Kara Mareque es una mujer argentina que vive enamorada de Puerto Rico. Desde hace tres años se dedica a traer grupos de mujeres de su país a la Isla para que conozcan la cultura, la gente y los lugares hermosos que tiene Borinquen. 

“Vine a Puerto Rico a mis 47 años, enamorada de un argentino que estaba aquí (en la Isla), pero ese amor me confesó que tenía otro amor.  Me quedé sola en Puerto Rico, con el corazón roto, poca plata y en un lugar que no conocía a nadie. Tenía 15 días de vacaciones así que no me quedó otra que agarrar un Jeep y empezar a recorrer la isla”, recordó.

Según Mareque, no hubo un solo momento que se sintiera sola. “Amé el error que me trajo a esta isla, porque aquí me encontré a mí misma”, subrayó. 

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A su regreso a Argentina, Kara lo había pasado tan bien en Puerto Rico, que pensó que más mujeres tenían que darse el mismo viaje que ella. “En Puerto Rico aprendí a soltar, a respirar, a perdonar, a amar y a volver a empezar. Aprendí a divertirme y a vivir la aventura”, aceptó. 

Decidida y con mucho esfuerzo abrió su agencia de viajes. “Todo el mundo me decía que Puerto Rico no se iba a vender. Me decían que a las mujeres argentinas lo que les gustaba era ir ‘shopping’ a Miami, que no había posibilidad remota que eligieran como destino la Isla. El 80% de las personas que les hablaba de Puerto Rico, no sabían  dónde quedaba, ni que era un Estado Libre Asociado a Estados Unidos, que se necesita visa para el ingreso y no sabían que se les llama boricuas a sus pobladores. Más de una vez tuve que recurrir a nombrar a Ricky Martin, a Chayenne y a René de Calle 13, para ubicar un poco a la gente”, dijo.

Con el “no vas a poder” como estandarte, pero con su determinación como bandera, comenzó a organizarse. Abrió su página en Facebook “Locas por la Aventura” y comenzaron a interesarse posibles clientas. Actualmente, su página tiene 230,000 seguidoras. “Las publicaciones que hago se comparten por día más de un millón de veces”, recalcó.

(Suministrada)
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Kara comenzó a traer grupos de mujeres a Puerto Rico en el 2015. Desde entonces, trae nueve grupos al año, de 16 personas cada uno, por 13 días. Es un turismo para conocer la cultura, el lugar e interactuar con la gente.

“Es un viaje solo para mujeres, de 30 a 65 años, no importaba su estado civil. La aventura arranca en el aeropuerto de Argentina, donde el grupo de mujeres que van a viajar conmigo se conocen por primera vez”, manifestó.

En cada viaje recorren la Isla haciendo turismo interno. Van al Yunque, a Luquillo y los quioscos; van al río Tanamá, en Utuado; a Toro Verde, en Orocovis; a Caja de Muerto; a Culebra, donde hacen kayak y se quedan una noche; al Viejo San Juan; a Condado, donde en la laguna hacen paddleboarding; hacen chinchorreo y dedican dos días para ir de compras, al mall de Barceloneta y al de Canóvanas, entre otras actividades.

“A las mujeres argentinas les encanta comprar mucho. Vienen con una maleta y se van con tres maletas llenas”, aseguró.

(Suministrada)
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Contó Mareque que los argentinos necesitan visa para viajar a Puerto Rico, pero que es algo que consiguen relativamente fácil y tanto al llegar como al irse, en inmigración las tratan muy bien.  “Estamos felices. Es un antes y un después de Puerto Rico. Yo estoy enamorada de la Isla, es tan bella. Yo traigo mujeres que han viajado a muchos países, y se van de Puerto Rico diciendo que no hay otro lugar en el mundo como este”, destacó.

Agregó Kara que Puerto Rico merece ser conocido. “Tiene montañas, ríos, playa y ciudad, y se le puede recorrer en poco tiempo. Además, el puertorriqueño es cálido y respetuoso. El buen trato del boricua hace que nos sintamos protegidas”, apuntó.  

Argumentó Mareque que no dejaría nunca de trabajar por Puerto Rico. “Cuando dicen que la Isla está mal económicamente, me siento tranquila, pues creo que yo estoy poniendo un grano de arena al traer turismo. Ya desde noviembre en adelante los grupos van a ser de 20 mujeres”, afirmó. 

“Sin quererlo, Puerto Rico me enamoró, me sanó y nos estamos haciendo bien. Mis 50 años los celebré hace poco, en Isla Verde, en un balcón con vista hacia la playa. De verdad que esta es la Isla del Encanto”, puntualizó.