Quiero ser mamá ¡y no tengo con quién!
Muchas mujeres rondando los 40 desean convertirse en madres pero no tienen una pareja para lograr cumplir este deseo.

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 10 años.
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Carmen y Mabel se conocen desde la universidad. El grupo de amigas es un poco más amplio pero ellas dos son las únicas que no se han casado y comparten una misma preocupación: quieren ser madres pero no tienen con quién.
Carmen tiene 38 años, es contable y con un trabajo exigente, aunque con horarios bastante convencionales. Por años ha compartido, de manera intermitente, con un hombre divorciado, que tiene dos niñas y una relación tormentosa con su ex.
Cuando por fin decidieron tener algo más formal, hace cerca de un año, el tema de los hijos se tocó pero no se le dio tanta importancia, aunque él le dijo que si ella quería él no tendría reparos en tenerlos.
“Siempre me imaginé casada y con hijos, pero también dije que si llegaba a los 40 años sin que eso pasara, entonces no los tendría. Ahora que estoy cercana a esa edad siento el deseo de ser madre, y aunque veo que mi pareja es un excelente padre, la realidad es que me siento insegura del futuro de esta relación. Tengo miedo que en medio de una separación un hijo de ambos sufra”, comenta Carmen.
Por su parte, Mabel también mantiene una relación con un hombre divorciado y padre de una niña. Él tiene custodia compartida y una buena relación con su ex pareja, pero es consciente de que su actual situación económica le impide tener otro hijo. Ambos han hablado del tema y saben que la relación va a durar hasta el momento en que ella quiera ser madre.
“Me siento preparada para tener hijos y quiero tenerlos. Jaime ha sido mi primera pareja luego de una ruptura muy difícil para mí. Contrario a mi novio anterior, se preocupa por mis cosas, comparte bien con mi familia y me hace sentir muy bien. Al principio creí que tal vez debía dejar a un lado la oportunidad de ser madre y disfrutarme la relación, pero a medida que me acerco a cumplir 40 años siento que el tiempo se acaba y quiero ser mamá”, confiesa la mujer de 39 años.
A Mabel ser una madre soltera no le atemoriza, pues es organizada, económicamente estable y ha tenido la experiencia de ayudar a su hermana a criar a su sobrino. Lo que la atemoriza es que en su trabajo tiene horarios rotativos. Además sabe que, ante la negativa de su pareja para concebir, para ser madre tendría que recurrir medidas más extremas como la inseminación artificial o la adopción.
No pierdas la calma
Si estás enfrentando una situación parecida es importante que analices los posibles escenarios pues cualquier decisión que tomes cambiará drásticamente tu vida.
Si tu pareja no cumple con esas cualidades que buscas en un buen padre o, sencillamente, no quiere formar parte de la crianza del hijo de ambos, lo indicado es que sigas tu camino y no lo obligues a cumplir tus deseos.
“Es un momento difícil, pero que tienes que tomar decisiones importantes. Puede traer muchas frustraciones y depresiones, pero debes buscar ayuda para tomar la decisión correcta”, sugiere la psicóloga clínica Mayra del Carmen Rosado.
Si optas por desistir a tu deseo de ser madre y disfrutar de la vida en pareja o de tu soltería sin ninguna atadura, es necesario que estés convencida de que eso es lo que realmente quieres y así no habrá arrepentimiento en el futuro.
Pero si te decides por la maternidad sin importar si estás sola o acompañada, debes tomar una decisión firme y no esperar demasiado pues el tiempo sigue pasando y las posibilidades de tener un hijo van disminuyendo.
La psicóloga señala que no debes temerle al hecho de ser madre soltera, pues aunque puede ser difícil, criar a un hijo sola no es imposible. Sin embargo, quedarte con una persona que no cumple con los requisitos de un buen padre puede convertirse en un gran error.
“No podemos escoger una pareja para procrear, sin saber que va a ser un buen padre. Lo ideal es que estés pendiente del tipo de persona que es. Debes tomar en cuenta que sea una persona trabajadora, que no tenga vicios de droga ni un perfil de maltrato con sus parejas anteriores. Un error muy común en las parejas es que no se dan tiempo de conocer al otro en su medio ambiente, en su entorno social, cómo es con sus hijos y cómo es con su madre”, menciona Rosado.
Más allá de querer
Para concebir un hijo no solo se requiere deseo, sino que la mujer debe estar biológicamente apta para experimentar todo el proceso de la maternidad.
La doctora Rosimar Torres León, ginecóloga obstetra con práctica privada en Hato Rey, señala que la edad puede ser un factor de riesgo a considerar pero no necesariamente un obstáculo. Para aquellas mujeres que deseen conocer sus niveles de fertilidad, existen pruebas médicas que pueden dar una idea de cómo se encuentran. Estos aspectos deben discutirse tanto con ginecólogos endocrinólogos como con especialistas en problemas de infertilidad, para establecer un plan adecuado para lograr un embarazo.
“En este momento la mayoría de las mujeres están bien saludables porque se han cuidado bien. En la obstetricia se considera que una mujer a partir de los 35 años está en una edad materna avanzada. No quiere decir que está mayor sino que tiene mayores riesgos de presentar problemas de hipertensión, diabetes gestacional y preeclamsia, que no son tan comunes en mujeres más jóvenes”, explica Torres León.
Pendiente al aspecto legal
No tener pareja no representa un obstáculo para las mujeres solteras que deciden ser madres. La licenciada Blanca Sáez-Garffer señala que el Código Civil de Puerto Rico provee la oportunidad para que personas solas puedan adoptar. Además, la Ley Número 186 del 2009, conocida como la Ley de Reforma Integral de Procedimiento de Adopción, se creó hace varios años con el propósito de viabilizar estos procesos tanto para individuos como para parejas legalmente casadas.
Por otra parte, si se trata de un hijo biológico cuyos padres no están casados o no conviven, se deben tomar en cuenta los derechos y deberes que cada uno de los progenitores tiene. Sáez-Garffer explicó que con el nacimiento del menor la patria potestad les corresponde a ambos padres, a menos que uno de ellos renuncie a este derecho.
“Ese padre biológico que no tiene relación con ese niño debe acudir a los tribunales a solicitar relaciones paterno filiales. El tribunal hará sus determinaciones de acuerdo a un estudio completo sobre el entorno de ese padre”, mencionó la licenciada.
Otra opción es que los padres lleguen a una estipulación sobre los pormenores de la crianza del niño. Estas se llevan al tribunal y es el juez quien las ratifica si son acorde a las leyes.


