De un protocolo de 24 quimioterapias, Luz Cancel solo resistió las primeras nueve. Así fue la etapa inicial de su tratamiento tras enterarse que en su seno izquierdo se alojaba un tumor agresivo que era necesario eliminar sin dar tregua.

Y ella, desde el principio, estuvo determinada a hacerlo.

Aún así, con 69 años, los resultados que mostraba su primera sonomamografía y posterior biopsia trastocaron dramáticamente ese primer año de estadía en la Isla, cuando cambió el frío típico de Ohio y compró casa en Humacao. Esto, sobre todo, porque en su familia no existía historial de la enfermedad y ella anualmente se practicaba la mamografía.

“Fue una noticia terrible para toda la familia. La noticia nos cogió bien grande. El cirujano me lo dijo en la oficina y empecé a llorar y a llorar”, rememora la mujer.

Durante los primeros días, la tristeza y el miedo amenazaban con  formar parte de su rutina. “Cada vez que mi esposo y yo nos sentábamos en la mesa a desayunar o a cenar él me miraba y yo lo miraba y empezábamos a llorar. Hasta que dije esto no puede seguir así, este llanto no puede seguir así, yo tengo que coger el toro por los cuernos”, acota en referencia a la actitud positiva que decidió tomar para encarar el arduo proceso que la ha llevado a aumentar 85 libras.

Para eliminar el tumor, sin seguir comprometiendo su salud, su médico programó realizar una mastectomía parcial. No obstante, antes de la operación, las quimioterapias ya habían transformado su estado de salud; la mujer de 72 años tuvo que llegar en sillas de ruedas al hospital para ser recluida 14 días previos a la cirugía. Al procedimiento le siguieron 28 radioterapias y actualmente, recibe quimioterapia vía oral.

“Me siento bien. Hay veces que me siento decaída pero es por la misma condición porque sigo tomando la ‘quimio’ por boca... Ahora, en diciembre, el oncólogo me va a evaluar de nuevo y después me va a ver una vez anual”. 

Entre los alicientes que Cancel tuvo para luchar y superar la enfermedad estuvieron encomendarse a Dios, el apoyo constante de su esposo, ver cómo sus amistades que, aunque del exterior, siempre la procuraban para darle ánimo y las visitas frecuentes de su hijo, que viajaba de dos a cuatro veces al mes a la Isla.

Hoy, sin rastro de duda en su voz, dice: “Yo estoy sana. Con la ayuda de Dios, yo estoy sana. Dios me sanó a mí. Dios maneja a los doctores para que hagan el papel que tienen que hacer”, sentencia.

Sus consejos

Entre las sugerencias que Luz Cancel ofrece a las personas que están viviendo un diagnóstico como este, figuran:

Tener fe en Dios.  “Sin él nada. Es él el que te va a manejar todas las fichas, como yo digo”.

Tienes que estar positiva.  “No dejes que ningún pensamiento negativo llegue a tu mente”.

Fiel al tratamiento.  “Siempre se tienen que estar chequeando, seguir los tratamientos al pie de la letra, no dejar de tomarse los medicamentos, ni de ir a sus citas médicas por más mal que se sientan. Yo no falté a ninguna cita”.