carrero, de hecho, sugiere que se laven cada vez que se usen, porque al ser de algodón secan rápido y se pueden reusar.

Casada y madres de dos varones, esta profesional ha encontrado una forma creativa de ocupar el tiempo durante el aislamiento social -el cual aprueba completamente-, a la vez que genera un ingreso impensado en un momento tan incierto a nivel económico.

“Me gusta hacer algo e igual me pasa con mi profesión, que yo sienta que es bueno para la persona que es mi cliente y para mí misma. No puedo hacer nada que no sea bueno para todas las otras partes. Mi trabajo siempre lo he visto para resolver. Soy un ente que va a entrar a resolver”.

Esta vez, su servicio va dirigido a contribuir a la protección de todos.